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Elecciones 2016

Convención negociada y disturbios: ¿amenaza o advertencia?

El multimillonario advierte que si en una convención negociada no gana la nominación, sus electores podrían reaccionar de una manera violenta
17 Mar 2016 – 11:18 PM EDT

Por Estephani Cano @EstephaniCano

¿Es una advertencia o una amenaza?

Donald Trump dijo este miércoles que podría “haber disturbios” en las calles si, de darse una convención negociada el próximo verano, los republicanos le otorgan la nominación presidencial a un candidato que haya obtenido menos delegados que él o postulan a un nuevo candidato.

“Yo no los conduciría, pero va a haber problemas como nunca se ha visto… lo creo realmente", dijo Trump en una entrevista telefónica con la cadena de televisión CNN.

En el caso de que ningún candidato obtenga los votos necesarios para ganar la convención general que se llevará a cabo del 18 al 21 de julio, los delegados son libres de su compromiso con el voto popular y pueden votar por el candidato que deseen.

Frente a este tipo de escenario, Trump podría ver amenazada su posibilidad de ganar la nominación presidencial.

La predicción del controversial candidato ha generado inquietud teniendo en cuenta el clima de tensión que se vive en sus eventos, y que su retórica pendenciera parece tener un efecto en algunos de sus seguidores al punto de reaccionar violentamente contra detractores del empresario.

Además, no sería la primera vez que una convención para elegir a un nominado presidencial termina con disturbios. En 1968, en las calles de Chicago se desplegaron 15,000 soldados de la Guardia Nacional y más de 12,000 policías para contener la violencia callejera durante la convención general demócrata.

Esa noche de agosto, los simpatizantes del para entonces precandidato progresista Eugene McCarthy, quien había logrado la mayoría de los votos populares, protagonizaron fuertes revueltas que terminaron en centenares de arrestos y heridos.

Los seguidores de McCarthy se sintieron traicionados cuando su rival en elecciones Huber Humphrey ganó la nominación demócrata gracias a los votos de los superdelegados.



Invitación a la violencia

Dos semanas después de que Trump dijera que le "gustaría golpear en la cara" a un hombre que protestaba en uno de sus mítines políticos en Las Vegas, Nevada, uno de sus seguidores fue arrestado en Carolina del Norte por hacer precisamente lo que el magnate había sugerido: darle un puñetazo en el rostro a un manifestante que interrumpió con sus gritos el discurso del empresario.

En agosto pasado, dos hombres de Boston golpearon con una barra de metal a un indigente hispano, le dejaron moretones en su torso, le rompieron la nariz y orinaron en su cara.

Al ser detenidos, argumentaron que “estuvo bien agredirlo porque era hispano” y que “Donald Trump tenía razón, todos los indocumentados deberían ser deportados”.

"Ese es el juego que le gusta jugar (a Trump), él sabe muy bien lo que está haciendo cuando dice muchas cosas provocativas que llegan a los oídos de los elementos más extremistas de su seguidores, que son muchos, para que terminen en actos de violencia y discriminación", dijo a Univision Noticias el analista político Arnoldo Torres.

"Es claro que Trump quiere darle un mensaje a su gente, que él quiere asegurarse de que sus seguidores entiendan que ese es el paso a seguir, las peleas en la calle", y en caso de que haya una convención negociada en verano, "son instrucciones", agregó el especialista.

Frente a la explosión de violencia callejera en Chicago el pasado viernes, en la que estuvieron involucrados tanto seguidores como detractores de Trump, el magnate negó que sus palabras tuvieran algo que ver, eximió de toda responsabilidad a sus simpatizantes, y aseguró "no arrepentirse de nada" de lo que ha dicho en sus eventos políticos.

“Yo sé más de los manifestantes de lo que tu puedes saber”, dijo el multimillonario un día después de los disturbios en entrevista con CNN, “Algunos de ellos son muy violentos y no estoy seguro siquiera si se les puede controlar”, agregó.

Pero, según Torres, Trump sabe que su discurso “invita a la violencia” y usa un método que consiste en transmitir “un mensaje implícito”, lo suficientemente claro para que sus seguidores lo entiendan y lo suficientemente “estratégico para no ser culpado” en caso de que se desate el desorden público o alguien salga herido.



La intención no es ofender

Ante el escenario hipotético de una convención negociada, el portavoz de la campaña de Trump en Florida Lorenzo Palomares no se refirió a la posibilidad de revueltas callejeras si el empresario no gana la nominación, y en cambio dijo que sería “peligroso” para los republicanos, ya que llevaría a un eventual desmembramiento del partido.

“Terminaría siendo uno de los pecados más grandes a la constitución de Estados Unidos que se le niegue el derecho al voto a los ciudadanos que han hablado a favor de Trump”, comentó el abogado a Univision Noticias, y agregó que “la mayoría en silencio está descontenta con el establishment republicano” y “cualquier movimiento administrativo” para que pierda Trump es similar a “robar los votos”.

Según Palomares, el plan del magnate para prevenir una convención negociada es “primero tratar de arreglar las cosas a las buenas”.

“La gente lo critica, pero él no es una persona ofensiva y yo creo que si el mejor interés del partido (republicano) es limar asperezas, debe respetar el voto republicano”, añadió.

En sus declaraciones de este miércoles, Trump reconoció que hay "una guerra" entre él y muchos de los líderes conservadores, pero aseguró que si gana la nominación presidencial "habrá un proceso natural de sanación", y el partido republicano terminará acomodándose a la idea de apoyarlo para las elecciones generales de noviembre.

Sin embargo, el multimillonario elaboró inmediatamente una clara advertencia:

"Pero si no llegara a ocurrir, si me faltan 20 o 100 votos y a alguien más le faltan 400 o 500 votos (en la convención general)...y no me dan la nominación automáticamente, creo que va a haber disturbios", dijo el empresario.

"Yo represento a miles, a millones de personas que, en muchos casos, es la primera que vez que votan porque no creían en el sistema, porque no le gustaban los otros candidatos, etc... Ahora, si tu les quitas los derechos y dices ‘bueno lo siento pero le faltan 100 votos'...Creo que van a pasar cosas malas", concluyó.

La posibilidad de una convención negociada

Pese a los constantes y costosos esfuerzos del Partido Republicano por quitarle la corona a Trump, el controversial precandidato ha logrado hacerse de las más importantes victorias.

En el supermartes del 15 de marzo, el magnate arrasó con tres de los cinco estados que celebraron primarias, incluyendo la crucial competencia de Florida en donde, con 46% a 27% de las votaciones, humilló a su rival Marco Rubio en el estado natal del senador y lo obligó a retirarse de la contienda.

No obstante, los más arraigados detractores de Trump dentro del establishment republicano no dan su brazo a torcer.

Sin importar que a menos de la mitad de primarias electorales por realizarse, el multimillonario lleve la delantera con 673 delegados, frente a Ted Cruz con 411 y John Kasich con 143, varios líderes republicanos han planteado la posibilidad de una convención negociada como la única estrategia disponible para desbancar al magnate.

En este tipo de convención, tan inusual que el 85% de estadounidenses no había ni nacido la última vez que pasó, los delegados quedan en libertad de votar por el candidato que deseen, incluso postular a un nuevo candidato, en caso de que ninguno de los aspirantes presidenciales obtenga los votos requeridos en la primera ronda de votaciones.

Es claro que las matemáticas electorales le dan un amplio soporte Trump, cuya robusta popularidad lo pone con un margen de ventaja del 46% de los delegados necesarios para ganar.

Pero el empresario no tiene nada asegurado, y aunque obtenga la mayoría de delegados para verano, si sus detractores triunfan en su plan y le falta por lo menos un delegado para llenar el umbral necesario para la nominación, estaría sujeto a la voluntad de una convención negociada en donde podría perderlo todo.

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