Madre de la niña muerta luego de ser liberada de un centro de ICE demanda por $40 millones al gobierno de EEUU

Su abogado dijo que la niña estaba saludable cuando fue detenida junto con su madre y que "no tenía condiciones de salud preexistente". Acusó a ICE de prestarles una atención médica "inadecuada, negligente y deficiente". Médicos habían denunciado en el Congreso el peligro para la salud de niños luego de revisar 10 centros de menores migrantes.
29 Ago 2018 – 2:39 PM EDT

Yasmín Juárez, madre de la bebé que murió seis semanas y media después de ser iberada de un centro de detención de ICE, emprendió demandas por $40 millones de dólares contra el gobierno de EEUU.

El abogado de Juárez, Stanton Jones, dijo que la niña tenía una hermosa sonrisa y estaba saludable cuando fue detenida junto con su madre al entrar a EEUU por la frontera" y "no tenía condiciones de salud preexistente". Madre e hija fueron enviadas al Centro Residencial Familiar de Dilley, en el sur de Texas, al que el abogado acusa de prestarles una atención médica "inadecuada, negligente y deficiente".

En el programa 'CBS This Morning', Jones explicó que la niña comenzó con tos y congestión, presentó fiebre alta, de hasta 104 grados y no fue atendida de manera eficiente. Explicó que aunque esa demanda no podrá traer de vuelta a la vida a la hija de Yazmín "que sufre un dolor inimaginable", esta acción impedirá "que estas cosas vuelvan a pasar".

Yazmín y su bebé Mariee, de ocho meses, cruzaron la frontera en marzo de 2018, en medio de la política de 'Tolerancia cero' emprendida por el gobierno de Donald Trump, que ordenó detener y en algunos casos separar a los niños de sus padres. Más de 2,300 niños fueron separados de sus familias y aunque al cabo de tres meses el presidente canceló la medida, aún no logran reunir a más de 500 menores de edad.

Como la mayoría de las historias que la prensa cuenta de estas familias, Yasmín y su hija venían a EEUU huyendo de la violencia en su natal Guatemala. Fueron liberadas juntas el 25 de marzo y un día después la pequeña fue hospitalizada por complicaciones de lo que empezó como una simple gripe y terminó como una fatal infección respiratoria. El 10 de mayo la niña murió en un hospital de Nueva Jersey.


Varios medios han tratado de obtener una opinión del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) sobre este caso específico, pero lo único que se recibe como respuesta es una delaración escrita general: "Nos tomamos muy en serio la salud, seguridad y bienestar de los que están bajo nuestro cuidado, incluyendo la provisión de acceso a la necesaria y apropiada atención médica".

Expertos denunciaron ante el Congreso


"Descubrimos niños con pérdida de peso significativa que había pasado desapercibida por el personal médico de la institución, incluido el caso de un bebé de 16 días de nacido que perdió 31.8% de su peso corporal durante una enfermedad diarréica de 10 días". Esta es una de las frases que se leen en el informe que los médicos consultores de la Oficina de Derechos Civiles (CRCL, por sus siglas en inglés), Scott Allen y Pamela McPherson, presentaron como denuncia al Congreso.

En julio de este año, los expertos explicaron en un documento los hallazgos en esas inspecciones. "Identificamos a un bebé (de 27 días) que había nacido en el trayecto cuando la madre cruzó la frontera hacia EEUU, que nunca había sido examinado por un médico antes, este bebé tenía un riesgo médico extremo, pero no fue visto por un pediatra hasta que el niño tuvo una convulsión cinco días después de su llegada, dentro de la institución".

El mismo informe indica que el bebé fue diagnosticado posteriormente "con una posible hemorragia intracraneal desde su nacimiento, que nunca fue tratada adecuadamente".

A lo largo de 12 páginas, los expertos detallaron numerosos hallazgos similares. Por ejemplo en otra instalación "vacunaron accidentalmente a numerosos niños con dosis de vacunas para adultos como resultado de la deficiencia en la coordinación interinstitucional y el desconocimiento de los proveedores sobre una adecuada dosificación pediátrica".

Explican que también encontraron "numerosas heridas severas en los dedos de los niños (incluyendo laceraciones y fracturas) por el cierre de las puertas pesadas en esas instalaciones a donde fueron llevados, que en algunos casos se trata de prisiones de seguridad mediana, que fueron acondicionadas para tener a los niños indocumentados con sus padres.

"La detención familiar es perjudicial para la salud de las familias y niños", denunciaron los médicos. "Las amenazas a la salud y la seguridad de los niños no son meramente teóricas.


En el documento, los médicos fueron contundentes al pedir que se detuviera el encierro de niños "con o sin un padre" en estas instituciones, por el riesgo a la salud, incluyendo la salud mental. Señalaron que era innecesario correr el riesgo de daños médicos y aumentar la posibilidad de "aumento de todo tipo de abuso", al no tener las instalaciones ni el personal adecuados para atender las necesidades de la población.

Entre los centros que fueron evaluados se encuentras las residencias familiares de "Karnes y Dilley, en Texas, el centro de detención de Berks, en Pennsylvania, y el que ya fue cerrado en Nuevo México: Artesia... Esas investigaciones, generalmente fueron solicitadas mediante denuncias y con frecuencia revelaban graves problemas de cumplimiento que dañaban a los niños y que hemos documentado en informes presentados a CRCL".

"Los más de 2,000 niños inocentes traumatizados por esa política ahora enfrentan una vida de mayor riesgo de consecuencias significativas de salud física y mental, incluida la ansiedad, depresión, trastorno de estrés postraumático y mala salud física. La alternativa probable -la detención de niños con sus padres- también representa un alto riesgo de daño para los niños y sus familias".

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