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Estas ‘cápsulas’ podrían ayudar a solucionar el problema de los desamparados en Skid Row, uno de los barrios más pobres de Los Ángeles

Proveer albergue decente para las personas sin techo es un reto tanto político como práctico.
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6 Jul 2017 – 3:11 PM EDT

Skid Row es conocido en Los Ángeles por su extrema pobreza: en este barrio entre 8,000 y 11,000 personas viven en la calle. Todos los residentes están embutidos en este vecindario pequeño, el cual ocupa un tramo de 50 cuadras de la ciudad. En la entrada de Skid Row hay un mural diseñado para parecerse como un letrero oficial de la ciudad. El mural dice así: “Limites urbanos de Skid Row. Población: demasiados”.

Si pueden, la mayoría de los residentes de Los Ángeles evitan el área. Se trata de un ejemplo típico de cómo el desamparo puede agravarse: como dice el refrán, ojos que no ven, corazón que no siente.

Albergar a las personas sin techo como es debido presenta una combinación de retos logísticos y políticos. En muchas ciudades, residentes en ciertas zonas impiden esfuerzos de construir servicios de apoyo en dichos barrios. Esto concentra a las personas sin techo en lugares con condiciones escuálidas y peligrosas —bajo las carreteras, por ejemplo— o bien en áreas poco pobladas. Cuando sí se construyen los albergues, tienden a encontrarse lejos de donde la gente los necesita y estar plagados por el crimen, a tal punto que muchas personas voluntaria y regularmente rechazan la oportunidad de pasar una noche en ellos.

Una manera posible de superar estos obstáculos sería un diseño que utilice cápsulas o pods, espacios de vivienda prefabricados que son económicos y fáciles de duplicar.


Homes for Hope es un programa de la Universidad de California del Sur que está en la vanguardia de la implementación de esta idea. Originalmente un proyecto estudiantil financiado por Madworkshop, Homes for Hope ahora ha producido prototipos de pequeños pods de vivienda —los cuales fueron diseñados por estudiantes de arquitectura y sus profesores— que pueden ser producidos por un costo de 25,000 dólares (o menos) para cada uno. Al involucrar el Skid Row Housing Trust (Fideicomiso de Vivienda de Skid Row) y a las autoridades de la ciudad, han creado un sencillo modelo eficiente que fácilmente puede ensamblado y transportado.

Aunque son resistentes, estas unidades prefabricadas de vivienda fueron diseñadas para ser transportadas en la parte de atrás de tráiler de 18 ruedas. Esto significa que pueden ser cambiadas de sitio si acaso se presentan retos potenciales en cuanto a la zonificación (o resistencia por parte de los vecinos del barrio). Cada unidad tiene aproximadamente 92 pies cuadrados de espacio, con una pared protuberante y redondeada en un lado, la cual fue diseñada para reducir la cantidad de espacio ocupada por los cimientos mientras que se incrementa el área usable.

Los códigos de construcción de Los Ángeles hacen que otras soluciones presenten retos. Por ejemplo, una red compleja de burocracia y permisos requeridos hacen que tome mucho tiempo completar muchos proyectos de vivienda. Al evitar la categorización técnica de “albergue para las personas sin techo”, este proyecto de “vivienda de congregantes” —el cual consistiría en un máximo de 30 pods en un área dada— probablemente tendría menos problemas en cuanto a la zonificación y una menor carga regulatoria en comparación con un albergue típico para las personas sin techo.

Otras ciudades están explorando ideas parecidas. En Seattle, el proyecto piloto Compass Crossing está empezando a recibir fondos y atención en los medios. Sus edificios propuestos de acero modular son publicitados como más baratos de comprar y más rápidos de construir que muchas alternativas de vivienda, y todos cumplen con el código de la ciudad.

El Proyecto MicroPADS de San Francisco está abordando el problema pernicioso del desamparo de la región de la bahía de una manera parecida. Estas cápsulas son un poco más grandes que los que Homes for Hope está creando. Tienen unos 160 pies cuadrados de tamaño y son construidos en China antes de enviarse a EEUU. Y al sur de Los Ángeles, en el condado de Orange, la organización American Family Housing (Vivienda Familiar Estadounidense) ha convertido contenedores de envío en pods de vivienda para veteranos sin techo. Cada unidad tiene más de 400 pies cuadrados y el proyecto completo (con 16 unidades) tomó menos de cinco meses para completarse.

Otro complejo de vivienda en San FranciscoMission Bay South Block 9— está tratando de construir 120 unidades de un ambiente para las personas sin techo y está pidiendo propuestas de varias organizaciones sin fines de lucro para construirlas. La ciudad planea dedicar un lote de 50,000 pies cuadrados al proyecto. Al completarse, cada departamento de un ambiente debe de tener entre 350 y 400 pies cuadrados, lo cual es una divergencia bienvenida del modelo tradicional tipo dormitorio de los albergues para las personas sin techo.

Esas unidades prefabricadas de vivienda tienen el beneficio adicional de servir de alternativas estéticamente gratas a los albergues, lo cual las hacen más aceptables para los vecinos en los barrios que tal vez pudieran oponerse a su construcción. Dado que las regulaciones de zonificación frecuentemente atrasan el desarrollo y las decisiones en cuando a las ubicaciones de albergues para personas sin techo tienden a ser polémicas, el diseño se debe utilizar para crear arreglos de vida comunitaria que se integren mejor con el área alrededor. Es decir, cuando los albergues se ven más como un complejo moderno de departamentos, resulta más difícil para los vecinos antagónicos quejarse. De hecho, las comunidades basadas en pods hasta se podrían construir para probarlos de manera provisional, ya que resulta fácil desensamblarlas.

No es una solución ideal. Estos proyectos pueden ser más costosos que los albergues comunes para las personas sin techo. Pero también pueden fomentar un mayor sentido de privacidad y autonomía para los residentes, lo cual les podría dar una mejor oportunidad para recuperarse. Muchos gobiernos de ciudades y promotores inmobiliarios privados ya han comprobado que están interesados en comprometer su tiempo y recursos a encontrar mejores soluciones y, en el futuro, el diseño quizás sea una gran parte de dichas soluciones.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.


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