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Inmigrantes indocumentados

Tras llegar a EEUU con la caravana, este adolescente con síndrome de Down irá por primera vez al colegio

Javi Orellana y su mamá María Luisa recorrieron casi 3,000 millas en la caravana de migrantes desde San Pedro Sula hasta Tijuana. A mediados de mes, consiguieron tramitar su solicitud de asilo en Estados Unidos y ahora viven en San Diego donde, después de Navidad, el adolescente de 15 años irá a la escuela por primera vez en su vida.
22 Dic 2018 – 9:22 AM EST

Más allá de la desesperación que los llevó a dejar sus países de origen y de las penurias que han sufrido por el camino, en la caravana de migrantes centroamericanos que recorrió México con el objetivo de llegar a Estados Unidos también caben historias de esperanza.

De ello da fe Javier 'Javi' Antonio Orellana, un adolescente hondureño con síndrome de Down que, tras pasar más de dos meses en el camino y pedir protección en Estados Unidos, a sus 15 años irá por primera vez al colegio.

"Está muy emocionado, quiere ir a la escuela. Cada vez que me ve me dice: 'Escuela, papito, escuela'", le dice a Univision Noticias Mark Lane, de la organización Minority Humanitarian Foundation (MHF), que desde que las autoridades migratorias estadounidenses aceptaron su caso de asilo, asisten al joven y a su mamá, María Luisa Cáceres, en San Diego.

Según cuenta Cáceres, ella decidió unirse a la caravana migrante en octubre para dejar atrás la violencia de su país, después de que mataran a sus hermanos, y también por la discriminación a su hijo, que nunca ha ido a la escuela porque no tenían acceso a colegios para niños con necesidades especiales.

Javi tiene un problema en el corazón y se desmayó varias veces en el camino pero eso no impidió que él y su madre avanzaran incansablemente con el resto del grupo hasta llegar a Tijuana.

Una vez en Tijuana, el frío y las malas condiciones del camino hicieron mella y María Luisa se enfermó. Ahí fue donde Mark Lane conoció a Javi y a su madre. En su organización priorizan la asistencia a las famillias con necesidades especiales porque, dice, son las que más ayuda necesitan y las que menos la consiguen, así que cuando llegó al albergue donde estaban les hablaron de ellos.

"La mamá estaba muy enferma con bronquitis y cuando llegué Javi estaba poniendo Vicks VapoRub en su nariz", cuenta Lane. "Yo estuve platicando con la mamá, tratando de entender lo que ocupaba, tratando de entender si le estaban atendiendo bien los doctores del albergue y ella empezó a llorar y Javi la empezó a dar cariño. Ese niño es el más tierno que vas a encontrar en tu vida".

Desde ese día, MHF se aseguró de que la madre tuviera los antibióticos que necesitaba y también tramitó con el grupo Beta de protección de migrantes la posibilidad de que dieran prioridad a Javi y a su mamá para atender su solicitud de asilo y que no tuvieran que aguardar la larga lista de espera que en Tijuana hay para los migrantes que buscan protección en Estados Unidos. "Con el número que ellos tenían les hubiera tocado esperar cuatro meses y yo pensé que con Javi no iba a aguantar", afirma Lane.


Así, Javi y su mamá consiguieron que les adelantaran la cita al sábado 8 de diciembre. Tras procesar su solicitud y considerar que sí que tenían un miedo creíble que les impedía regresar a su país, ambos fueron liberados tres días después del lado estadounidense de la frontera, en San Diego, pero las dificultades no habían acabado para ellos.

El padre de Javi, que en un principio se había comprometido a hacerse cargo de ambos, cambió de opinión y no fue a buscarlos. María Luisa se encontró sola con su hijo, en un lugar desconocido, sin dinero y sin hablar inglés. Estuvieron varias horas sin saber qué hacer hasta que consiguieron que alguien les prestara un teléfono con el que llamaron a un periodista que habían conocido en el camino que les puso en contacto con Lane, que fue a buscarlos.

"Los encontré en un McDonalds. Javi estaba llorando, ella estaba asustada y una señora estaba con ellos. Esa señora no tenía dinero, pero usó sus foodstamps (estampillas de comida) para comprarles cena para los dos. Ella estaba embarazada y estaba de camino a Tijuana para ver a su esposo que lo deportaron hace unos días y los ayudó hasta que llegué yo", recuerda.

Tras pasar la primera noche en su casa, Lane los llevó a la residencia de una de las familias que colabora con su organización que los ha acogido y con la que viven ahora.

"La confianza que tengo en mi señor es que me puedan legalizar en Estados Unidos y que pueda andar como andan las demás personas, sin miedo a una deportación", le dijo María Luisa Cáceres a Univision Noticias. Entre los documentos para apoyar su caso de asilo y con los que recorrió Guatemala y México tiene fotos de los cadáveres de sus tres hermanos a los que mataron en Honduras.

Javi, por su parte, está emocionado con un carro a control remoto que le han regalado y, cuando pasen las fiestas navideñas, podrá por fin ir a clase por primera vez en su vida.


La caravana en los ojos de los niños: la dura travesía de los más pequeños hacia EEUU (fotos)

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