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La angustia republicana: cómo detener a Trump

La angustia republicana: cómo detener a Trump

Sectores del partido republicano calculan cuál puede ser la mejor estrategia para enfrentar el problema de un candidadto que algunos no quieren.

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Por Mariana Rambaldi @marianarambaldi

Cómo detener a Donald Trump parece ser la pregunta para la que los republicanos no tienen respuesta. Y más aún luego de que el magnate se impusiera en siete estados en el llamado supermartes del 1 de marzo reforzando su posición de puntero de las primarias.

Los dos contendientes que aspiran a arrebatarle la nominación al magnate están redoblando esfuerzos para frenarlo, cada uno a su modo.

Mientras que el senador por Texas Ted Cruz trata de mostrar a Trump como un falso conservador, su colega de Florida Marco Rubio viró su estrategia hacia un “lenguaje Trump” intercambiando insultos con el magnate, al que tildó de “estafador profesional”.

Ambos senadores muestran diferentes aproximaciones al tema que preocupa al "establishment" republicano: cómo plantarle cara al magnate sin correr el riesgo de reforzar su opción ni desmembrar al partido.

Un sector del movimiento conservador propone una estrategia diferente: inventir para informar sobre el "verdadero Trump" y que los votantes saquen sus conclusiones.

Qué hacer

En las dos semanas previas al supermartes, hubo una arremetida de aproximadamente 8,500 anuncios en contra del magnate, lanzados por distintos comités de acción política o PAC republicanos, según una investigación publicada por Public Integrity.

“Conservative Solutions PAC” (Soluciones Conservadoras), que apoya al senador Marco Rubio, emprendió una campaña contra el empresario-candidato que costó $4,5 millones solo en la semana previa al supermartes.

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El PAC "Our Principles" (Nuestros Principios), fundado por Katie Packer, exmiembro de campaña de Mitt Romney y dedicado exclusivamente a desacreditar a Trump, ha gastado hasta cerca de $4,4 millones con ese fin.

Manifiestan que sólo un 4% de los US$ 215 millones que se han gastado hasta ahora en la campaña republicana fueron para enfrentar al empresario.

Líderes republicanos condenan el racismo sin mencionar a Trump Univision


En las últimas horas trascendió que Our Principles, recibirá un importante flujo de dinero del multimillonario que opera en Wall Street

“No existe una bala de plata. La publicación de anuncios por sí sola no detendrá a Donald Trump. Más bien, el efecto acumulativo de poner de relieve sus posiciones”, dice un memorandum del PAC.

Para el analista republicano, Juan Hernández, la estrategia de informar no sería efectiva por sí sola sino que debería haber tácticas simultáneas: advertir al elector sumado a un ataque más frontal, no desde sus contendientes sino desde los analistas y estrategas del propio partido.

“Trump ha demostrado ser realmente superior, no como candidato, sino en el ámbito televisivo. Por eso, atacarlo frontalmente tal vez no sea lo más inteligente para los otros candidatos. Pero por otro lado creo que es el momento, no solo de los republicanos, sino de todos, de acabar de frente con este candidato”, opina.

Investigarlo

El exgobernador de Massachusetts y excandidato presidencial en 2012, el republicano Mitt Romney, ha salido a la escena política en los últimos días expresando su rechazo a una candidatura del magnate.

Romney ha pedido que se hagan públicas las declaraciones de impuestos del puntero republicano, dando a entender que podría tener "una bomba".

Hernández está de acuerdo con el excandidato en el objetivo de desacreditar a Trump frente a la opinión pública.

“Hay que investigar muy bien a Trump. Hay que indagar, como dijo Romney, en su relación con Hacienda (IRS) de Estados Unidos, porque allí puede haber cola que le pisen”, señala Fernández.

El excongresista republicano Lincoln Díaz Balart también considera que hay que indagar, pero para encontrar contradicciones entre su discurso actual y su pasado.

“La información sobre el pasado de los candidatos es muy importante, siempre y cuando sea verídica. Creo que debe haber mucho todavía en el expediente de Trump que no se conoce. Como estrategia, atacarlo con ofensas puede ser contraproducente,” expresa Díaz Balart.

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Díaz Balart que ese puede ser un camino efectivo para desgastarlo.

Un ejemplo, dice, es la cuestión de la pérdida de puestos de trabajo de la que habla Trump y que ha logrado tocar un nervio en el miedo de la gente.

Hallar hechos del pasado empresarial que contradigan esos dichos podría erosionar al candidato, como el argumento usado por Rubio sobre los "indocumentados polacos" que usaron empresas vinculadas a Trump en algunas de sus construcciones.

En el seno del partido

"En vez de derribar a Trump debemos ampliar nuestra base electoral", dijo a CNN el senador Lindsey Graham, quien hasta hace unas semanas era parte del grupo de aspirantes republicanos a la nominación.

Algunos dirán, el magnate inmobiliario el primero, que eso es lo que ha hecho su candidatura: atraer a sectores dormidos del partido o ajenos totalmente a la política tradicional.

“Soy un unificador. Seremos un partido más grande y vamos a ganar en noviembre”, dijo Trump desde Florida al cierre del supermartes.

Trump parece ajeno a las angustias de ciertos sectores del partido del que quiere ser candidato presidencial, pero lo cierto es que el millonario parece haber causado una fractura en el partido.

Mientras sigue cosechando apoyos de diversos sectores, figuras como el presidente de la Cámara de Representantes Paul Ryan y el líder de la mayoría del Senado Mitch McConnell han salido a cruzar al empresario-candidato.

"Déjenme ser bien claro. Si una persona quiere ser el candidato del partido Republicano, no puede haber evasión ni juegos. Debe rechazar cualquier grupo o causa que se basa en la intolerancia", dijo Ryan en clara alusión a Trump, que esquivó rechazar el apoyo a su campaña de David Duke, exlíder del Ku Klux Klan.

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Mitch McConnell se alineó luego diciendo que los republicanos del Senado condenan a David Duke y a su racismo.

Estas declaraciones llegaron en el día más importante de la temporada de primarias y pueden abrir una nueva estrategia de lucha más frontal contra el polémico candidato.

Mientras los republicanos resuelven la disyuntuva, el "problema" Trump crece. El candidato fuerte que buscaba el partido para las presidenciales de noviembre no termina de gustar al establishment.

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