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Casero tendrá que pagar 20,000 dólares por discriminar a familia hispana en Silicon Valley

Los latinos fueron víctimas de tratos indignos, tanto por su raza como por el hecho de tener hijos menores de edad.
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2 Jun 2017 – 4:06 PM EDT

Mountain View podría ser una ciudad más del estado de California. Es un lugar pequeño, con cerca de 80,000 habitantes y una vida tranquila. Pero no es un sitio cualquiera, es el corazón de Silicon Valley. Acá está el Campus de Google, unas oficinas de Facebook, la sede de Linkedin y más de un centenar de empresas grandes y pequeñas del mundo tecnológico. Es una ciudad de sueños. Su ubicación estratégica la ha convertido en un emblema de la crisis de alquileres que vive todo el Área de la Bahía. Incluso, sus habitantes votaron a favor de una medida que impide el aumento arbitrario de las rentas. Pese a ello, los abusos con el tema de la vivienda continúan.

Uno de estos casos tuvo lugar en el complejo de apartamentos Four Palms, en la zona céntrica de la ciudad. Hasta ahí llegaron a vivir un par de familias hispanas inquilinas siguiendo los sueños de Silicon Valley y terminaron encontrando la pesadilla de alquilar en el Área de la Bahía.

La tranquilidad del lugar y la amplia oferta de trabajo ha convertido a Mountain View en un lugar muy cotizado en la zona del Área de la Bahía de San Francisco. No cualquiera vive acá. Lo que estos latinos no esperaban era que al poco tiempo de iniciar esta nueva vida comenzarían a ser discriminados, hostigados y violentados por el propietario y el gerente de los apartamentos donde alquilaban. Esta seguidilla de maltratos terminó la semana pasada con un fallo que obligó a los propietarios a pagar una multa de 20,000 dólares.

El acoso a los inquilinos hispanos se detuvo cuando dos parejas latinas, que viven en el Four Palms, llevaron una denuncia al Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano (HUD, por sus siglas en inglés). En su queja, acusaron al propietario y el gerente del complejo de discriminarlos reiteradamente por su nacionalidad y por tener hijos.


Además, Project Sentinel, un grupo de vivienda justa con sede en Santa Clara, California, presentó una queja a nombre de los residentes, alegando que el gerente de los Apartamentos Four Palms repetidamente hacía declaraciones diciendo que no le gustaba tener inquilinos latinos en la propiedad. Los argumentos de su fastidio, dice la denuncia, eran que para él los hispanos no hablan inglés y traían plagas de chinches y ratas al Four Palms.

El complejo queda en el número 262 de la avenida Mariposa, en Mountain View. Sobre su entrada, en letras verdes, se lee Four Palms. Es una zona residencial, y basta cruzar la calle para encontrar una plaza con juegos infantiles. En el área de estacionamientos del complejo hay un cartel advirtiendo a los vehículos que deben circulen a baja velocidad, porque hay niños jugando. Es un ambiente familiar, que parece ideal para una pareja con menores. Por eso, resulta aún más discriminatorio que se acusara a las familias latinas por tener hijos.

Es una típica zona de la clase media californiana, con alquileres que bordean los 3,000 dólares mensuales y con tendencia al alza. Tanto sube el precio de la renta en Mountain View que en las elecciones de noviembre pasado, los votantes de la ciudad dieron el sí a la medida V que estipula que los aumentos de los alquileres deberán estar sujetos al incremento de la inflación, prohibiendo que se supere un 5% anual. En esa misma medida aprobada, se protege a los inquilinos de ser desalojados injustificadamente por razones que no tengan que ver con el incumplimiento del pago de la renta. Por ejemplo, no pueden correr a nadie por el origen de su pasaporte o por tener hijos.

Según la denuncia de Project Sentinel, el gerente prohibió a los niños jugar en la propiedad. Y no sólo eso: también aplicó reglas excesivamente restrictivas a las actividades de los menores latinos. Todo esto llegó al punto que el hombre canceló el contrato de arriendo de una de estas familias después de que su hija de dos años se agitara y estuviera llorando justo en el momento que el gerente caminaba por la puerta de su departamento.

Esta tarde hay unos niños jugando en la plaza, en el complejo de apartamentos no se ven ratas y todo luce bastante limpio. De las personas requeridas para dar su testimonio, todos prefieren no dar declaraciones. En el acuerdo de conciliación, hecho público por el HUD, se ha preferido borrar los nombres de las familias latinas.

En dicho acuerdo se explica que la Ley de Equidad de Vivienda prohíbe la discriminación por el origen racial, de nacionalidad o de estado familiar de una persona, en transacciones de alquiler, ventas o préstamos hipotecarios. Esto incluye la discriminación basada en la ascendencia de una persona y la discriminación contra las familias con niños menores de 18 años.

"El derecho de una familia a disfrutar de su hogar no debe depender de dónde vienen o si tienen hijos", dijo Bryan Greene, subdirectora general adjunta para Vivienda Justa e Igualdad de Oportunidades en el HUD. "Estamos comprometidos a tomar medidas para asegurar que las políticas y prácticas de los proveedores de vivienda sigan la ley".

A pocas cuadras del Four Palms pasa un automóvil sin chofer, uno de los experimentos que Google testea en esta ciudad, y en uno de los cafés cercanos un grupo de jóvenes afina los detalles para presentar su novedosa aplicación a un grupo de inversionistas. Esta es la ciudad del futuro, la primera que tuvo wifi gratis en Estados Unidos, la que pronto iniciará pruebas con drones para llegar volando al trabajo, la que muchos latinos eligen para ser parte de esos sueños.

A pocos días que Google anunciara un ambicioso proyecto a favor de los jóvenes hispanos de Texas aquí, en el condado donde está su sede central, el HUD hizo público un acuerdo con el dueño y gerente del Four Palms. Bajo el Acuerdo de Conciliación, el propietario pagará un total de 20,000 dólares y revisará las cuatro reglas de su condominio para que su edificio cumpla con la Ley de Vivienda Justa. Además, el gerente de la propiedad deberá completar una capacitación especial en el tema de vivienda justa.

Por ahora, las familias latinas seguirán viviendo en el corazón de Silicon Valley, pero la discriminación de vivienda sigue siendo un problema presente en todo el país. Y si bien es una zona de alquileres elevados, donde suelen rentar empleados de las grandes compañías tecnológicas, no es necesario ser un latino de altos ingresos para hacer una denuncia de este tipo.

Las personas sean víctimas de esto pueden presentar una queja contactando la Oficina de Vivienda Justa e Igualdad de Oportunidades de HUD al (800) 669-9777 (voz) o (800) 927-9275 (TTY). Las quejas de discriminación de vivienda también pueden presentarse visitando www.hud.gov/fairhousing, o descargando la aplicación móvil de discriminación de vivienda gratuita de HUD, a la que se puede acceder a través de dispositivos Apple y Android.


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