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Protestas

El reclamo de los manifestantes que exigen el cierre de los centros de detención de menores: "Necesitan protección, no maltrato"

Más de 150 protestas fueron convocadas este martes en Estados Unidos para pedir que los menores migrantes reciban un trato digno mientras se encuentran en custodia de las autoridades fronterizas. En la que ocurrió en Houston hubo extranjeros, pero también estadounidenses que urgieron a las autoridades a brindar un trato humano y a que se establezcan las responsabilidades por estos abusos.
3 Jul 2019 – 08:56 PM EDT

HOUSTON, Texas.- Jaquelin Hoyos solía tenerle miedo a protestar. Es estadounidense naturalizada, viene de una familia de inmigrantes mexicanos, de Puebla; su madre ya fue deportada una vez y ella no quiere revivir ese trauma. Pero este martes decidió a salir a la calle: las denuncias de niños durmiendo en el suelo, sin comida, aguantando temperaturas gélidas en los centros de detención de la Patrulla Fronteriza (CBP), no le permitieron quedarse callada en la casa.

"Hay muchas familias y niños que necesitan que hablemos por ellos y que se cuenten sus historias", dice la joven de 21 años desde Houston, donde más de un centenar de personas se reunió con sus pancartas frente a la oficina del senador republicano John Cornyn en una de las principales avenidas de la ciudad. "No los pueden tratar como inferiores porque vengan de otro país. Tratan de quitarle lo humano a lo humano", reclama.

Houston no es la única ciudad que protestó este martes. Más de 155 manifestaciones fueron convocadas en Estados Unidos, según sus organizadores: hubo en Washington, Nueva York, Carolina del Norte, California, Idaho, en Colorado, solo por mencionar algunas. Sus protagonistas están indignados por las denuncias de los últimos días —de entes del gobierno y de activistas— por la insalubridad y la "negligencia" de todo tipo a la que están expuestos los menores y las familias en custodia de la Patrulla Fronteriza y del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE).

Y van desde niñas cuidando a bebés, hasta la falta absoluta de jabón o pasta de dientes y la privación del sueño, de un alimento balanceado y cosas tan básicas como el agua potable o el acceso al baño. Y la peor consecuencia: al menos seis niños guatemaltecos han fallecido, después de tambien haber estado sometidos a esas mismas condiciones.

"Cierren estos campos", se leyó este martes en una de las pancartas de la ciudad texana en la que protestaron por más de una hora a pesar del calor. "La vida de un niño no puede ser usada para dar lecciones", se ve en otra. "Inspecciones, que rindan cuentas y transparencia ya", exigen en otro de los letreros a las cabezas de las agencias federales y al mismo presidente Donald Trump.

Y en esos mensajes está el común de las opiniones de los manifestantes, que en Houston eran estadounidenses, musulmanes, hispanos como Jaquelin, indios, todos mezclados en la misma protesta.

"El gobierno no está haciendo su trabajo"

A pesar de las denuncias hechas por congresistas, por la propia oficina del Inspector General del Departamento de Seguridad Nacional y por abogados y médicos, los manifestantes que estaban en Houston este martes consideraban que más cosas deben estar ocurriendo mientras los agentes de la Patrulla Fronteriza y de ICE no son vigilados.

"Los centros de detención de menores son como cajas negras, no sabemos qué está pasando allá adentro", critica Ayesha Muzaffar, una estadounidense de 22 años hija de paquistaníes que llegaron a Estados Unidos, como muchos, buscando una vida más segura y estable. Lo que conoce por las noticias no le permite concluir que el trato de las autoridades a los inmigrantes sea humano y, como otros, cree que deben establecerse responsabilidades por estas violaciones a los derechos humanos. Lo mismo opina Ron Cookston, un houstoniano de 74 años.

"No se está respetando la dignidad humana (...) Lo que está ocurriendo debe ser considerado un abuso. Alguien debería acusar judicialmente a estas personas porque a pesar de que tienen los recursos para brindarle a los inmigrantes un cuidado adecuado, no lo están haciendo... y creo que intencionalmente", opina este estadounidense que asistió acompañado de su esposa.

Y en la protesta también esta Linda Bennett, otra estadounidense de 65 años. "Liberen a los niños", se lee en una de sus pancartas. "Cierren los centros de detención", dice otra. Y no es la primera vez que usa estos carteles. Armó sus mensajes en diciembre de 2018, cuando viajó con su esposo hasta el centro temporal de detención de menores de Tornillo, en Texas, para exigir que fuera cerrado y que más de 2,000 niños fueran devueltos a sus familiares o puestos en custodia de cuidadores o de albergues. "Tuvimos éxito con aquellas protestas", dice al recordar que en enero fue clausurado y con la esperanza de que la manifestación de este martes sea la primera de varias que puedan generar cambios.

Para Bennett, los funcionarios que niegan el agua o el baño a un inmigrante, o los que participan en un grupo secreto de Facebook para burlarse de los indocumentados que mueren al tratar de cruzar el Río Bravo, deben asumir sus responsabilidades. "Están cometiendo atrocidades contra seres humanos que son inaceptables. Para mí y para muchos estadounidenses, lo que ocurre es trágico (...) No les importa el sufrimiento humano". Critica además que las autoridades se excusen bajo el argumento de que no se dan abasto para atender adecuadamente a los centenares de inmigrantes centroamericanos que se están entregando a CBP en la frontera.

La solución está escrita en las leyes: "Muchos de esos niños, mujeres y hombres vienen buscando asilo y ese es un derecho en Estados Unidos", asegura. "Creo que se están acumulando en la frontera porque el gobierno no está haciendo su trabajo. Debe permitírseles salir en libertad y quedarse con sus familiares en el país".

Maricruz Cody, de 36 años, vino sola a la protesta. Su esposo manejó una hora para traerla: "Era importante para mí venir", dice mientras se seca las lágrimas. Como Johana Hoyos, esta estadounidense de origen mexicano tampoco pudo quedarse en su casa. Ella también viene de una familia de inmigrantes y siente empatía porque además es maestra en una escuela en Texas a la que acuden muchos hijos de hispanos, algunos indocumentados. "Siento que los niños no son culpables por la situación en la que están", recrimina a las autoridades al recordar los traumas que otras políticas de Trump —como la separación de familias— dejaron en los menores. "Ellos son vulnerables. Necesitan es protección, no estos maltratos".

📸 “No a las cárceles para niños”, gritan en 155 ciudades de EEUU al pedir el cierre de los centros de detención de menores

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