Ciudadanía

"Me quitaron 10,000 libras de mi espalda", dice un mexicano que descubrió que podía hacerse ciudadano tras ser deportado tres veces

Pese a que el papá de Esequiel Uribes nació en Texas, este mexicano de 39 años no sabía que tenía derecho a la ciudadanía y ha estado prácticamente toda su vida pensando que era indocumentado. Pero, cuando estaban a punto de deportarlo por cuarta vez, un compañero de celda le advirtió de sus derechos y por fin ha conseguido el certificado que lo reconoce como estadounidense.
20 Mar 2019 – 7:53 PM EDT

Esequiel Uribes ha pasado la mayor parte de sus 39 años pensando que era indocumentado. El hombre nació en la fronteriza Ciudad Acuña y creció a unas seis millas de allí, en Del Río (Texas), al otro lado del Río Grande. Por eso, cuando cumplió la mayoría de edad, se casó y comenzó a tener a los primeros de sus diez hijos, empezó una vida en las sombras en la que se movió por varios estados (Texas, Arkansas y Oklahoma) para tratar de pasar desapercibido de las autoridades migratorias.

"Iba de pueblo en pueblo con temor de que me fueran a pescar. No podía agarrar un trabajo fijo porque todo el tiempo tenía miedo de que fuera a llegar Migración y me fuera a llevar. Ese era mi temor", le cuenta a Univision Noticias vía telefónica. "Mis hijos estaban fastidiados: de escuela en escuela, de pueblo en pueblo. Me decían que mejor los sacara de la escuela. No es una vida bonita".

Pero no fue hasta después de ser deportado tres veces y cuando estaba a punto de ser enviado de vuelta a México nuevamente que descubrió que tenía derecho a la ciudadanía estadounidense, algo que finalmente consiguió a finales del mes pasado cuando la Oficina de Ciudadanía y Servicios de Inmigración (USCIS) en Fort Smith (Arkansas) le reconoció como tal.

"Hágale cuenta que me quitaron 10,000 libras de mi espalda. Me siento libre, no me siento apresado y con temor de qué va a ser el día de mañana", cuenta. " Cuando salí de Homeland Security (el Departamento de Seguridad Nacional) me aventé un brinco de alegría. Ahora sí soy libre. Ahora soy feliz".

Ciudadanía por padre

La clave de la ciudadanía de Uribes la tiene su padre, nacido en Texas, pero que no logró arreglar los papeles de algunos de sus hijos que habían nacido al otro lado de la frontera, en México, pese a que tenía derecho a pasarles la nacionalidad.


En 2004, cuando tenía 24 años y vivía en Fort Worth (Texas), un conflicto doméstico metió a Uribes en problemas con la ley que lo llevaron a su primera deportación. Según cuenta, una vecina le denunció después de que oyó una pelea en su casa. Él asegura que fue solo una discusión de pareja con su esposa, pero tras ser liberado por la policía, lo entregaron a las autoridades de migración que lo enviaron a México.

Como buen conocedor de la frontera, al hombre no le costó volver a cruzar a Estados Unidos, pero a esa deportación le siguieron otras dos: en 2009 y 2010.

"En 2012 me volvieron a pescar. Me mandaron a detención de migración y un compañero me explicó mi caso y me recomendó demandar a Migración para que me dejaran libre", recuerda. Así, alentado por un compañero de celda que le abrió los ojos sobre sus derechos, Uribes envío una carta al servicio de migración en el que demandaba que se cumpliera su derecho de solicitar la ciudadanía estadounidense, el país en el que nació su padre.

Después de estudiar su caso, las autoridades migratorias dejaron en libertad a Uribes y le recomendaron solicitar su certificado de ciudadanía pero el hombre asegura que era algo que le daba miedo hacer.

"¿Cómo lo voy a hacer? Me van a mandar a México y ahora está más difícil", recuerda que pensó. Pero después entró a Facebook y encontró a Aaron Cash, un abogado de Arkansas que decidió tomar su caso.

"Siempre fue ciudadano pero no tenía los papeles"

Cuando Uribes llamó a Cash era finales de 2017. “Me dijo que le habían deportado tres veces y se preguntaba si yo podía ayudarle", le contó el abogado a Univision Noticias.

"Yo determiné que siempre había sido ciudadano, pero no tenía los papeles para confirmarlo", añade, al explicar que el hombre viene de una familia grande y de obreros que no habían tenido los recursos para cumplir con los trámites requeridos para conseguir los certificados de ciudadanía.



Aunque la ley migratoria garantiza la ciudadanía a un hijo nacido en el extranjero de un padre estadounidense, por su año de nacimiento (1980), Uribes también debía demostrar que su padre había vivido por 10 años en el país antes de su nacimiento.

Los trámites para conseguirlo no fueron fáciles y al abogado le tomó en torno a un año reunir los documentos necesarios.

Antes de que Esequiel naciera, su padre había vivido en ranchos de Texas y no había ido a la escuela, así que los abogados tuvieron que ir a buscar a vecinos y conseguir testimonios jurados de esas personas que certificaran que lo conocían. También presentaron el certificado de nacimiento del papá, una tarjeta del servicio militar de la época de Vietnam y una carta de un empleador que aseguraba que lo había contratado en los años 60 y que era un buen trabajador.

"Cuando Esequiel se puso en contacto conmigo, estaba perdido en el sistema y tenía mucho miedo de que lo deportaran otra vez. Estoy muy feliz de que por fin tenga la tranquilidad que ha merecido tener toda la vida", afirmó el abogado.

Además, Cash cree que la experiencia de Uribes debe servir para que la gente conozca sus derechos: "Necesitamos educar a la gente que si tiene sus padres estadounideses, tiene derecho a solicitar la ciudadanía", afirmó. "Pasa más de lo que podemos imaginar".

De hecho, ahora el abogado está ayudando a conseguir el certificado de ciudadanía a uno de los hermanos mayores de Esequiel, Tomás Alejandro, nacido en 1959, que se encuentra detenido en un centro de detención de Del Río (Texas) acusado de reingreso ilegal a Estados Unidos.

Mientras tanto, Esequiel está tratando de recuperar el tiempo perdido y buscar un empleo en lo que sabe hacer, carpintería o mecánica, que le permita conseguir la estabilidad que no ha tenido en los últimos años porque sentía que tenía que huir de las autoridades migratorias. "Ahora pienso estar estable en un pueblo. No mudarme como debe ser", aseguró.

En fotos: La historia que comienza para los nuevos ciudadanos estadounidenses en una ceremonia de naturalización

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