El trayecto de Josué David Zerón Valdez hacia Estados Unidos comenzó como una decisión personal marcada por la experiencia previa y el vínculo con su familia. A sus 27 años, originario de Nacaome, en el departamento de Valle, Honduras, había vivido durante casi ocho años en Dallas, Texas, donde trabajó en distintos oficios, entre ellos el lavado de autos, y desde donde apoyaba económicamente a sus padres y a sus dos hermanas.
Retomar el camino: Josué Zerón, el hondureño que regresó a Estados Unidos para sostener a su familia
El joven hondureño de 27 años había construido una rutina lejos de su lugar de origen, con trabajos que le permitían sostener a su familia y una idea clara de volver a hacerlo; su decisión de regresar a Estados Unidos respondió a ese mismo propósito: retomar el camino que había dejado inconcluso
Apoyar a su familia, el objetivo que lo impulsaba a volver
Luego de haber sido deportado en 2025, Josué regresó a Honduras, pero, según relatan sus familiares, no logró adaptarse nuevamente al país centroamericano. Su rutina, sus ingresos y su proyecto de vida estaban ligados a Estados Unidos, por lo que en 2026 tomó la decisión de intentar regresar.
Su familia asegura que no conocían sus planes con anticipación. Fue él quien, a través de mensajes, les avisó que i niciaría el viaje; horas más tarde, volvió a comunicarse para decir que estaba por subir a un tren, lo que generó sorpresa y preocupación entre sus seres cercanos.
Antes de perder contacto, Josué mantuvo comunicación breve con su familia. Uno de los últimos mensajes que envió fue a una de sus primas, a quien le escribió que la amaba; texto que quedó como la última referencia directa de su trayecto, antes de que su familia dejara de tener noticias suyas. Días después, su nombre comenzó a surgir entre las posibles víctimas de un hallazgo desgarrador en Laredo, Texas. La confirmación llegó tras el proceso forense.
El abogado David Calderón, funcionario actual de alto rango en la Embajada de Honduras en Washington, reveló a N+ Univision que, mediante el análisis de huellas dactilares y bases de datos, se confirmó que la tercera víctima identificada correspondía a Josué David Zeron Valdez.
El funcionario también señaló que el consulado de Honduras brindó acompañamiento a los familiares para llevar a cabo la repatriación del cuerpo, que sería el primero en regresar al país. Además, indicó que la Oficina de Protección al Migrante será la encargada de ofrecer apoyo psicológico y económico a las familias afectadas por este caso.
El día del hallazgo en el tren en Laredo
El domingo 10 de mayo de 2026, autoridades estadounidenses encontraron a seis personas sin vida dentro de un vagón de carga de Union Pacific en Laredo, Texas, durante una revisión de rutina. Las primeras investigaciones apuntaron a que las altas temperaturas pudieron provocar un episodio de hipertermia (golpe de calor).
Un día después, el lunes 11 de mayo, se localizó a una séptima víctima en el condado de Bexar, a unos 240 kilómetros del lugar del primer hallazgo. Las autoridades continúan con las investigaciones para esclarecer las circunstancias en las que ocurrieron los hechos y avanzar en la identificación del resto de las víctimas.
Entre las víctimas, fueron identificados los mexicanos Carlos Eduardo Reyes Ramirez, de 45 años, y Nereo Aguilar García, de 49; las autoridades informaron que aún falta por confirmar la identidad de otras dos personas: un hombre de 56 años y una mujer de 29, ambos originarios de México. Nelson Davian Portillo Martínez, de 14 años, y Dennis Ayala Anariva, de 25, ambos originarios de Honduras, al igual que Josué David Zeron Valdez, también perdieron la vida dentro del tren en Laredo.
En vida, Josué había construido una rutina lejos de su lugar de origen, con trabajos que le permitían sostener a su familia y una idea clara de volver a hacerlo; su decisión de regresar a Estados Unidos respondió a ese mismo propósito: retomar el camino que había dejado inconcluso. Hoy, su nombre forma parte de la lista de víctimas de un caso que sigue en investigación, mientras sus familiares esperan el regreso de su cuerpo a Honduras.







