Indocumentados

"¿Cómo no va a saber que no tenemos papeles?": habla empleada indocumentada del club de golf de Trump

Durante los últimos cinco años la inmigrante guatemalteca Victorina Morales ha limpiado la casa de campo del mandatario y su familia, ha aseado sus baños, hecho su cama y hasta lavado su ropa interior, de acuerdo a su relato publicado por el diario The New York Times. Dice que antes de ser presidente le parecía "buena persona", pero ahora no entiende por qué tiene que soportar tanta humillación.
7 Dic 2018 – 7:25 PM EST

Victorina Morales es una inmigrante guatemalteca que lleva casi 20 años en Estados Unidos trabajando con documentos falsos. Aunque sabe que contar su historia la podría llevar a perder su empleo o incluso a su deportación, ella decidió hablar porque dice estar muy herida por la retórica antiinmigrante de Donald Trump, su patrón, quien desde que se convirtió en presidente ha comparado a la gente de su país con violentos criminales.

"Estamos cansados del abuso, de los insultos, de la forma que habla sobre nosotros cuando sabe que le estamos ayudando a hacer dinero", afirma Morales. "Siempre esperamos nerviosos para atenderlo en cualquier necesidad y tenemos que soportar su humillación".

Morales trabaja desde 2013 en el club de golf de Bedminster (Nueva Jersey) de Trump, donde entró con un Seguro Social y una Green Card falsos y asegura que sus supervisores lo saben. Ella insinúa que el mismo mandatario lo debe conocer: "¿Me pregunto si es posible que este señor piense que nosotros tenemos papeles? Él sabe que no hablamos inglés, ¿cómo no se va a dar cuenta?", dijo Morales en entrevista con The New York Times, el diario al que ella y otra empleada decidieron hablarle.

Esta guatemalteca contactó a través de su abogado al periódico neoyorquino porque quería revelar que Trump, el mismo que ha sido tajante sobre el endurecimiento de las políticas migratorias desde que era candidato presidencial, tiene en su club de golf trabajadores indocumentados haciéndole la limpieza de sus residencias, baños, ropa... en otras palabras, atendiéndolo a él y su familia.

Ella y Sandra Díaz, una inmigrante de Costa Rica que dice haber estado empleada sin papeles de 2010 a 2013 en el campo del golf de Bedminster, aseguran que durante años trabajaron con un grupo de servicio de limpieza, mantenimiento y jardineros en el que había varios sin documentos legales, aunque no pueden recordar un número exacto.

De acuerdo con la investigación que realizó posterior a estas entrevistas el mismo diario, no hay evidencia de que el presidente o los ejecutivos de su organización supieran de sus estatus migratorios. Sin embargo, las mujeres afirman que al menos dos supervisores estaban al tanto e incluso les ayudaban a evadir ser descubiertos para mantener sus empleos en el exclusivo club donde Trump pasa varios días al año y en el que su hija Ivanka se casó con Jared Kushner.

Una de las razones por las que Morales quiso que se supiera es porque, según su relato, con el cambio de tono del mandatario, sus jefes también se han vuelto más groseros y los humillan haciendo comentarios al respecto de su estatus migratorio. Ella señala que la retórica antiinmigrante del magnate ha alentado a sus supervisores a hacerle comentarios ofensivos y que en ocasiones los han llamado "estúpidos inmigrantes ilegales" o les han dicho que tienen "menos inteligencia que un perro".

El día que Trump la ayudó a limpiar

Morales emigró de Guatemala en 1999 y tras un largo viaje de seis semanas caminando y en bus para atravesar México, llegó a California. Allí consiguió un contacto que le ayudó a obtener papeles falsos para permanecer en EEUU y seguir trabajando, de acuerdo con su testimonio.

Luego se mudó a Nueva Jersey, donde se reunió con su esposo que había llegado unos meses antes. En 2013, una amiga que trabajaba en el club de golf de Trump le dijo que estaban buscando limpiadoras allí y ella se presentó. Aunque le advirtió a la supervisora que la entrevistó que no tenía "papeles buenos", esta le dijo que llevara los que mostró en el empleo anterior en un hotel y fue contratada.

Desde entonces, esta guatemalteca gana 13 dólares la hora por limpiar la residencia del presidente, planchar y lavar desde su ropa interior hasta las camisas o las sábanas y toallas de los Trump. Cuenta que esta ropa tiene que ser lavada con un detergente especial y en una lavadora aparte, debido a la "meticulosidad del presidente".

En una de las anécdotas en que interactuó con el presidente que más recuerda Morales, él se acercó a ella en su carrito de golf mientras limpiaba unas ventanas grandes y, viendo que por su estatura no llegaba a la parte superior de los vidrios, el magnate se bajó del vehículo, agarró su trapo y lo hizo él mismo.

Después, le preguntó de dónde era y cuando ella le respondió que de Guatemala, Trump le dijo que "los guatemaltecos son gente muy trabajadora" y le entregó un billete de 50 dólares como propina.

La otra limpiadora entrevistada, Díaz, quien ya no trabaja para el club de golf y ahora es residente legal, recuerda que en una ocasión a ella también le dio un billete de $100 como propina por su buen trabajo limpiando el polvo.

"Hiciste un muy buen trabajo", asegura Díaz que le dijo, aunque ese mismo año entró en cólera porque encontró manchas naranjas en el cuello de una de sus camisas blancas, restos de su propio maquillaje, según la mujer.

Renovación de papeles falsos

The New York Times examinó los supuestos papeles falsos entregados por ambas empleadas y constató algunas irregularidades en los certificados, aunque estos les sirvieron para conseguir sus puestos de trabajo, ya que el club de golf de Trump al parecer no utilizó el sistema E-Verify para verificar su autenticidad.

La Casa Blanca se negó a comentar la información, pero el grupo empresarial de Trump sí respondió al Times que "si un empleado envió documentación falsa en un intento de evadir la ley, será despedido de inmediato".

Durante su campaña presidencial en 2016, Trump alardeó no tener ningún inmigrante indocumentado en su nómina.

Además, en 2017, ya como presidente, reforzó las condiciones para poder emitir un visado para los trabajadores extranjeros, con el fin de potenciar la contratación local.

Pero Morales dice que esto no le impidió seguir trabajando en el club de golf de Trump. Dos meses después de la toma de posesión del magnate, en marzo de 2017, la inmigrante recuerda que les dieron un nuevo manual a los empleados, donde decía que todos debían presentar la documentación requerida por el gobierno federal. "Todos aquellos que hayan falsificado información no serán elegibles para empleo", advertía.

Sin embargo, cuando la guatemalteca recibió el documento I-9, no lo pudo entender y le dijo a uno de sus supervisores. Este le contestó que debía obtener una nueva Green Card y un Seguro Social porque "había problemas con los que tenía".

Pero ella le respondió que no sabía dónde. Aunque el Times señala que no pudo verificar este relato, Morales dice que su jefe la puso en contacto con un empleado de mantenimiento que la llevó a obtener nuevos documentos falsos, por los que pagó 165 dólares, que incluso el supervisor le prestó porque no los tenía.

Al día siguiente, la inmigrante volvió con sus papeles y su jefe reemplazó los que ya estaban supuestamente "expirados". Ella asevera que se hicieron copias de estos y se guardaron en los archivos de la oficina administrativa del club de golf.

Morales accedió a contar toda su historia porque dice que no podía callar más en momentos como este. Aunque sabe que queda expuesta y en una situación más vulnerable de la que ya estaba, a través de su abogado de inmigración está aplicando para obtener protección bajo las leyes de asilo y también considerando una demanda contra su lugar de trabajo por abuso y discriminación.

La mano de obra inmigrante en Estados Unidos (FOTOS)

Loading
Cargando galería
Publicidad