El efecto de la inmigración: comprueba con esta calculadora cómo las deportaciones debilitan la economía estadounidense

Hay una forma para que el presidente Trump impulse la economía en un 4%, pero la fórmula probablemente no le gustará.
ProPublica
21 Jul 2017 – 12:33 PM EDT

El presidente Trump ha prometido aumentar el crecimiento económico de Estados Unidos — de hecho, lo da por sentado. El presupuesto que le propuso al congreso en mayo supone una tasa de crecimiento de 3%, y el sitio web de la Casa Blanca promete volver a un 4% anual de crecimiento económico. Ambas predicciones son mucho mayores que la tasa de crecimiento de aproximadamente 2% asumida por la Oficina de Presupuesto del Congreso o la Reserva Federal.

De hecho, la mayoría de los economistas dudan que una tasa de crecimiento del 3% al 4% sea posible en lo absoluto sin algún cambio importante de política. Los períodos sostenidos de crecimiento tan elevado no han ocurrido desde el auge de la tecnología de la década de 1990 y, antes de eso, cuando los baby boomers entraron a la fuerza laboral en 1960. Pero según un nuevo análisis, existe una ruta rápida hacia las altas tasas de crecimiento: un aumento masivo de la inmigración.

En un análisis para ProPublica, Adam Ozimek y Mark Zandi, de Moody's Analytics, una empresa de economía independiente , estimaron que por cada 1% de aumento en la población estadounidense de inmigrantes, el PIB se eleva en un 1.15%. Así que, ¿cuál es una forma simple de llegar al 4% de aumento del PIB que promete Trump? Aceptar unos 8 millones de inmigrantes por año. Para mostrar cómo sería esto realmente, hemos trazado este efecto en el gráfico a continuación ⬇️. Puede ver por sí mismo lo que podría suceder en la economía si aumentáramos la inmigración a las tasas más altas en la historia o si la redujéramos a cero — y todo lo que sucedería entre una situación y otra.


El efecto de la inmigración

Existe una manera para el presidente Trump para mejorar la economía un 4%, pero que probablemente no le gustaría

"La inmigración es una gran oportunidad de política económica y es importante documentar el impacto de esto", dijo Douglas Holtz-Eakin, un economista que trabajó en el Consejo de Asesores Económicos del presidente en ambas administraciones Bush. Concordó con las conclusiones básicas del análisis de Moody's, y dijo que el 1.15% era una estimación razonable de los efectos de la inmigración sobre el PIB.

"No se puede simplemente activar un interruptor y hacer a Estados Unidos más rico", dijo Ozimek, el economista de Moody's Analytics, quien trabajó en el análisis. "Pero con la inmigración, se puede usar un interruptor y hacer crecer masivamente el tamaño del país". Y aunque otros cambios de política pueden tener sutiles efectos indirectos en la economía, existe una relación directa entre el crecimiento del tamaño del país y el aumento del PIB (nos referimos a un PIB global, no el PIB per cápita, que el análisis no aborda).

Puede parecer un punto básico: la adición de trabajadores inmigrantes significa que la economía es mayor, con más personas que ganan salarios y compran bienes y servicios. Pero este hecho puede ser una sorpresa para mucha gente, dice Jennifer Hunt, una economista de la Universidad Rutgers. Muchos estadounidenses asumen que los inmigrantes no tienen ningún efecto sobre la economía, o piensan que los inmigrantes le restan valor a un pastel económico de tamaño fijo. De hecho, los inmigrantes hacen el pastel más grande. Según un reciente estudio de los economistas Ryan Edwards de Mills College y Francesc Ortega de Queens College CUNY, incluso los inmigrantes indocumentados estimulan el crecimiento.

Utilizando los métodos del estudio, calculamos que deportar el estimado de 11.3 millones de indocumentados en este país representaría un golpe de casi 8 billones de dólares a la economía en los próximos 14 años. Su legalización podría aumentar el PIB en casi 2 billones de dólares en el mismo período de tiempo. Usted puede ver cómo serían estos escenarios hipotéticos en nuestro gráfico anterior.


Los inmigrantes estimulan el crecimiento, pero no sin algunos costos

El debate sobre si los inmigrantes ocupan los empleos de los estadounidenses se ha vuelto más acalorado en los últimos años, y fue un tema importante a lo largo de la campaña presidencial de 2016. Los estudios sugieren que los inmigrantes no amenazan los salarios o empleos de la mayoría de los estadounidenses. Un informe reciente de la Academia Nacional de Ciencias, Ingeniería y Medicina, reveló "poca evidencia de que la inmigración afecta significativamente el conjunto de niveles de empleo de los trabajadores nativos". Aunque no todas las personas son afectadas por la inmigración del mismo modo (por ejemplo, quienes abandonan el high school tienen más que perder que los dueños de negocios) muchos estudios han llegado a la misma conclusión: por lo general, los inmigrantes no desplazan a los estadounidenses nativos y, de hecho, a veces incluso crean más empleos para las personas que ya están en este país.

Como explica la economista laboral Pia Orrenius, cuando los inmigrantes se incorporan a la fuerza laboral, realmente pueden aumentar los ingresos de los nativos. Este "excedente de inmigración" generalmente es pequeño, normalmente de 0.2% a 0.4%, lo que equivale a unos 50 mil millones de dólares al año. Los inmigrantes también suelen ser más móviles, desplazándose a los lugares que necesitan trabajadores, suelen ser más emprendedores e innovadores, lo cual impulsa el crecimiento económico durante años, y a menudo trabajan en funciones complementarias a las de los estadounidenses nativos, lo cual hace que todos sean más productivos.

El análisis de Moody's no tomó en cuenta los costos fiscales de la adición de más inmigrantes al país: el costo de proporcionar bienes públicos como la educación, el cuidado de la salud, las prestaciones sociales, etc. Calcular los costos de un cambiante grupo de personas es increíblemente complejo, y las estimaciones varían ampliamente sobre la base de suposiciones acerca de la edad promedio de los inmigrantes, el nivel de educación, el número de hijos, e incluso el estatus legal.

En conjunto, los inmigrantes tienden a tener más hijos, lo que significa que los gobiernos estatales y locales tienen la obligación de proporcionarles educación. También tienden a tener menores ingresos, lo cual significa que pagan menos impuestos. El informe de la Academia Nacional reveló que, en la mayoría de los casos, los inmigrantes ocupan más servicios públicos que lo que pagan en impuestos, especialmente a nivel estatal y local. Dicho esto, debido a que los inmigrantes de hoy son más jóvenes, trabajan, y tienen más educación que los inmigrantes anteriores, "tienden a ser beneficiosos para las finanzas federales a corto plazo", según el informe. Dado que los beneficios federales se destinan principalmente a los ancianos, las personas que realmente substraen del presupuesto, según Hunt, son los jubilados y quienes reciben Seguridad Social.

Aunque el análisis no incluye el costo fiscal potencial de permitir que millones de inmigrantes entren al país, tampoco incluye varios factores que tienen efectos positivos: los beneficios de la productividad impulsados por la innovación y el espíritu empresarial de los inmigrantes, así como los efectos positivos en los mercados de la vivienda (los inmigrantes son más proclives a ser compradores y representan gran parte del crecimiento de los hogares durante las dos últimas décadas).

Una solución sin precedentes

La inmigración no es sólo una manera simple, puede ser la única alcanzable en términos del presupuesto para llegar a un crecimiento del 4%. Hunt, Holtz-Eakin, y otros economistas que entrevistamos coincidieron en que, salvo un enorme y costoso cambio de política (por ejemplo, un aumento de los subsidios de cuidado infantil o la ampliación del crédito por ingresos del trabajo), sería casi imposible para Trump alcanzar su objetivo sin la inmigración.

"Tres por ciento es el límite de lo que es factible sin cambiar la inmigración", dijo Holtz-Eakin.

En algunos momentos de la historia de Estados Unidos, especialmente en la década de los noventa, el país experimentó un período de alto crecimiento económico que no dependió de la inmigración. "Los años 90 fueron una década especial", dijo Giovanni Peri, economista del trabajo de la Universidad de California en Davis. El 4% de crecimiento en ese momento tuvo más que ver con el aumento de la productividad debido a los avances tecnológicos, la innovación y la política fiscal. La inmigración sí contribuyó al crecimiento, según Peri, pero sólo una parte. Actualmente, cuando las condiciones son muy diferentes, la inmigración se convierte en nuestra única opción para repetir esas altas tasas de crecimiento.

Eso cae directamente en el campo de la realidad política, que es que la base de Trump y, de hecho, gran parte de la retórica de su campaña, se centró en los votantes que ven a los inmigrantes como una amenaza a sus medios de subsistencia. La inmigración no suele surgir cuando Trump habla sobre el tema del crecimiento económico. En la campaña, Trump afirmó repetidamente que sus políticas harían crecer la economía en 3%, 4% o incluso hasta un 6% al año. En el tercer debate presidencial, Trump dijo, "realmente creo que podemos ir más allá de un 4%. Creo que se puede un 5% o 6%". Hoy en día, el sitio web de la Casa Blanca dice que Trump tiene "un plan audaz para crear 25 millones de nuevos empleos en Estados Unidos en la próxima década y volver al 4% anual de crecimiento económico". Trump a menudo trae a colación las reformas fiscales y regulatorias para explicar cómo él llegaría a esas cifras; la inmigración raras veces se menciona.

Cuando la administración Trump menciona la inmigración, casi siempre es en el contexto de los intentos por limitarla. De hecho, según Politico, Trump respalda una ley que reduciría la inmigración legal a la mitad durante la próxima década.

Una mirada a la historia ilustra la magnitud del dilema que enfrenta la administración. Las tasas de inmigración que el análisis de Moody's sugiere que son necesarias para impulsar las tasas de crecimiento anual del 4% — aproximadamente 8 millones de inmigrantes al año — son una anomalía en la oscilante opinión estadounidense en cuanto a la admisión de extranjeros.

"Esto nunca ha sucedido en la historia de Estados Unidos tal como lo conocemos," dijo el economista laboral Peri, quien escribió recientemente acerca de cómo la inmigración aumentó la población y la productividad entre 2000 y 2015. Incluso durante periodos de mucha inmigración como durante finales de la década de los 90 y principios de la década del 2000, e incluyendo las estimaciones de inmigrantes no autorizados, Estados Unidos aceptó solamente alrededor de 2 millones de inmigrantes por año.

Debido a que los niveles de inmigración superiores a 1 o 2 millones por año no tienen precedentes históricos, es difícil predecir cómo podrían afectar la economía. Los expertos señalan que estos escenarios hipotéticos plantean una serie de preguntas: ¿De dónde vendrían todos estos inmigrantes? ¿Cuán calificados o no calificados podrían ser? ¿Cómo se ajustaría la economía estadounidense para proporcionarles capital?

"Ninguna de estas preguntas parece tener una respuesta que nos sitúe en el mundo prácticamente trumpiano del 4% de crecimiento real", dijo el economista Edwards.

Por qué más inmigrantes se traduce en un incremento del PIB (o cómo funciona nuestro gráfico)

Retrocedamos un poco y echémosle un vistazo a cómo se calcula el crecimiento económico de Estados Unidos en primer lugar. Dos factores importantes que entran en la ecuación es el número de personas en la fuerza laboral y cuán productivas son. En los últimos 50 años, hemos tenido un crecimiento promedio del PIB de alrededor del 3%, aproximadamente la mitad de lo cual provino de un crecimiento de la fuerza laboral y la otra mitad, de su productividad (en años más recientes ha rondado cerca del 2%).

Pero debido a que nuestra generación de baby boomers se está jubilando y a la caída de las tasas de fecundidad, la tasa de crecimiento de la fuerza laboral está disminuyendo rápidamente. Según el Pew Research Center, la tasa de crecimiento proyectada para el total de la población adulta en edad laboral promediará sólo 0.3% durante las próximas dos décadas, y la única razón por la que esa cifra aumenta en lo absoluto es los nuevos inmigrantes. Sin ellos, en 2035 la población en edad laboral disminuiría en 8 millones de personas. En otras palabras, si no se sustituyen los trabajadores salientes, la población estadounidense en edad laboral disminuiría en más del 4% en apenas dos décadas. La única manera de revertir esa tendencia es la inmigración.

Normalmente, la contribución de la fuerza laboral a la economía tiene una relación de 1:1 — si se aumenta la fuerza laboral en un 1%, el PIB aumenta un 1%. A fin de calcular el efecto de los inmigrantes en la economía, se necesita determinar cómo los inmigrantes como grupo se comparan con el resto de la población como un todo. Moody's encontró que, aunque los inmigrantes trabajan en una gran variedad de ámbitos, desde el trabajo de campo poco cualificado hasta trabajos técnicos altamente cualificados, en conjunto se agrupan en industrias con producción menor al promedio. Al mismo tiempo, los inmigrantes en Estados Unidos tienden a estar en edad laboral y, en general, vienen aquí a trabajar, así que, como grupo, tienen más trabajadores que el promedio. En general, estos dos factores juntos significan que los inmigrantes influyen un poco más que los estadounidenses nativos en cuanto al PIB — concretamente 1.15 veces más.

Ahora, hay una serie de supuestos en este cálculo. Para empezar, Moody's directamente no distingue entre inmigrantes documentados e indocumentados, sino que utiliza los datos del censo para estudiar la mezcla de industrias en las que trabajan los inmigrantes que se trasladaron al país en los últimos 10 años. Ésta es una medida indirecta de su efecto combinado sobre la economía.

Un segunda supuesto es que los inmigrantes en el futuro serán similares a los inmigrantes de hoy: la misma mezcla de industrias, la misma mezcla de mano de obra con alta y con baja cualificación. Pero esto podría cambiar. Por ejemplo, si el congreso aprobara legislaciones que redujeran drásticamente la cantidad de visas asignada a los trabajadores poco cualificados, mientras que aumentaran las visas para trabajadores altamente cualificados en Silicon Valley, el impulso económico proporcionado por los inmigrantes adicionales podría ser mucho mayor.

"En algunas declaraciones, Trump quiere 'pausar' la inmigración", dijo Ozimek de Moody's Analytics, "y en otras declaraciones, habla de dejar que sólo las 'mejores' personas vengan aquí". Es difícil predecir las consecuencias sobre la inmigración real con esas declaraciones contradictorias.

Por supuesto, la inmigración es sólo uno de los muchos factores que podrían afectar el PIB futuro. Así que hemos combinado este "efecto de inmigración" con la previsión del PIB de Moody's Analytics. Su pronóstico básico tiene en cuenta varios factores que pueden afectar el crecimiento futuro del PIB, incluida la población estadounidense, las tasas de fecundidad y mortalidad, las tasas de participación en la fuerza laboral y los efectos de recuperación a corto plazo. Ligeras diferencias en cada uno de estos factores podrían cambiar el PIB proyectado en cada escenario, especialmente a corto plazo. Sin embargo, todos los economistas que entrevistamos coincidieron en que se requeriría un cambio sustancial de política para cambiar significativamente el crecimiento a largo plazo.

Puede leer más acerca de las previsiones de Moody's en su reciente informe económico.

La deportación de inmigrantes no autorizados es un golpe enorme a la economía

Durante su campaña, Trump una vez flotó la idea de deportar a los 11 millones de inmigrantes no autorizados. Queda por verse si va a intentar llevar a cabo tales deportaciones masivas. Conforme la administración sopesa si debe hacer esto, los economistas dicen que debería tener en cuenta que deportar a tantas personas a la vez tendría un importante efecto económico. Calculamos una pérdida total del PIB de casi 8 billones de dólares en 14 años mediante los métodos descritos en un documento reciente de Edwards de Mills College y Ortega de Queens College CUNY.

Edwards y Ortega centraron su análisis en la estimación de 11.3 millones de inmigrantes no autorizados en el país, de los cuales aproximadamente 7.1 millones son trabajadores. Deportarlos a todos resultaría en un 5% de pérdida de la fuerza laboral, algo sin precedentes, una reducción en el empleo nacional similar a la que ocurrió durante la Gran Recesión.

El documento sostiene que la legalización de estos inmigrantes indocumentados tendría el efecto contrario, al aumentar el PIB en un 0.6%, el equivalente a una ganancia acumulada de 1.8 billones de dólares en los próximos 14 años. Eso se debe a que los inmigrantes sin estatus legal tienen opciones limitadas de empleo, a menudo renuncian a empleos mejor remunerados que coinciden con sus aptitudes debido a requisitos de documentación o al miedo a revelar su estatus. Esa "penalización de la productividad" es algo que la legalización podría compensar.

Ortega dijo que la estimación del informe es conservadora porque supone que obtener estatus legal haría que los inmigrantes no autorizados fueran tan productivos como otros inmigrantes con la misma educación. Pero algunos estudios han demostrado que cuando los inmigrantes no autorizados obtienen estatus legal, en realidad son más productivos que aquellos que entraron legalmente, invirtiendo más en conocimientos y capacitación. Incluso con estos supuestos, el informe prevé que la legalización aumentaría la contribución económica de la población no autorizada en aproximadamente un 20%.

Los autores optaron por no tratar de calcular el enorme costo adicional de localizar y deportar logísticamente a millones de personas, el cual algunos han estimado entre 400 mil millones y 600 mil millones de dólares.

No se trata solamente del PIB

Por supuesto, la cuestión de cómo la inmigración influye en el PIB es una pequeña parte de una pregunta mucho más amplia de cómo los inmigrantes y las políticas migratorias afectan nuestra economía. Steven Camarota, director de investigación del Centro para Estudios de Inmigración, señala que una cuestión clave en cualquier escenario hipotético es si la población nativa se encuentra en una mejor situación. Un aumento masivo de los inmigrantes puede aumentar el tamaño de la economía estadounidense, pero eso no necesariamente mejoría las cosas para las personas que ya están aquí.

El aumento de la inmigración tiene efectos diferentes en función de la educación y la industria. El informe de la Academia Nacional sugiere que algunos trabajadores poco cualificados (como los que abandonan el high school) que compiten con los inmigrantes poco cualificados perderán salarios e ingresos, incluso aunque los dueños de negocios y los inversionistas se beneficien del crecimiento global de la economía. Como explica el economista de Harvard George Borjas, las personas que compiten con los inmigrantes están perdiendo ante las personas que emplean a los inmigrantes.

Esos matices a menudo quedan ocultos en las cifras de empleo general. Según Hunt, de la Universidad Rutger, cuando los economistas hablan sobre el efecto de la inmigración en los empleos, preguntan si la tasa de empleo de nativos ha disminuido o aumentado. Y desde una perspectiva nacional, existe un amplio acuerdo en que el aumento de la inmigración no cambia sustancialmente las tasas de empleo global. Pero esas cifras no reflejan las personas que se ven obligadas a cambiar de empleo, por ejemplo, los trabajadores estadounidenses que comparten las cualificaciones laborales con los trabajadores inmigrantes y que podrían verse obligados a desplazarse a empleos menos remunerados o menos deseables. A esos individuos, el efecto de la inmigración puede cambiarles la vida.

"Generalmente cuando se trata de inmigración hay ganadores y perdedores", dijo Michael Ben-Gad, un profesor de economía de la City University of London, "y esas diferencias tienden a ser mucho más grandes que una cifra neta como el PIB".

Como se mencionó anteriormente, incluso si los inmigrantes aumentan el PIB, el costo de la prestación de servicios públicos, como salud, educación y beneficios sociales, también debe tenerse en cuenta. El informe de la Academia Nacional determinó que, en general, los inmigrantes de primera generación son más costosos para los gobiernos, principalmente en los niveles estatal y local, que los nativos. Sin embargo, los hijos de los inmigrantes "están entre los más fuertes contribuyentes fiscales y económicos de la población".

"La inmigración no es una panacea, y no va a curar todos nuestros males", afirmó Jeremy Robbins, director ejecutivo de New American Economy, "pero en general es muy buena para el crecimiento económico... Y, por mucho, un efecto neto positivo para el país".

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