Lo que Trump no ve cuando exige un muro fronterizo: los túneles subterráneos entre EEUU y México

El más reciente fue hallado en diciembre, justo cuando el presidente presionaba por los $5,700 millones para poder erigir una barrera con la que frenar la inmigración indocumentada y las drogas. Pero el tráfico de estupefacientes continúa, y no precisamente a la vista, sino bajo tierra.
16 Ene 2019 – 7:45 PM EST

Un nuevo túnel que arrancaba en México y terminaba en Estados Unidos fue hallado en diciembre por las autoridades de Aduana y Protección Fronteriza (CBP) de Arizona. De sus 55 pies de largo (casi 17 metros), 44 (13) recorrían el subsuelo de Nogales, una ciudad fronteriza en Arizona que descansa sobre el mayor número de túneles subterráneos cavados en la frontera por traficantes de drogas y personas.

El punto de inicio estaba sumergido en el agua; el canal terminaba "abruptamente" bajo un estacionamiento en Nogales sin que nadie lo sospechara. Todo parecía indicar que no estaba terminado, pues las autoridades de CBP hallaron herramientas abandonadas en su interior.

Mientras este túnel era encontrado el 18 de diciembre de 2018, la discusión en Washington DC se calentaba entre el presidente Donald Trump y los demócratas en el Congreso. El mandatario exigía sin condiciones los $5,700 millones para la construcción de su muro fronterizo al alegar que la barrera fronteriza es la única vía para reducir el tráfico de personas y drogas, y para frenar la inmigración indocumentada.

Para los demócratas —y también para distintos analistas— un muro no resuelve los problemas de tráfico en la frontera. Por eso se negaron, entonces y ahora, a aprobar la millonaria suma como parte del presupuesto de 2019. Los congresistas creen que el monto debe incluir mayor tecnología para detectar drogas, armas y personas, así como nuevas contrataciones y capacitación del personal para lidiar con los problemas de inseguridad en el borde sur.

Casi un mes después de las negociaciones, no hay acuerdos entre Trump y los demócratas, el juego está trancado y no se vislumbra una salida.

Mientras, estos túneles siguen dejando en evidencia una realidad de la frontera: lo que no puede cruzar sobre tierra o a través de un punto fronterizo, sigue siendo llevado a Estados Unidos incluso por debajo de la tierra.

El "lejano oeste"

El 17 de mayo de 1990 fue la primera vez que las autoridades estadounidenses encontraron uno de estos túneles transfronterizos, según un informe de CBP titulado '¿Qué hay debajo?' ('What lies beneath?'). Estaba en Arizona. "Los drenajes de agua estaban completamente abiertos y la gente simplemente iba por ellos", narró el agente de CBP Thomas Pittman en el reporte. "En ese momento, los desagües tenían puertas (a lo largo del canal entre Nogales y México) que estaban hechas con una simple plataforma de aterrizaje y los ilegales las abrían sin problemas y pasaban".

Y aunque bloquearon los drenajes con puertas de acero, los traficantes no frenaron su paso. Al no poder transitar por esos ductos comenzaron a cavar sus propios pasos transfronterizos.

Con los años fueron sumando uno, otro y otro más, y ya superan los 168 pasadizos identificados desde entonces. Hay medios que hablan de más de 200. CBP atribuye estos caminos subterráneos a que "los carteles de droga mexicanos están encontrando que cada vez es más difícil usar los métodos tradicionales para traer drogas a Estados Unidos", dice el informe. Las autoridades reconocen que los "descubrimientos de túneles se han incrementado en el país en los años recientes". Los han encontrado en rincones inhóspitos de Estados Unidos, pero también en urbes en las que inclusive hay buenos tramos de muro fronterizo.

Por eso, dicen, desde 2006 han contratado y entrenado para detectar estos canales subterráneos a 6,000 nuevos agentes de la Patrulla Fronteriza, con mayor énfasis en Nogales, considerada por CBP como "la zona más activa de túneles ilegales en Estados Unidos" o "el lejano oeste", donde hasta mayo de 2014 habían descubierto 102 de los pasadizos bajo tierra del total nacional.

Por lo activa de la zona, en 2011 se creó la Tunnel Task Force de Nogales, coordinada por el Departamento de Investigaciones de Seguridad nacional y la oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (ICE). Está conformada no solo por funcionarios de la Patrulla Fronteriza, sino también de la Agencia Antidrogas (DEA) y de los organismos de seguridad estatales y locales.

"Las organizaciones criminales son muy creativas", declaró en ese reporte Kevin Hecht, experto en túneles de CBP. "No se dan por vencido", agregó.

De un KFC a las celdas solares

En una revisión del archivo de noticias de CBP durante 2018, los reportes cuentan qué encontraron en al menos dos túneles ese año. Ambos eran sofisticados y fueron construidos usando espacios en extremo difíciles de detectar. De hecho, a uno de ellos llegaron casi por casualidad.

En agosto de 2018, las autoridades federales informaron de un pasadizo subterráneo de 900 pies de largo —600 de ellos en EEUU— que conectaba la vieja cocina de un abandonado restaurante de pollo KFC en San Luis, Arizona, con un rancho en Sonora, México. Llegaron a él días después de haber detenido a un hombre que iba en su auto y al que le decomisaron 168 kilos de distintas drogas escondidos en una caja de herramientas. El sujeto era dueño de la pollera abandonada: la había comprado en efectivo en abril de 2018 por un valor de 390,000 dólares, reportan distintos medios.

Cuando las autoridades revisaron el edificio se dieron cuenta de que ya no freían pollo en la cocina del restaurante. Consiguieron un orificio de ocho pulgadas en la baldosa de la pared que detrás escondía el boquete transfronterizo. Inevitablemente fue comparado con el restaurante 'Los pollos hermanos' de la serie 'Breaking bad', utilizado por su dueño como una fachada para el narcotráfico. Causó conmoción porque fue el primer túnel hallado en la zona de Yuma, Arizona, desde 2012.

En esta zona, en Yuma, agentes de la Patrulla Fronteriza reportaron la dificultad para detectar estos túneles por la falta de tecnología adecuada, según un informe publicado por los senadores demócratas de la Comisión de Seguridad Nacional y Asuntos de Gobierno en marzo de 2018.

Unos meses después, en octubre, las autoridades mexicanas encontraron otro pasadizo bajo tierra en Jacume, Baja California. Está quizás entre los más sofisticados que se hayan visto. El pasaje iniciaba en una residencia en esa localidad y terminaba del otro lado del borde, en San Diego, California, aunque no estaba terminado. Tenía paneles solares que permitían la iluminación y ventilación de la estructura de 627 pies de largo (191 metros), además de un sistema de rieles y dos bombas para extraer el agua que pudiera acumularse en el interior.

En esta zona, las autoridades estadounidenses habían detectado en abril de 2016 el narcotúnel más largo en la frontera de Tijuana-San Diego. Medía 874 yardas (800 metros), tenía un sistema de rieles y ventilación, luces y un ascensor con capacidad para 10 personas que se escondía en el clóset de una casa de Tijuana. Entonces creyeron que era operado por el cártel de Sinaloa, liderado por el narcotraficante Joaquín 'El Chapo' Guzmán, pionero en el uso de este sistema para mover su droga hacia Estados Unidos.

En su informe 'What lies beneath?'', Kevin Hecht, el segundo a cargo de CBP en Nogales, explicó que la investigación de estos túneles es realizada con un robot equipado con cámara que les permite ver el interior de las estructuras y reduce los riesgos para el personal al tener que ingresar en ellos como primera medida. Explica que trabajan en conjunto con las comunidades en la detección de estos túneles: "Cuando alguien escucha un sonido o ve algo inusual (...) nos llaman inmediatamente, saben a quién llamar". Exalta la importancia de la tecnología en estos casos por lo "intrínsecamente difícil" que es detectar túneles.

Univision Noticias consultó a CBP sobre este tema. No hubo respuesta a las preguntas enviadas por correo hasta la publicación de esta nota. En un email pidieron paciencia al asegurar que tenían poco personal dado el cierre parcial del gobierno desde hace más de 20 días.

David Shirk, profesor de relaciones internacionales de la Universidad de San Diego, dijo al diario The Washington Post que siempre que haya voluntad de los contrabandistas de personas o de drogas, por más alto y fuerte que sea el muro siempre será derrumbado: "Estos túneles demuestran la inutilidad del debate actual, pues habrá muchas formas en que los contrabandistas y las personas indocumentadas podrán romper las barreras que construimos en la frontera".

En fotos: Patrulla Fronteriza usa el túnel de 'El Chapo' para entrenar a sus agentes

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