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En sábado y lejos de sus familias: así celebraron Acción de Gracias los deportados en México

En sábado y lejos de sus familias: así celebraron Acción de Gracias los deportados en México

Un grupo de inmigrantes deportados y retornados, acostumbrados a celebrar esta fecha, se aliaron para organizar una cena en ausencia de sus familiares, todavía en Estados Unidos.

Video: Este grupo de deportados encontró una nueva familia para dar gracias en México Univision

CIUDAD DE MÉXICO. - Con ponche, tacos de canasta, guisados mexicanos y el tradicional pavo relleno, un grupo de migrantes deportados de Estados Unidos celebraron, dos días más tarde, el Día de Acción de Gracias, para agradecer a la nación que los acogió por varios años y con la esperanza de reunirse algún día con sus familias.

Mezclando las tradiciones culinarias de Estados Unidos y México, los colectivos Deportados Unidos en La Lucha y Otros Dreams en Acción (ODA) se aliaron para preparar una cena, en ausencia de sus familias que se encuentran del otro lado de la frontera.

“Más que la comida, es muy simbólico reunirnos entre migrantes que han sido retornados o deportados, celebrar una fecha que para nosotros también ya es importante. Como inmigrante yo siempre le di las gracias a esa nación que me acogió y me dio las oportunidades que en México no tuve. Tengo mucho que agradecerle a Estados Unidos, a pesar de que me sacaron, porque me dio muchas oportunidades”, señaló Ana Laura López, una de las asistentes a la cena.

Para López, aunque es la segunda ocasión que pasa las fiestas de Acción de Gracias en México, fue la primera vez que decidió celebrarlo. Ella fue deportada a México en septiembre de 2016 y sentía que no tenía nada que celebrar, pero luego de un año ha tenido que adaptarse.

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Con nostalgia recuerda cómo era pasar estas fechas en Chicago, la ciudad en la que vivió por 16 años. Asegura que siempre nevaba mientras cocinaba pavo, ensalada de manzana, ponche, espagueti y tamales, al lado de sus dos hijos.

“Celebrar Acción de Gracias es algo que ya se le quedó a uno como tradición, no me voy a olvidar de eso solo porque ya estoy en México. Este año decidí celebrar porque ya no me siento tan sola, aunque espero que un día cambien las leyes porque no me hallo aquí”, dijo.

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López forma parte del colectivo Deportados Unidos en la Lucha, conformado por cinco personas que buscan visibilizar a los migrantes de retorno y ayudarlos para que su adaptación a las condiciones del país no sea traumática, como lo fue para los integrantes del grupo.

Una experiencia similar es la que ha tenido que vivir en estas semanas Efrén González Yáñez, quien fue deportado el pasado 2 de noviembre, después de haber vivido en Estados Unidos por más de 27 años. Cruzó la frontera cuando tenía 16 años y vivió en Houston, Vermont y Atlanta realizando trabajos relacionados a la construcción. En este último destino lo espera su hija Keyla, una pequeña que está por cumplir dos años.

“Cuando estuve allá, nunca tuve temor de ser deportado, nunca hice nada malo, no tenía problemas con la ley. Cuando llegó Trump al poder cambió todo, no solo para mí, ni para los mexicanos, o los indocumentados, también para los americanos porque muchos han formado familias con latinos y los han separado”, señaló González Yáñez.

Entre el 20 de enero y finales de junio (los primeros 162 días de gobierno), la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) deportó a 88,586 y arrestó a 68,750.

Entre ellos se encuentra Efrén González Yáñez. El pasado 16 de abril, se encontraba en su casa mirando la televisión, cuando alguien tocó a su puerta. Era un sheriff buscando a otra persona, pero enseguida lo cuestionó sobre los documentos que acreditaran su estancia legal en el país y fue arrestado.

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“En ese momento te pones a pensar en tu familia. Lo primero que hacía cuando llegaba de trabajar era darle un beso a mi hija, pero ahora ya no puedo hacerlo. Es duro. Llegué a México el 2 de noviembre, muy cerca de fechas importantes como Acción de Gracias y Navidad. Da tristeza llegar a un país después de 27 años, porque te das cuenta que estás lejos y no tienes nada”, dijo.

Este año, Rachel, la mamá de Keyla, solo pudo enviarle un corto mensaje para desearle feliz día: “Estoy bien, te quiero mucho y aquí te estoy esperando”.

“Este Acción de gracias se siente un nudo en la garganta tan solo de pensar qué estará haciendo tu familia, y cómo la pasaste con ellos un año anterior”, dijo.

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González Yáñez fue acogido por Deportados Unidos en la Lucha y está aprendiendo a realizar trabajos de serigrafía, además, vende ropa que la gente les dona en una céntrica colonia de la Ciudad de México. Las ganancias las reparten entre seis y con la porción que sobra se costea el sustento de las personas que llegan deportadas y necesitan ayuda, como él.

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