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Deportaciones

"Al deportarme, le está haciendo sufrir a un veterano": el mensaje a Trump de la esposa de un exmarine condecorado

Entre lágrimas, este viernes Alejandra Juárez tomó un vuelo con destino a México después de 20 años en Estados Unidos. Con la deportación de esta mujer, esposa de un marine retirado, su familia se divide: ella se va a su país de origen con su hija menor, mientras que su marido se queda en Florida con su hija mayor, de 16 años.
3 Ago 2018 – 3:09 PM EDT

Alejandra Juárez tuvo que enfrentarse este viernes a la separación más dura que ha vivido hasta ahora: esta mexicana de 39 años fue deportada a su país de origen tras agotar todos los recursos legales y tomó un avión rumbo a México. En Estados Unidos deja a su marido, el veterano de guerra Cuauthtemoc 'Temo' Juárez, que luchó en Irak, y a sus hijas de 9 y 16 años.

"Hice todo lo humanamente posible para poder quedarme", aseguró Juárez, ante los medios que la esperaban en el Aeropuerto Internacional de Orlando. Allí llegó acompañada por su esposo, sus hijas y amigos de la familia. Mientras, su hija mayor Pamela, gritaba entre sollozos: " Mi madre es una buena persona y no una criminal. ¡Que jodan a ICE!".


Juárez, de 39 años, vivía en Estados hace 20 sin papeles. En 2013, la policía de su ciudad Davenport, en Florida, la detuvo en una parada de tráfico y, al ver que tenía una orden de deportación que ella asegura que desconocía, la entregó a las autoridades de inmigración.

La mujer pudo seguir haciendo su vida con normalidad hasta que su deportación se convirtió en prioritaria. Hasta ahora, el Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) había aplazado su expulsión del país, pero la nueva política migratoria del presidente Donald Trump da mayor discrecionalidad a los agentes que decidieron que tenía que irse.

Por eso, Juárez quiso mandar un mensaje a Trump antes de tomar el vuelo: "Realmente estoy muy desilusionada por la manera en la que él ha tratado a mi esposo porque él cree que me está castigando y quizás me lo merezco por haber entrado de la manera que entré", afirmó.

"Pero su esposa es una inmigrante y ella tuvo la suerte de poder arreglar sus papeles fácilmente . Yo no. Mi esposo sirvió a este país y, señor presidente: al usted deportarme, no me está haciendo sufrir nada más a mí sola, le está haciendo sufrir a un veterano. Si usted realmente ama a los veteranos, ¿por qué no me concedió el perdón?", se preguntó.

Una familia separada

Con esta deportación, la familia Juárez se separa. El matrimonio decidió que la hija menor se reúna con su madre en México cuando ella esté instalada, mientras la mayor se quedara junto al padre.


Juárez cruzó la frontera de manera ilegal en 1998. Dos años después se casó con su esposo, también mexicano pero naturalizado ciudadano estadounidense. El hombre fue marine entre 1995 y 1999, combatió en la guerra de Irak y actualmente tiene un negocio de techos.

"Yo llegué en 1998 cuando era una adolescente, crucé la frontera con ayuda de un coyote que pagó un familiar, pero cuando llegué me agarró inmigración, me encerraron y me hicieron firmar unos papeles”, le dijo Juárez a Mundo Hispánico. Esos papeles eran una orden de deportación voluntaria que, legalmente, le impedía volver a entrar a suelo estadounidense.

Ella alega que no sabía exactamente el significado de esos documentos, que no se enteró hasta muchos años después. "Lo que firmé fue un ‘expedited removal’ que es como una sentencia de por vida”, añadió.

Así, ella volvió a México, pero poco después volvió a cruzar la frontera sin que fuera arrestada y pasó inadvertida hasta la parada de tráfico de 2013.

El pasado miércoles, el representante federal por Florida Darren Soto (demócrata), en cuyo distrito residen los Juárez, escribió una carta urgente al secretario de defensa de Estados Unidos, James Mattis, solicitando su intervención para que la familia no sea separada.

" Pedimos que ICE detenga la deportación de la señora Juárez, ya que esto solo servirá para enviar el mensaje erróneo a las familias de militares, de que no serán apoyadas pese al gran sacrificio que han hecho por nuestra nación", escribió Soto. Sin embargo, su solicitud no fue atendida.

Según la ley, con su deportación, Juárez tiene ahora un castigo por el que no podrá reabrir su caso ni de solicitar visado por los próximos diez años. Sin embargo, el representante Soto, quien también estaba en el aeropuerto, dijo que continuará pidiendo a la administración Trump una excepción y que tramitará una ley en el Congreso para que pueda regresar.

"No tiene sentido separar a una madre de sus hijas", lamentó el legislador de origen puertorriqueño.

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