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En solo 12 condados de todo EEUU la renta es asequible para los que ganan el sueldo mínimo

La cantidad de lo que se gana y lo que cuesta la vivienda siguen teniendo una brecha, especialmente para quienes ganan el sueldo mínimo.
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12 Jun 2017 – 1:05 PM EDT

Para millones de estadounidenses, los altos costos de la vivienda no cuadran con los bajos salarios que se pagan por hora. En 2017, el trabajador estadounidense promedio tendría que ganar 21.21 dólares por hora para costear un modesto apartamento de dos dormitorios. Eso es casi tres veces el salario mínimo federal de 7.25 dólares y aproximadamente un 30% más que los 16.38 dólares por hora que el inquilino estadounidense promedio gana.

Estas duras cifras provienen del último informe Out of Reach de la Coalición Nacional de Viviendas de Bajos Ingresos (NLIHC) , que monitorea el salario por hora mínimo necesario para pagar un alquiler modesto según las estimaciones del Alquiler a Precio de Mercado (FMR, por sus siglas en inglés). El informe define como ‘asequible’ la vivienda y servicios que no cuestan más de un 30% de los ingresos anuales de una persona, que es también la norma utilizada por las autoridades federales. La NLIHC ha realizado estos informes desde 2005 y este ‘salario para vivienda’ mínimo va en aumento año tras año.

Incluso aunque un puñado de estados y ciudades están celebrando recientes victorias relacionadas con el ‘salario digno’ (o derrotas, si se le pregunta a cierto candidato al congreso de Georgia), no hay un solo estado, condado o área metropolitana en donde un simple alquiler de dos dormitorios sea asequible para una persona que trabaje 40 horas a la semana, 52 semanas al año, recibiendo salario mínimo legal a nivel local. Y en estados con mercados inmobiliarios urbanos muy solicitados, el desfase entre los costos del alquiler y los gastos de vivienda es particularmente desconcertante.

Por ejemplo, un apartamento de dos dormitorios al Alquiler a Precio de Mercado en Hawái (estado con los mayores gastos de vivienda a nivel estatal de la nación) es de 1,830 dólares. Para costear esto, se necesitaría ganar 35.20 dólares por hora, cerca de cuatro veces el salario mínimo estatal de 9.25 y 19.56 dólares por hora más que lo que gana el inquilino promedio. En Maryland, una simple vivienda de dos dormitorios cuesta considerablemente menos en promedio—1,470 dólares al mes—pero los inquilinos aún necesitarían ganar 28.27 dólares por hora para pagarla.


Sólo en 12 condados, ubicados en Washington, Arizona y Oregon (todos estados con salarios mínimos por encima del estándar federal), un trabajador puede costear un modesto apartamento de una habitación. Casi todos éstos se encuentran en zonas rurales escasamente pobladas, lejos de centros de trabajo. Más de un 76% de las viviendas de inquilinos se encuentran en un condado o área metropolitana donde se requieren más de 60 horas semanales de trabajo a tiempo completo con salario mínimo para costear un apartamento de un dormitorio. En California, el estado más poblado de la nación, se requerirían 92 horas. En Virginia, se requerirían 109.

Más de dos millones de trabajadores estadounidenses reciben salarios iguales o inferiores al salario mínimo federal, según la Oficina de Estadísticas Laborales. Esa cifra representa casi un 3% de todos los trabajadores que cobran salarios por hora . Para estos trabajadores, el impacto de la vivienda asequible es más agudo. La lucha es real para el resto también. Los estadounidenses que ganan salarios promedio en muchas de las ocupaciones de más rápido crecimiento del país —agentes de servicio al cliente, auxiliares de enfermería, ayudantes de atención de salud, trabajadores del comercio minorista— no están ganando lo suficiente para costear siquiera una vivienda de un dormitorio sin gastar más de un 30% de sus ingresos.


¿Qué sucede aquí? Los alquileres están disminuyendo en algunas de las ciudades estadounidenses más caras y parece que la burbuja de los alquileres de lujo finalmente tiene una fuga. Pero una persistente escasez de unidades asequibles sigue afectando a los inquilinos de bajos ingresos. Menos familias están comprando casas, a menudo debido a la falta de acceso al crédito hipotecario o ahorros insuficientes para un pago inicial. La demanda de viviendas de alquiler continúa acelerándose y hogares en todo el espectro de ingresos compiten por las mismas escasas unidades. Los trabajadores con salarios bajos han obtenido aumentos salariales en los últimos dos años, pero éstos no se han mantenido a la par del costo de la vida a través de una crisis de vivienda asequible cuyo final aún no se vislumbra.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.


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