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Inmigrantes indocumentados

Indocumentado y empleado de confianza de los Trump: un nuevo caso sale a la luz

El mexicano Juan Quintero trabajó sin papeles (y sin problemas) casi dos décadas en un campo de golf de Trump y al menos tres años en un campo de caza privado de los hijos del mandatario, en el estado de Nueva York, según el diario The Washington Post.
7 Mar 2019 – 8:41 PM EST

"Hola Juan. ¿Cómo va el progreso de la plantación? Ya has llegado hasta los campos pequeños –los dos afuera del polígono de tiro y el terreno de soya?", le escribió en inglés en uno de sus mensajes Eric Trump al mexicano Juan Quintero. "Rapido, my friend. Mas rapido pot favor", decía el mensaje que seguía en español (sin acentos y algún error de tipeo), enviado por Jeffrey Ferraro.

Los remitentes de los textos que llegaron al celular de Quintero estaban guardados como "Eric Boss" y "Boss Montaña". Son los dueños del campo de caza privado Leather Hill Preserve, un terreno de 171 acres en el estado de Nueva York, en el que los hijos del presidente Donald Trump y otros copropietarios se divierten los fines de semana. Allí trabajaba desde 2016 este inmigrante indocumentado, quien en enero perdió este y otro trabajo que tenía con los Trump.

De acuerdo a un reportaje del diario The Washington Post, Quintero era uno de los trabajadores de confianza de Eric Trump y fue empleado también durante 18 años en uno de los campos de golf del presidente (el Trump National Golf Club Hudson Valley) a pesar de que nunca ha tenido papeles.

Este inmigrante cruzó la frontera cuando era apenas un adolescente y empezó a trabajar en las calles de Nueva York vendiendo flores con su padre. Poco a poco fue consiguiendo otros empleos, como el que tuvo en una fábrica de muebles y luego fue contratado como jardinero en un campo de golf que en 2009 fue adquirido por Donald Trump. Él cuenta que le mostró a sus nuevos jefes los mismos papeles falsos que había usado para entrar y siguió trabajando normal.

Pero en enero de este año algo cambió. Le sucedió lo mismo que a muchos trabajadores inmigrantes que fueron despedidos por no tener documentos legales o permisos de trabajo, algo que –alegan– sus jefes supieron durante años, pero hasta ahora resultó ser un problema. El Washington Post ha hablado con decenas de estos empleados que han sido despedidos y han decidio contar sus historias.

"Todos los años que les das y ellos solo te despiden. No te dicen 'vamos a hacer algo, vamos a tratar de ayudarte'. Simplemente te dicen 'tus documentos no son válidos' y eso es todo", lamentó Quintero.

Trump siempre ha negado estar al tanto de la contratación de indocumentados en sus negocios. Sin embargo, una vez más se demuestra –según este tipo de reportes– que los negocios del presidente dependen de mano de obra de trabajadores sin papeles, esos mismos que ataca constantemente y criminaliza con su retórica antiimigrante.

"Quiero que ellos reconozcan lo bueno que hacemos. Dieciocho años de trabajo deberían dar una luz de que no somos las personas que él dice: malos, violadores, narcotraficantes, lo peor que ellos dicen que somos", explicó Quintero sobre sus razones para ahora querer contar su historia.

Cada vez se suman nuevos casos que prueban que mientras con su discurso Trump pinta a los inmigrantes como "invasores" y "criminales", él mismo se ha aprovechado de la mano de obra trabajadora barata que estos le ofrecen. Y el de Juan Quintero demuestra que incluso ha ido más allá de sus campos de golf.

Este inmigrante mexicano, quien tenía una comunicación directa con el hijo de Trump, le dijo al Post que creía que sus supervisores estaban conscientes de su estatus migratorio, pero dijo que no había hablado nunca de eso con Eric. Sin embargo, cuenta que trabajó en el campo de caza más de un año después de que le pidieron su número de seguro social para sacarle una tarjeta de débito para que hiciera compras para los arreglos del terreno y él no pudo proveerlo.

El temor a la deportación

Quintero está colaborando con las autoridades y ha sido entrevistado en las últimas semanas por la Fiscalía de Nueva York, que anunció recientemente una ivestigación formal sobre las prácticas de contratación de la organización Trump.

El abogado Anibal Romero, quien representa a este mexicano y a otra docena de inmigrantes que han sido despedidos de las propiedades del mandatario que ahora son administradas por sus hijos, confía en que sus clientes están por ahora protegidos de la deportación. "Ellos son testigos materiales de crímenes federales y estatales, por lo que cualquier intento de removerlos de Estados Unidos debe ser considerado como obstrucción a la justicia", advirtió.

Sin embargo, la familia de este padre de cuatro hijos estadounidenses teme por su futuro.

"Soy la columna vertebral de la casa, ¿qué voy a hacer ahora? Uno se siente peor cuando tiene hijos y familia y eres el único proveedor. Los niños me preguntan: ¿Qué haces aquí papi, por qué no fuiste a trabajar?", expresó Quintero.

"Duele decirles 'bueno, yo no tengo este papel, yo no tengo papeles", agregó y contó que su hijo mayor sí entiende lo que eso significa y le preguntó "¿te van a deportar?". "No, no, no. Esperemos que no pase eso", le respondió él.

La mano de obra inmigrante en Estados Unidos (FOTOS)

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