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Policia reprime manifestante en Chicago 1968

Chicago 1968, el miedo a las historias repetidas

Chicago 1968, el miedo a las historias repetidas

Lo ocurrido en la convención demócrata aquel año tuvo consecuencias que aún se sienten en el sistema político estadounidense

Policia reprime manifestante en Chicago 1968
Policia reprime manifestante en Chicago 1968

Por: Carlos Chirinos @carl_chirinos, Editor Político de Univision Noticias

Cuando una concentración política en Chicago termina con una intervención policial, inmediatamente medios y comentaristas recurren a los archivos para recordar lo que pasó en esa ciudad estadounidense en 1968.

Este viernes Donald Trump suspendió un evento en Chicago tras la irrupción de grupos de manifestantes contrarios al magnate. Por “seguridad”, justificó la campaña del empresario.

Una incipiente pero creciente violencia se ha vivido en otros de sus eventos y su discurso incendiario hacen temer a algunos que las cosas estén a punto de desbordarse.

Los momentos más violentos en los eventos de campaña de Donald Trump Univision

“La ciudad de Chicago vio días terribles en 1968 cuando la política descendió al odio y la inestabilidad, incluso a la violencia. Es mi esperanza que podamos apelar a nuestros ángeles y evitar transitar esos senderos una vez más”, dijo el principal contrincante de Trump, el senador Ted Cruz.

Lo cierto es que Chicago en 1968 sigue gravitando en la política contemporánea estadounidense, en el recuerdo, por la dura represión vista en directo por televisión, y en las prácticas, porque forzó una profunda reforma del sistema de primarias de los partidos que sigue vigente hoy.

Agosto, 1968

A finales de agosto de 1968 estaba programada la Convención Demócrata para elegir al nominado a la presidencia por el partido de gobierno.

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Los organizadores esperaban problemas. El Anfiteatro Internacional de Chicago había sido acondicionado a prueba de motines, con vallas metálicas, ventanas a prueba de balas y piquetes policiales.

En la prensa se hablaba de un despliegue de 15,000 soldados de la Guardia Nacional y más de 12,000 policías para proteger la reunión.

Eran momentos traumáticos para el país, inmerso en una, cada vez más, empantanada guerra en Vietnam.

También para el partido Demócrata, sacudido por la sorpresiva decisión del presidente Lyndon B. Johnson de no presentarse a la reelección.

Dos hombres diametralmente opuestos aspiraban la venía de la convención para suceder a Johnson en la Casa Blanca: su vicepresidente Hubert Humphrey y el senador Eugene McCarthy.

Convención demócrata de Chicago de 1968
Las tensiones de la calle permearon la convención demócrata de Chicago de 1969


Humphrey era el “heredero”, a quien todos percibían como el lógico continuador de la política internacional de Johnson, incluyendo la de buscar una victoria militar en Vietnam.

McCarthy era el “cambio”, con un discurso basado justamente en la necesidad de acabar con el esfuerzo bélico que consumía recursos y vidas estadounidenses.

Había sido además un año sangriento, con el asesinato del líder de los derechos civiles Martin Luther King en abril, que generó disturbios en varias ciudades, y la del precandidato demócrata Robert Kennedy en junio.

Batalla en la avenida Michigan

En ese ambiente políticamente cargado, la sociedad estadounidense se fracturó a causa de la guerra en Indochina, particularmente después de que la llamada Ofensiva del Tet dejó claro que una victoria pronta era imposible.

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Aquella operación lanzada sorpresivamente contra varias posiciones en el sur por el ejército de Vietnam del Norte durante las festividades del fin del año lunar acabó con la idea de que Washington podría ganar la guerra y reforzó las voces que pedían un cambio de rumbo en la zona.

Miles de esos ciudadanos llegaron a Chicago para manifestarse durante la convención en contra de la guerra y a favor de McCarthy.

El ambiente de la calle permeaba la convención y entre los delegados se vivía la mismas tensiones.

Hubert Humphrey, candidato presidencial demócrata 1968
Humphrey ganó la nominación, pero perdió la presidencia

En una época en la que la democracia interna de los grandes partidos estaba supeditada a la voluntad de los grandes jefes, la aspiración de McCarthy era quijotesca.

Efectivamente, pese a que McCarthy ganó los votos populares durante las primarias en las que Humphrey no participó, el vicepresidente contó con el favor de los superdelegados y ganó la nominación.

Era el 28 de agosto. La frustración de los seguidores del senador se incrementó con lo que sintieron como el robo a su candidato.

Por la tarde una manifestación terminó con enfrentamientos con la policía que los reprimió duramente con gases lacrimógenos en las cercanías del hotel Hilton y ante la mirada de las cámaras de los canales de televisión que presentaron en vivo el caos del momento.

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Esa jornada pasó a la historia como la “batalla de la Avenida Michigan”, que terminó con decenas de arrestados y contusos.

De Chicago a Cleveland

Chicago dañó la imagen del partido Demócrata a tal punto que algunos dicen que facilitó la elección como presidente del republicano Richard Nixon, el hombre que iniciaría la estrategia que pondría fin a la guerra en 1973.

El caos de la convención impulsó una corriente reformista dentro del partido que cambió el sistema de primarias para dar más poder a los ciudadanos y reducir el peso de los caciques regionales en la elección del nominado presidencial.

La memoria de aquella represión indiscriminada sigue siendo un recuerdo lacerante para la sociedad estadounidense que teme la repetición de eventos parecidos.

Hoy, con la virulencia del discurso y la existencia de una masa "rabiosa" insatisfecha con el orden político que se siente representada por Trump, muchos se preguntan si la convención republicana de Cleveland de este año puede correr la suerte de aquella de Chicago hace casi medio siglo.

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