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Clima

La temporada de huracanes no será tan fuerte como 2017, pero en el futuro habrá ciclones con "intensidades nunca antes vistas"

Las aguas más frías en el Atlántico deberían reducir la intensidad de esta temporada de huracanes que comienza el 1 de junio, aunque el cambio climático puede provocar tormentas más intensas y más precipitaciones en el futuro, según los expertos. Y a pesar de lo potente que fue la temporada de 2017, las aseguradoras están bien preparadas para la nueva temporada.
1 Jun 2018 – 12:24 PM EDT
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Después de una de las temporadas de huracanes más extraordinarias y caras de la historia de Estados Unidos el año pasado, los expertos dicen que e l pronóstico para la temporada 2018 probablemente sea más normal debido a la presencia de aguas más frías en el Atlántico. Y, a pesar de que 2017 fue un año tan destructivo, el sector de los seguros se mantiene bien preparado de cara a la temporada de tormentas del 2018, la cual comienza el viernes, y ofrece algunas garantías muy necesarias para las empresas y los propietarios.

Sin embargo, antes de que alguien se cree demasiadas expectativas, los expertos advierten que pronosticar la Madre Naturaleza es una ciencia poco confiable y que el resultado de la temporada 2018 depende de la suerte.

Por ejemplo, la temporada 2017 superó con creces las expectativas de los meteorólogos. Antes de que comenzara la temporada, el Centro Nacional de Huracanes (NHC, por sus siglas en inglés) pronosticó una temporada "superior a la media" de entre 11 y 17 tormentas con nombre, de las cuales seis se convertirían en huracanes. La temporada terminó muy por encima del promedio con 17 tormentas con nombre, de las cuales 10 fueron huracanes y seis fueron grandes huracanes (Categoría 3 o más fuerte). Eso incluyó dos tormentas "catastróficas" de Categoría 5, Irma y María, las cuales tocaron tierra en Florida y Puerto Rico respectivamente. De hecho, el año pasado terminó teniendo tres de los cinco sucesos más destructivos en la historia de Estados Unidos, de los cuales Harvey provocó 125,000 millones de dólares en daños en Texas, tan solo superado por Katrina en 2005.

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Como punto de referencia, el promedio histórico de 30 años para la región del Atlántico es de 12 tormentas con nombre, seis huracanes y tres grandes huracanes. El pronóstico del NHC para 2018 ha previsto de 10 a 16 tormentas con nombre, de las cuales de 5 a 9 podrían convertirse en huracanes, incluyendo de 1 a 4 grandes huracanes.

"Suerte" en Florida

Harvey, Irma y María combinados provocaron daños estimados de 250,000 millones de dólares. Pero el sector de los seguros sobrevivió relativamente ileso en gran parte porque el daño de Harvey fue principalmente de inundaciones, lo cual está cubierto por un programa federal, no por aseguradoras privadas, y la mayoría de los propietarios de viviendas en Puerto Rico no tienen seguro contra huracanes. Irma sí provocó extensos daños en la costa del golfo del suroeste de Florida, pero pudo haber sido mucho peor si hubiera llegado a Miami y a la costa este, la cual está más densamente poblada.

"Tuvimos muchísima suerte en Florida de que Irma no llegó a la costa este como se pronosticó originalmente", dijo Gavin Magor, de 54 años, analista senior de Weiss Inc, una agencia calificadora de seguros, quien vive en el Condado de Palm Beach.

" Nos libramos de un ataque frontal en la costa este, lo cual habría sido una historia diferente", agregó, señalando que al desviarse más hacia el oeste sobre los Cayos de Florida y la ciudad de Naples en el suroeste de Florida, Irma no azotó los condados del sureste de Florida, Miami-Dade, Broward y Palm Beach, los cuales están más poblados.

Irma provocó la muerte de 84 personas, obligó a la evacuación de 5,8 millones de personas, y causó daños por valor de 50,000 millones de dólares a hogares, negocios y cultivos agrícolas, además de que provocó enormes gastos por la recolección de escombros tras la tormenta.

"El sector de los seguros está muy bien preparado", dijo Robert Hartwig, profesor de Administración de Riesgos y Seguros de la Universidad de Carolina del Sur . "Hubo un pequeño costo el año pasado, lo cual fue una llamada de atención en cuanto al riesgo de huracanes en Estados Unidos. Pero estaba dentro de los planes de las aseguradoras, por lo que no sobrecargó demasiado el sistema", explicó.

Cambio climático

Pero los expertos dicen que es probable que el cambio climático aumente el costo de las tormentas en los próximos años, dado que el aumento de la temperatura del mar provoca huracanes más intensos y más precipitaciones. La temporada de huracanes de 2017 dio una idea de esto, pues fue apenas la segunda vez en la historia que se produjeron dos tormentas de categoría 5 en el mismo año. "Los huracanes alcanzarán intensidades nunca antes vistas en la historia", dice Tim Hall, científico principal del Instituto Goddard de Estudios Espaciales de la NASA en Nueva York.

Como ejemplo, Harvey provocó precipitaciones históricas en el área de Houston, las cuales provocaron enormes inundaciones. Los estudios muestran que entre el 20% y el 38% de esa lluvia se debió al calentamiento del agua en el Golfo de México, lo cual provocó una mayor humedad que fue absorbida por la tormenta, dijo Hall.

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Aunque los océanos se están calentando, es un patrón desigual que se produce en "manchas", añadió. La cartografía de las aguas calientes muestra que la principal región de desarrollo de huracanes en el Atlántico es más fría este año que el año pasado, una de las razones por las que se espera que 2018 sea una temporada de tormentas menos activa.

Pero Hall hizo una advertencia que es popular entre los expertos en clima extremo, y es que solo se necesita que una gran tormenta toque tierra y cause estragos. La temporada de huracanes de 1992 fue célebremente inactiva con solo seis tormentas con nombre, pero aun así logró producir la tormenta de categoría 5 más cara de la historia hasta ese momento: Andrew, la cual azotó el sur de Miami provocando enormes daños.

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Asegurarse contra las catástrofes

En el caso de Florida, a pesar de las pérdidas provocadas por el huracán Irma, las estimaciones muestran que el fondo estatal de emergencia que ayuda a las aseguradoras privadas a pagar sus reclamaciones después de un huracán, conocido como Florida Hurricane Catastrophe Fund, tiene 17,300 millones de dólares en el banco, suficiente para cubrir los daños de la mayoría de las grandes tormentas.

El fondo, el cual se creó después de que el huracán Andrew devastara el estado en 1992 provocando la ruina de las aseguradoras privadas, acumuló sus reservas durante un largo período entre 2005 y el año antes de que llegara la última tormenta a Florida.

Andrew fue el primer gran huracán que azotó la Florida en 27 años, y provocó pérdidas de 25,000 millones de dólares y la ruina de al menos 10 aseguradoras. Todas las grandes aseguradoras han abandonado el estado, lo cual ha dejado un millón de hogares sin seguro. Como resultado, el estado creó su propia "aseguradora de aseguradora de última instancia", Citizens Property Insurance Corporation.

Las 160 compañías de seguros en Florida están obligadas a pagar una prima al 'Fondo de Catástrofes' que opera como una red de seguridad libre de impuestos, lo cual reduce la necesidad de acudir al costoso mercado privado de reaseguros. Las empresas pueden solicitar el reembolso cuando el daño de una tormenta excede su deducible, como la mayoría de las pólizas de seguro. Si el fondo se agota, como sucedió durante las dos intensas temporadas de huracanes consecutivas de 2004 y 2005, el estado puede imponer un recargo por "impuesto de huracanes" en la mayoría de las pólizas de seguro para reponerlo.

Irma fue el primer huracán que azotó el estado en 12 años, provocando pérdidas estimadas en alrededor de los 8,000 millones de dólares, y activando pagos del fondo de catástrofes estimados en aproximadamente 2,000 millones de dólares para cubrir reclamaciones después de que se cubren los deducibles.

"Realmente ha disminuido nuestra necesidad de recurrir a los mercados financieros privados", dijo un portavoz del fondo de catástrofes. "Nos ha puesto en una situación mucho mejor", subrayó.

Una de las mayores preocupaciones, además del cambio climático, es el aumento continuo de la exposición a seguros por la construcción de nuevas propiedades en toda la costa del sur de Florida donde la población ha crecido en un 60% desde 1990 con un valor de propiedad asegurado total de 2.1 billones de dólares.

Incluso en caso de que ocurra una gran tormenta, algunos expertos dicen que el sistema de seguros de Florida debería poder enfrentarla. "Me imagino un evento de salida de capital, lo cual obligaría a algunas reaseguradoras a recaudar capital fresco ... y luego aumentar las tasas", dijo Steve Evans, editor jefe de Artemis, un sitio de noticias sobre seguros. "Por lo tanto, no esperaría que existiera una falta de capital de reaseguro disponible después de los dos eventos. Quizás una disminución del tamaño del mercado, pero no por mucho tiempo".

Las inundaciones son un tema aparte. El gobierno federal tiene el monopolio de los seguros de propietarios y negocios, conocido como el Programa Nacional de Seguros contra Inundaciones (NFIP, por sus siglas en inglés), aunque está lleno de deudas, pues debe aproximadamente 25 mil millones de dólares para cubrir reclamaciones por daños.

Tras los huracanes del año pasado, el presidente Trump firmó un proyecto de ley de ayuda en caso de catástrofes de 36.5 mil millones de dólares que perdonó 16 mil millones de dólares en deuda del programa de seguro contra inundaciones.

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