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Inmigración Infantil

No reconocen a sus padres: los terribles efectos de la separación de niños inmigrantes en la frontera

Reencontrarse con un hijo luego de haber estado separados durante meses debido a la política de 'tolerancia cero' de Trump, debería ser un momento de felicidad plena, pero no siempre es el caso. Ahora que los anhelados reencuentros han comenzado, los padres comienzan a notar las profundas heridas del trauma que han atravesado sus pequeños.
15 Jul 2018 – 8:18 AM EDT

La guatemalteca indocumentada Mircy Alba López esperó cuatro largos meses para reencontrarse con su hijo de tres años, pero cuando el momento finalmente llegó el pequeño no supo que ella era su mamá.

“Cuando mi niño me vio ya no me reconocía. Se me quedaba mirando la cara. No dejaba de mirarme. Llevaba cuatro meses sin verme”, contó con la voz entrecortada a la agencia de noticias EFE.


Lo mismo le ocurrió a Milka Pablo en el momento del esperado reencuentro. Su hija de 3 años, Darly, intentó escapar de sus abrazos y correr a los de la trabajadora social que la cuidó mientras estuvo en el centro de detención. “Quiero a Miss. Quiero Miss”, decía con insistencia en una escena muy distinta a la que su mamá visualizaba cuando se imaginaba cuando pensaba en ese instante en que volverían a estar juntas de nuevo.

Reacciones desgarradoras para cualquier padre, pero que son esperadas luego del severo trauma que han enfrentado los niños, advierten los expertos.

“No debería sorprender que en situaciones como estas muestren rabia hacia el padre que ‘los abandonó’ o que ‘causó’ la separación. En los ojos del niño, su padre es todopoderoso y por tanto creen que él hubiera podido evitar todo lo ocurrido”, declara a Univision Noticias, Nora Baladerian, psicóloga clínica especializada en trauma y abuso.

Un trauma anunciado

Ya muchos especialistas habían vaticinado que no sería un proceso fácil . “Esperar que la vida y que las relaciones padres/hijo van a estar bien apenas se de la reunificación es un error”, insiste Baladerian.

“Muchos de estos niños van a pensar. Tengo algo malo, por eso mis padres me abandonaron”, dijo al New York Times Brenda Jones Harden, profesora de Desarrollo Humano de la Universidad de Maryland.

“Ocurre con frecuencia que los niños se adaptan a la separación haciendo ver que no necesitan a sus padres al momento de reunirse con ellos”, agregó a ese medio Mary Dozier, profesor de psicología de la Universidad de Delaware quien ha hecho estudios relacionados con la separación familiar.

En respuesta, los padres se pueden sentir rechazados y reaccionar resignándose al hecho de que el niño no los necesita lo que crea un ciclo peligroso que “usualmente se puede resolver con el tiempo, pero ayuda que los padres anticipen que sus hijos podrían no correr a sus brazos de inmediato”, aclara Dozier al Times.


Abrazos, llanto y emoción: las imágenes de los reencuentros entre padres e hijos que han sido separados en la frontera sur

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Los niños de más edad pueden culpar a sus padres de lo ocurrido. “Deberíamos asegurarnos -antes de cualquier reunificación- que los niños sepan que sus padres no querían que esto ocurriera y que no fue culpa de ninguno de ellos”, Insiste Jones.

Según Baladerian las reacciones pueden abarcar desde una búsqueda del contacto físico durante mucho tiempo hasta una posible agresión hacia el padre por parte del niño que percibe que su padre -todopoderoso-permitió que la separación ocurriera.

“Creo que en estos casos el lazo entre padre e hijo está quebrantado, pero no roto y por tanto puede ser reparado, pero requerirá de terapia para todos los miembros de la familia” agrega.

Aconseja que se eviten promesas de que eso no volverá a ocurrir ya que no aminorará el trauma y podría no ser cierto. En vez de ello, sugiere que los padres brinden muchas expresiones de amor a sus hijos y reiteren que nunca quisieron la separación y que estuvo fuera de sus manos el detenerla. Pueden decirles frases como: ‘Lamento que esto haya ocurrido, yo no lo quise así’, ‘Tenía mucho miedo de no volver a verte’,

No son los mismos

Es muy probable que, al momento de la reunificación, los padres noten que sus hijos han retrocedido en algunos hitos de desarrollo, como le ocurrió a Milka Pablo.

Su hija, Darly, de 3 años de edad, había vuelto a usar pañales (que ya había dejado antes de la separación).

"Los niños que deberían hablar, no lo hacen o dominan muchas menos palabras. Los que tendrían que estar corriendo, van mucho más retrasados. Tienden a retroceder", explicó a Univisión Noticias el pediatra Ilan Shapiro acerca de las consecuencias de la separación.

Las actitudes de los pequeños durante la reunificación revelan una amplia gama de emociones: alegría, tristeza, rabia, incredulidad, aparente indiferencia.


El New York Times menciona el caso de un niño que, después del reencuentro, permanecía en silencio y se negaba a aceptar un juguete y a dejar siquiera por un instante los brazos de su padre.

Otro insistía en que quería ir con su “hermanita”: una bebé de 13 meses de edad con la que estuvo en el refugio y que también estaba siendo reunificada con sus padres en ese momento.

Reacciones que son apenas la punta del iceberg de un profundo trauma que apenas comienza a asomarse.

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