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Gobierno de Trump le declara la guerra al medio ambiente

El gobierno dice que autos más contaminantes y sedientos de combustible mejorarán la seguridad vial en Estados Unidos.
Opinión
Editor de contenido automotriz.
2018-08-01T17:08:26-04:00

En abril pasado, el gobierno de Donald Trump anunció la reducción inminente de los estándares de eficiencia en el consumo de combustible y de contaminación ambiental con los que deben cumplir los vehículos nuevos vendidos en Estados Unidos, entre los años 2021 y 2026. Dichos estándares fueron establecidos por el gobierno de Barack Obama en 2016.

El anuncio no sorprendió a nadie. La administración de Trump ha mostrado una aversión casi dogmática a cualquier tipo de regulación gubernamental, sin importar su propósito ni el campo de la actividad económica sobre la que rija. Especialmente si la regulación fue promulgada por el gobierno anterior.

Los detalles de la nueva propuesta, que aún debe pasar por un proceso de revisión y aprobación, aún están siendo pulidos por la Agencia de Protección Ambiental (EPA por sus siglas en inglés), la entidad encargada de establecer los límites del contenido de gases invernadero en las emisiones de los vehículos nuevos, en conjunto con la Administración Nacional de Seguridad Vial (NHTSA por sus siglas en inglés), la dependencia del Departamento del Transporte encargada de establecer los límites en el consumo de combustible que los fabricantes deben alcanzar.

Desde 2012 la EPA y la NHTSA han trabajado en conjunto para la emisión de los estándares de emisiones y consumo, respectivamente, a fin de evitar regulaciones contradictorias imposibles de cumplir por los fabricantes de automóviles.

Los autos más contaminantes de 2018

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En un borrador reciente de la propuesta, obtenido por la Associated Press, el gobierno cuenta a la seguridad vial entre sus razones para la reducción de los estándares. Por absurdo que suene, la seguridad vial ha sido uno de los argumentos tradicionales usados por los fabricantes en contra de las regulaciones, desde la primera implementación de estándares de consumo en 1978. Esta es la primera vez en el que el gobierno hace suya la retórica de los fabricantes.

Según el borrador, la administración de Trump argumenta que el congelamiento hasta 2026 de los estándares de eficiencia en el consumo de combustible en los niveles establecidos para 2020, salvaría 1,000 vidas al año. El razonamiento del gobierno tiene dos vertientes. La primera indica que para reducir el consumo de combustible los vehículos deben ser cada vez más livianos resultando en carros menos seguros, mientras la segunda razona que si los vehículos son menos eficientes sus dueños los usarían menos, reduciendo así la incidencia de accidentes.

La experiencia, sin embargo, nos dice lo contrario. En los últimos 40 años las muertes por accidentes en las calles y autopistas en Estados Unidos han mostrado una reducción dramática, a pesar de un enorme incremento de las millas viajadas en vehículos que son cada vez más livianos y eficientes en el consumo de combustible. Los años 2016 y 2017 han mostrado un preocupante repunte en muertes viales, pero este es más atribuible a la manipulación de dispositivos móviles y a la influencia de los efectos del alcohol y drogas estupefacientes detrás del volante, que al peso de los vehículos.

El argumento del gobierno tampoco parece tomar en cuenta los avances significativos y constantes que los fabricantes de automóviles han logrado en el último par de décadas en materia de seguridad a bordo, pero si parece asumir que no habrá cambios significativos en esta área. Nada más lejos de la realidad. En 2022 los sistemas de frenado automático de emergencia serán equipo estándar en la gran mayoría de los modelos vendidos en Estados Unidos, y gracias al uso cada vez más extenso de aceros y otras aleaciones de alta resistencia que aumentan el aguante estructural de los vehículos, los carros cada vez pesan menos, maniobran mejor y son más económicos en su consumo.


Los fabricantes han sido menos atrevidos que el gobierno en sus quejas contra los estándares de 2016. Según ellos su logro solo sería posible después de grandes inversiones que repercutirían necesariamente en el precio de los automóviles. Una queja proforma oída mil veces durante los últimos 40 años.

Pero los estándares de 2016 no fueron establecidos caprichosamente. Los mismos fueron alcanzados después de extensas consultas con los fabricantes y de la emisión de un estudio técnico que concluía que la industria en conjunto había podido cumplir con los estándares anteriores, establecidos para el periodo 2012-2017, a un costo muy inferior al estimado originalmente.

Por décadas los fabricantes de automóviles han mantenido una posición adversaria en relación a la EPA y la NHTSA en materia de niveles de emisiones tóxicas y consumo de combustible respectivamente. Pero ha sido precisamente de esa dinámica tensa y contenciosa, de donde han surgido los grandes avances en esas dos materias de las que nos hemos beneficiado en los últimos años y las que los fabricantes no dudan en repetir hasta el cansancio en sus mensajes publicitarios.

Se podría simplificar el panorama diciendo que el gobierno de Donald Trump está por declararle abiertamente la guerra al medio ambiente, una guerra que puede resultar siendo muy sucia, sobre todo para el aire que respiramos.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es). Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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