Crisis en Venezuela

El tardío plan de Maduro amenaza con profundizar la crisis económica que padece Venezuela

Analistas advierten que el programa anunciado el viernes, que incluye aumento de los impuestos, una megadevaluación de la moneda y una descomunal alza del salario mínimo no logrará de acabar con la hiperinflación. Para algunos es muy poco y muy tarde tras cuatro años de recesión y en medio de una hiperfinlación.
18 Ago 2018 – 3:46 PM EDT

Rebosante de optimismo, el presidente de Venezuela Nicolás Maduro ha prometido que comienza para su país una “nueva era” con la puesta en marcha del Programa de Recuperación Económica, con el que confía en detener el meteórico incremento de los precios, oxigenar la capacidad de compra de las familias y dejar atrás el túnel de cuatro años de recesión.

“Vamos a un proceso virtuoso de crecimiento con justicia, con igualdad, con distribución de la riqueza, el Programa de Recuperación Económica es el más completo, mejor concebido y con la mayor pertinencia con la realidad histórica”, dijo el presidente de Venezuela la noche del viernes 17 de agosto.

En el ámbito tributario, el anuncio incluye también el aumento del impuesto sobre el valor añadido (IVA) desde 12% hasta 16%, aunque contemplando exenciones para bienes básicos, anticipos mensuales en el pago del impuesto sobre la renta de las empresas más relevantes y un tributo a las grandes transacciones financieras para pechar a los más adinerados.

En el área cambiaria, se plantea un solo precio para el dólar y un mecanismo donde el tipo de cambio fluctúe desde una cotización que implica un salto de 2.000% en la actual tasa oficial, el valor de la gasolina, que tiene precios ínfimos, aumentará hasta el estándar internacional y el salario mínimo se elevará sesenta veces mientras que diez millones de familias recibirán un bono especial.

Todos los precios y valores de la economía estarán relacionados al petro, una unidad de cuenta que equivale al precio del barril de petróleo de la cesta venezolana establecido actualmente en 60 dólares y 3.600 bolívares “soberanos” que es la moneda que comenzará a circular el 20 de agosto tras restarle cinco ceros al cono monetario anterior, el Bolívar Fuerte, a fin de facilitar las transacciones y los cálculos.

“Vamos al anclaje en el Petro de todos los precios, los salarios y los ingresos, cero mata cero pues, es una fórmula mágica que descubrimos en el estudio, en el debate”, dijo Nicolás Maduro.

¿Fin de la hiperinflación?

El problema es que tras no ahorrar durante el período de los altos precios del petróleo, endeudarse masivamente, no realizar las inversiones necesarias para mantener la producción petrolera y caer en una profunda recesión que merma la recaudación de impuestos, el gobierno se quedó sin recursos para cubrir el gasto y recurrió a la creación de dinero.

“Tuvimos que ir a la emisión de dinero para respaldar las misiones socialistas, la construcción de viviendas, el sistema de bonos, los aumentos bimensuales de salarios. Diría, así es la vida, nos tocó jugar así” reconoció Maduro.

La creación de ese dinero se tradujo en más recursos detrás de pocos productos, una combinación que disparó los precios y generó la pérdida de confianza en la moneda, dando paso a una hiperinflación que en 2018 alcanzará la tasa de un millón por ciento anual de acuerdo con las proyecciones del Fondo Monetario Internacional.

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Nicolás Maduro promete que el agujero en las cuentas públicas que, según los cálculos de la firma Ecoanalítica equivale a 18,8% del PIB, se cerrará por completo a fin de frenar la hiperinflación.

“Tenemos que ir a una disciplina fiscal prusiana y eliminar definitivamente la emisión de dinero no orgánico, vamos a la meta de déficit fiscal cero, esto va a tener un impacto tremendo en el proceso de control y disminución de la hiperinflación”, dijo el presidente.


Pero algunos analistas consideran que no se detendrá la emisión de dinero porque los ingresos que obtendrá el gobierno con el aumento de impuestos serán muy bajos en un entorno en el que la recesión ha golpeado severamente las ventas de las empresas, mientras que los gastos aumentan por el ajuste del salario en el sector público y la repartición de bonos del Estado, por lo tanto, anticipan que la hiperinflación seguirá su curso.

Tamara Herrera, directora de la firma Síntesis Financiera, explica que “se anuncia el aumento de la tributación sobre un aparato productivo que precariamente generará alguna ganancia y el compromiso verbal de equilibrio fiscal precedido de una gestión caótica en la que ni siquiera se conoce el presupuesto de la nación”.

Omar Zambrano, quien se ha desempeñado como economista principal del Banco Interamericano de Desarrollo en distintos países de América Latina asegura que “claramente el ajuste fiscal es insuficiente para dejar de emitir dinero, lo que se obtendrá a través de los impuestos es muy poco mientras que se anuncia una expansión de gasto. La única medida que puede contribuir a disminuir el déficit de las cuentas públicas es el aumento en el precio de la gasolina que todavía no sabemos exactamente cuánto será y cómo será el mecanismo de subsidio”.

Alejandro Grisanti, director de Ecoanalítica y quien se desempeñó como analista de Barclays Capital para América Latina, indica que “en lo inmediato vamos a tener un salto de la inflación por el impacto del incremento del salario, del aumento de la gasolina y además hay que considerar que seguramente vendrán ajustes en las tarifas de los servicios públicos. Luego, si fuese verdad que se acaba la emisión de dinero la inflación tendería a desacelerarse, pero como no se cierra el déficit fiscal con lo que se ha anunciado, el programa va a hacer aguas”.

Sin dólares

Otro aspecto clave es estabilizar el tipo de cambio, a fin de generar confianza en el valor de la moneda. El inconveniente es que el gobierno venezolano tiene muy pocas divisas como para estabilizar el precio del dólar en el mercado que pondrá en funcionamiento.

Las reservas líquidas que tiene disponible el Banco Central de Venezuela, es decir, los dólares en efectivo que puede emplear para ofertar en el mercado cambiario se ubican en lo más bajo de los últimos veinte años y la producción de petróleo, el producto que aporta 96 de cada 100 dólares que ingresan a la nación, es 42% menos que en julio de 2015.

Al mismo tiempo, los bancos extranjeros le han cerrado el crédito al país tras acumular atrasos por 4 mil 500 millones de dólares en el pago de la deuda externa y por el impacto de las sanciones de Estados Unidos.

La consecuencia es que como la demanda superará a la oferta de dólares, el Banco Central tendrá que elegir entre dejar que la cotización se dispare o mantener el racionamiento en la venta de divisas, algo que mantendría con vida al mercado negro que sería la alternativa para las empresas que no puedan adquirir divisas por la vía oficial.


Omar Zambrano indica que “sin un programa de ajuste con apoyo internacional, de los organismos multilaterales, que permita aumentar la disponibilidad de dólares es imposible liberar el mercado cambiario, no creo que dejen flotar al tipo de cambio porque en las actuales circunstancias la tasa tiende al infinito”.

“Estamos ante un típico caso de muy poco y muy tarde. El gobierno va a seguir emitiendo dinero y tampoco va a estabilizar el tipo de cambio, entonces la hiperinflación va a continuar”

Alejandro Grisanti afirma que “una de las grandes debilidades de este programa es la restricción de financiamiento externo, puede venir algo de China, pero va a ser insuficiente. En la medida en que no haya financiamiento y que, por la caída de la producción petrolera, Venezuela produzca menos dólares, el gobierno no será capaz de estabilizar la moneda y lo más probable es que fracase”.

El presidente anunció que pondrá en marcha un sistema con un solo tipo de cambio fluctuante, anclado al petro, y que el Banco Central comenzará a realizar tres subastas de divisas por semana. Al establecer la relación entre el petro, el bolívar soberano y el dólar, deslizó un tipo de cambio oficial que se ubica en un nivel muy similar al que marca actualmente el mercado negro.

“Se ha procedido a devaluar implícitamente y el régimen cambiario sigue completamente en el aire, resulta incomprensible lo que hasta ahora se conoce: un tipo de cambio definido en base a la nueva ancla, atada al precio de un commodity volátil como el petróleo, conviviendo con un régimen de subastas de divisas”, dice Tamara Herrera.

La gasolina

Nicolás Maduro está dispuesto a elevar el precio de la gasolina en un país donde históricamente el combustible ha sido el más barato del mundo. “Quiero crear un sistema de subsidio directo a usted, el dueño del automóvil y establecer un mecanismo donde el precio de la gasolina sea a precio internacional”, dijo.

El subsidio será para quienes registren su vehículo en el censo automotor que finalizará el 30 de agosto y además posean el llamado carnet de la patria, la identificación que brinda acceso a las ayudas que reparte el Estado.

Francisco Monaldi, profesor del Instituto Baker de la Universidad de Rice en Houston, señala que este esquema se traduce en que “solo se estaría compensando del brutal ajuste a una pequeña parte de la población, discriminando entre otros a los que no tienen el carnet y a los que no tienen vehículos. El aumento de la gasolina impacta a todos los ciudadanos por el alza de los costos de transporte”.


Tiempos turbulentos

Si bien los analistas observan fallas importantes en la implementación del programa, el presidente se muestra convencido de que en muy poco tiempo los venezolanos sentirán una mejora importante en su calidad de vida

“Tengan la seguridad que más temprano que tarde nosotros, en el campo de la economía, estaremos cosechando grandes victorias en la recuperación, en el crecimiento y en la prosperidad de nuestra patria; así será, ustedes lo verán”, afirmó.

El pasado 13 de agosto dejó en claro que desde su punto de vista solo una conspiración podría impedir el éxito y amenazó con tomar acciones severas.

“Estoy con el plan bien activado y con un bate en la mano, el plan B, porque si las fuerzas tenebrosas de la oligarquía pretenden sabotear el Programa de Recuperación Económica no les va a quedar ganas de haber nacido, se van a arrepentir de haber nacido”.


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