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Puerto Rico

12 asesinatos en una semana: ¿Qué se debe hacer para frenar la violencia que tiene a Puerto Rico en vilo?

En la masacre más mortífera, delincuentes dispararon casi 1,000 balas de fusiles AK-47 y AR-15 en un complejo de vivienda pública en el corazón del área metropolitana. Horas antes, dos hombres fueron emboscados y acribillados a plena luz del día en una concurrida arteria vehicular. La ola de violencia ha atemorizado a los puertorriqueños, que temen morir en medio de una balacera.
20 Oct 2019 – 8:04 AM EDT

Cerca de las 6:45 de la tarde del pasado lunes, pistoleros llegaron en dos camionetas a un complejo residencial del área metropolitana de Puerto Rico. Fueron armados con fusiles AK-47 y AR-15 con la encomienda de asesinar al líder de un punto de venta de drogas del residencial. Desataron un furiosa ráfaga de disparos que, por varios minutos, ensordeció el lugar y dejó la peor masacre en la isla en lo que va de este año. Seis personas murieron, incluyendo uno de los atacantes, en una escena donde las autoridades encontraron unos 1,000 casquillos.

En la misma semana, dos hombres fueron emboscados y posteriormente acribillados cerca del mediodía mientras transitaban una de las vías más concurridas del pueblo de Guaynabo –cerca de la capital, San Juan–, dos más fueron asesinados en un parque de una zona residencial, y otros dos fueron baleados de muerte dentro de un auto estacionado en un popular centro comercial de Carolina, otro pueblo de la región metropolitana.

La ola de violencia, mayormente relacionada a la lucha por el control del tráfico de drogas, ha puesto en alerta a las cabezas de la seguridad locales y federales, y alarmado a los puertorriqueños que temen quedar en medio de uno de estos tiroteos perpetrados a plena luz del día.

La cifra de asesinatos en lo que va del año alcanza ya casi 490 y se acerca a los 515 del año pasado, según cifras de la Policía de Puerto Rico. La tasa anual de asesinatos en la isla más que triplica la de Estados Unidos, de acuerdo con datos recopilados por la oficina para Drogas y Crímenes de Naciones Unidas.

En declaraciones que ayudan a ilustrar la magnitud del problema de violencia en Puerto Rico, un territorio de Estados Unidos donde por ende se aplican leyes federales, autoridades destacaron que ha habido ocasiones en las que una persona ha comprado hasta 300,000 balas. "Hemos notado un patrón de personas que compran 200,000 balas, 300,000 balas", reconoció el coronel Reynaldo Bermúdez en una conferencia de prensa. El modus operandi: personas que compran armas y balas legalmente y luego las venden a criminales, creen las autoridades.

"Una de las cosas que estamos proponiendo es una enmienda en la nueva ley de armas", agregó el coronel.

Bermúdez habló luego de una de las varias reuniones de urgencia que sostuvieron los altos mandos de la seguridad de la isla, de las cuales no se han ventilado mayores detalles sobre las estrategias que pondrán en marcha para reducir los actos violentos, argumentando que no quieren poner en alerta a los delincuentes.

Las autoridades, como la jefa de gabinete Zoé Laboy, sí han reconocido que deben delinear propuestas que no hayan sido usadas en el pasado. "Tenemos que tomar otras medidas 'fuera de la caja' ( out of the box). No podemos seguir haciendo lo mismo si queremos resultados diferentes y vamos a estar trabajando en esas medidas diferentes, en esas iniciativas que no las hemos utilizados en Puerto Rico anteriormente", dijo a la prensa.

"Hay que ir tras los capos de la droga"

Univision Noticias conversó con Arnaldo Claudio, experto en seguridad y exmonitor federal de la Policía de la isla, para conocer qué medidas debería adoptar la administración encabezada por Wanda Vázquez, una exsecretaria de Justicia que asumió el poder tras la renuncia de Ricardo Rosselló en agosto pasado.

"(Recomiendo a las fuerzas de seguridad locales) que tengan la cooperación, trabajen en conjunto con el gobierno federal, que compartan inteligencia, que vayan tras los capos grandes de drogas en Puerto Rico –que no se ha tocad o ninguno– y que una vez hayan arrestado, que tengan tanto los fiscales federales como estatales para poder procesarlos inmediatamente", dijo Claudio en una conversación telefónica.

Hay que trasladarlos con rapidez "a cárceles federales, porque el sistema de Corrección en Puerto Rico es una escuela desde donde se están llevando a cabo las comunicaciones (de los delincuentes)", dijo en referencia a que algunas de las recientes masacres fueron comandadas desde prisiones.

Las autoridades locales están trabajando con el Buró Federal de Investigaciones (FBI), pero Claudio aconsejó que haya una organización centrada únicamente en frenar el trasiego de drogas en la isla, que fue catalogada hace casi dos décadas por Estados Unidos como una zona de alta intensidad de narcotráfico o High Intensity Drug Trafficking Area (HIDTA) en inglés.

"No puedes utilizar al policía comunitario, al de tránsito. No tienen las capacidades, no tienen las herramientas, no tienen la inteligencia (...) van a entrar ahí (en los lugares de alta incidencia delictiva) y se van a encontrar con gente bien poderosa" como ocurrió en la masacre en el residencial Ernesto Ramos Antonini, donde hubo un momento en el que los delincuentes dispararon unas 600 balas tratando de llevarse a un secuaz que resultó herido. Posteriormente murió en un hospital de la capital.

Otro punto clave para las autoridades es lograr hallar testigos, pues afirman que en el 90% de los casos saben con certeza los autores de los crímenes, cómo lo perpetraron y el porqu´´e.

"Pero para poder procesar a un nivel de juicio y que se pruebe más allá de duda razonable necesitamos los testigos", dijo el coronel Bermúdez.


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