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Asilo Político

“No nos vamos a detener", dicen migrantes de la caravana que avanza a DF y una segunda saldrá de Tapachula

La caravana de migrantes que el 23 de octubre salió desde Tapachula (fronterizo con Guatemala) rumbo al Distrito Federal (DF, capital mexicana) para exigir al gobierno que les otorgue documentos de residencia legal, avanza este sábado por Oaxaca rumbo a Cayula, en el estado de Veracruz.
Publicado 13 Nov 2021 – 02:39 PM EST | Actualizado 13 Nov 2021 – 05:26 PM EST
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La caravana de migrantes que el 23 de octubre salió desde Tapachula (fronterizo con Guatemala) rumbo al Distrito Federal (DF, capital mexicana) para exigir al gobierno de Andrés Manuel López Obrador que les otorgue documentos de residencia legal, avanza este sábado por Oaxaca rumbo a Cayula, en el estado de Veracruz (a unos 1,632 kilómetros al norte de Tatachula).

“No nos vamos a detener a pesar de que el gobierno (de Andrés Manuel López Obrador) nos la ponga difícil y trate de detenernos”, dice a Univision Noticias Irineo Mujica, director de Pueblo Unido Migrantes, una de las organizaciones que organizó la marcha.

El activista dice que, a pesar de que muchos de los casi 3,000 migrantes que salieron desde Tapachula han abandonado la caminata por diversas razones, “todavía queda el grueso de la caravana junto a otros que se sumaron en el camino. No nos vamos a detener hasta que el gobierno cumpla la promesa de darles residencia”, el equivalente a la Green Card estadounidense.

Poco antes del comienzo de la odisea, organizaciones que defienden los derechos de los inmigrantes estimaban que entre 80,000 y 85,000 extranjeros permanecen en Tapachula a la espera de regularizar su permanencia, una crisis que sobrepasa la capacidad de respuesta del gobierno federal.

Destino incierto

Cuando la caravana arrancó, los organizadores aseguraron que la caminata finalizaría en el DF. Pero tres semanas más tarde el destino es incierto.

“Yo me sumé con mi hermano a la caravana en Villa de Comatitlán (Oaxaca)", dice Carlos, un migrante guatemalteco que burló los controles en Tapachula y siguió viaje al norte en dirección a Estados Unidos.

“Entré a México hace como 20 días. Salí de Guatemala, de Suchitepéquez, en busca de un mejor futuro porque no tenía trabajo y las cosas están difíciles en mi país”, agrega.

“Está bien perra (complicada) la cosa”, cuenta. “Falta el trabajo y muchas otras cosas. Tengo 22 años y pensamos llegar a la frontera con Estados Unidos y, si Dios lo permite, nos vamos a ir mojados nomás”.

Carlos y su hermano saben que no tienen causa de asilo para pedir la protección del gobierno de Joe Biden. Ninguno de los dos han sufrido persecución por motivo de raza, religión, pensamiento político, pertenencia a un grupo social en particular o nacionalidad, como estipula la ley de asilo ratificada por el Congreso estadounidense.

Y en caso de llegar a la frontera y entregarse, las probabilidades de permanecer en el país y ser procesados son mínimas. No solo por no tener una situación de miedo creíble que detenga sus deportaciones inmediatas, sino porque sigue vigente el Título 42 de Estados Unidos debido a la pandemia del coronavirus.

“Si no cumplen, seguimos viaje”

Cuando la caravana emprendió viaje al norte, Mujica aseguró que el destino era el DF, donde pedirán al gobierno de López Obrador que otorgue la residencia para los miles de migrantes que esperan en Tapachula la resolución de sus casos de asilo.

“Mire, muchos de ellos llevaban meses esperando y otros tenían citas para abril del 2022 en el Instituto Nacional de Migración (INM). Nadie puede aguantar tanto tiempo esperando sin poder trabajar. ¿De qué come?”, se preguntó. “Por eso decidieron sumarse a la caravana, para que les cumplan las promesas”, indicó.

“Pensamos que con las demoras los quieren cansar para que se vayan, dejarlos abandonados a su suerte en las calles. Nosotros dijimos al comienzo que no queríamos llegar hasta la frontera (sur de Estados Unidos), pero ahora decimos que si el gobierno (de México) no cumple su palabra, seguimos viaje al norte. No nos vamos a detener si no hay voluntad fuerte de López Obrador”.

El activista dijo además que “lo único que podría cambiar (la situación) es un compromiso por parte del gobierno federal, con una residencia permanente. Pero si no hay un plan de contención humanitario en el sur ni para esta gente, nosotros vamos a seguir caminando hacia el norte”.

La segunda caravana

Mientras Mujica lidera el primer grupo, Luis García Villagrán, director del Centro de Dignificación Humana A.C., va de regreso a Tapachula para encabezar una segunda caravana prevista para iniciar viaje el martes de la próxima semana.

“Ahorita estoy en Tonalá (Chiapas) y voy para Tapachula”, dice. Muchos se quedaron rezagados y los regresaron. Ellos son los que nuevamente intentarán marchar al norte porque la situación en la frontera sur es insostenible”, señala.

García cuenta además que “ mucha gente se ha quedado en hospitales, en albergues o se entregaron a los agentes del Gobierno (de México) porque ya no aguantaban más. Son gente vulnerable, muchas mujeres con niños que les dificulta la caminata por el clima. El calor al principio era un infierno, pero ahora se suma el cansancio y las enfermedades”.

El jueves el INM dijo en un comunicado que 800 extranjeros recibieron sus documentos en los estados de Puebla, Veracruz, Oaxaca, Morelos, Hidalgo y Guerrero, entre ellos menores de edad, adolescentes, mujeres embarazadas, personas con alguna enfermedad o discapacidad”.

García asegura que parte importante de ese grupo se trataba de personas que integraban la caravana, “pero así como unos se fueron o ya les dieron papeles, otros por el camino se suman a la caminata”.

El INM, por su parte, reiteró un llamado al resto de personas que integran la caravana, cuya cifra el gobierno estima en poco menos de mil de diferentes nacionalidades, que se acerquen al personal de Grupos Beta del instituto “y soliciten apoyo para obtener la tarjeta de visitante por razones humanitarias en alguna de las entidades de Puebla, Veracruz, Oaxaca, Morelos, Hidalgo y Guerrero”.

Mujica advierte que la oferta de una tarjeta de visitante no es la promesa hecha por el gobierno. ”Ellos dijeron residencia. La tarjeta de visitante es un papel que los deja encerrados en un estado y de ahí ya no pueden salir en busca de un mejor futuro. Esa no es la respuesta que esperamos”, concluyó.

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