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Derechos humanos

De Hidalgo a Solalinde: los curas que le plantan cara al gobierno y a lo establecido en México

Igual que los dos sacerdotes mexicanos a los que se les considera precursores de la independencia en México, en la actualidad hay religiosos que pese a las amenazas y las persecuciones se oponen al poder para defender a los más vulnerables.
15 Sep 2016 – 10:59 AM EDT

CIUDAD MÉXICO, México.- A dos sacerdotes mexicanos, fundamentalmente, se les atribuye el comienzo y la lucha de la gesta que hace 206 años estalló con un repicar de campanas y terminó en la independencia de México del imperio español.

Miguel Hidalgo y Costilla es conocido como “El Padre de la Patria” mexicana. Es una figura reconocida cada mes de septiembre en el país, representado comúnmente como un hombre de edad avanzada y con el estandarte de la Virgen de Guadalupe entre sus manos. Por su parte, José María Morelos y Pavón, distinguido por el paliacate rojo que cubría su cabeza, es también reconocido como un héroe nacional y con altos aportes políticos para el México que nacía, a través de su texto Sentimientos de la Nación.

Actualmente las opresiones en México son otras, pero sigue habiendo religiosos que encabezan luchas por distintas causas, algo que les ha costado tener que dejar el hábito e incluso ser amenazados y perseguidos.

Los "garbanzos de a libra"

Alberto Athie es un hombre que vio truncados sus 20 años en el sacerdocio en 2012 cuando, según cuenta, el arzobispo primado de México, Norberto Rivera Carrera, lo obligó a colgar el hábito después de denunciar un presunto caso de abuso sexual cometido por el fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel.


“Diría que me tocó meterme a uno de los casos más graves que vive la Iglesia Católica en estos tiempos. La Iglesia es clara, contundente e incluso enérgica y violenta para condenar todo aquello que considera como una afrenta a sus valores, pero aún sabiendo las consecuencias que me iba a traer, mil veces tomaría otra vez la decisión de luchar en contra de los abusos sexuales en contra de niñas y niños, pues ninguna institución estará jamás por encima de sus derechos”, asegura Athie.

Bernardo Barranco Villafán, sociólogo experto en religión, dice en entrevista con Univision Noticias que la lucha del exsacerdote Athie, como otras que están emprendiendo ahora mismo varios religiosos en todo el país, “son luchas desiguales”, porque los personajes que las emprenden se ven impotentes ante la gran estructura que representa tanto la Iglesia como el Estado.


El sociólogo subraya que en nuestros días hay sectores de la iglesia trabajando a favor de determinadas causas sociales y misioneras: están codo a codo con los niños de la calle, los ancianos, los migrantes, los indígenas o luchando por la defensa de los derechos humanos. Sin embargo, añade, es claro que hay personajes cuyo trabajo ha destacado de entre los demás, con lo que se convierten en “garbanzos de a libra” (excepcionales).

Alejandro Solalinde es uno de los sacerdotes más conocidos en el México actual. El coordinador de la Pastoral de Movilidad Humana de la Diócesis de Tehuantepec (Oaxaca, sur) tiene como una de sus obras más notorias el albergue para migrantes centroamericanos Hermanos en el Camino, nacido en febrero de 2007.

Reconocido como Premio Nacional de Derechos Humanos en 2012, en ese mismo año tuvo que hacer una pausa en su labor por ser víctima de amenazas de muerte.


Sobre su quehacer, Solalinde señala a Univision Noticias: “¿Qué hacemos? Luchar. Los derechos humanos se hicieron para defender a la sociedad civil deúlos abusos del Estado. También a veces nos toca defender derechos incluso de los abusos de la institución eclesiástica, porque funge como aliada del Estado. Se trata de defender los valores por los que nuestros colegas sacerdotes y otros antepasados dieron la vida”.

Raúl Vera, el obispo de Saltillo (Coahuila, norte), es otro luchador por los derechos humanos, reconocido en 2010 por la Fundación Rafto. Trabaja por los migrantes en territorio mexicano, pero se ha involucrado también en la lucha de los trabajadores de minas de carbón de la zona, de indígenas, homosexuales, trabajadores sexuales y familiares de desaparecidos.

“Hombres como Hidalgo y Morelos siempre lucharon por los derechos de los desprotegidos y quienes estamos defendiendo los derechos humanos de los más vulnerables en este país somos quienes estamos del lado de una gran mayoría de la población. Yo no estoy haciendo nada que no diga el Evangelio”, dice Vera en entrevista con Univision Noticias.

“Desde que estaba en Chiapas (sur del país) –continúa-, tanto del interior de la Iglesia como del Gobierno trataban de frenarme. Yo tengo muchos defectos, soy un pobre pecador, pero desde que defiendo a los vulnerables se me han cargado muchas cosas que no son verdad. Cualquier persona que el día de hoy se dedica a defender los derechos de los vulnerables en México, es objeto de persecución y de acoso”.

El obispo Vera hace alusión al tiempo en que estuvo en Chiapas, alrededor de 1995, trabajando con el obispo Samuel Ruiz, quien fungió como mediador entre el Gobierno de México y el recién surgido Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), un movimiento armado de indígenas que a la fecha siguen pidiendo que se respete su autonomía.


Ruiz, ferviente indigenista, aprendió tzotzil, tojolabal, chuj y chol, y fue señalado por el gobierno de alentar la rebelión de las comunidades indígenas y el surgimiento del EZLN. Incluso fue vigilado de cerca varios años por el Vaticano. Falleció en la Ciudad de México en 2011.

En su visita a México en febrero de este año, el papa Francisco rezó en Chiapas ante la tumba de Samuel Ruiz.

Siglos en lucha

“No estamos en una lucha inédita sino que llevamos siglos peleando las mismas cosas de fondo, de una visión de una iglesia autoritaria que se basa en el poder y que le apuesta al principio de autoridad por encima de todo, y con base en eso juzga las circunstancias de su tiempo. Algunos miembros de la iglesia nos hemos salido, pero otros han sido fusilados como Hidalgo y Morelos, mientras algunos más han sido señalados como sus enemigosa”, concluye Alberto Athie.

Como tantos otros, estos personajes son “herederos” de un largo historial en América Latina, fundador de la teología de la liberación y que actualmente ha querido reivindicar el papa Francisco, al exaltar la agenda moral. El surgimiento de personajes con este tipo de intereses fue censurado, considera Bernardo Barranco, durante el papado de Juan Pablo II y de Benedicto XVI por juzgar la teología de la liberación como marxismo al interior de la iglesia, y esto se refleja en que los luchadores religiosos en México son hoy por hoy parte de una generación envejecida.

Sin embargo, “son personas que dejan huella por su condición de religiosos”, concluye el sociólogo.

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