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“Vamos con todo”: filtración desvela que Rosario Murillo ordenó aplastar las protestas en Nicaragua

Una filtración de correos electrónicos que conoció Univision Noticias expone la estrategia dictada desde la presidencia para sofocar la rebelión cívica que se desató en abril. Ante el fracaso de la directriz dada por los secretarios políticos sandinistas durante los primeros día de la crisis, devino la represión armada que deja más de 350 asesinados.
21 Nov 2018 – 6:53 PM EST

MANAGUA, Nicaragua-. Una filtración de correos electrónicos enviados por la vicepresidenta de Nicaragua, Rosario Murillo, a sus subalternos políticos ha expuesto cómo ordenó aplastar las protestas ciudadanas iniciadas el 18 de abril por universitarios y ciudadanos en contra de su gobierno.

Ante el estallido social, que sorprendió al país entero, Murillo dictó las órdenes para hacer frente a la crisis en nombre de la “Jefatura Nacional” del partido Frente Sandinista. Durante los primeros cuatro días de la rebelión popular, el presidente Daniel Ortega estuvo desaparecido. La vicepresidenta tomó las riendas.

La primera reacción registrada en esos mensajes de Murillo ocurrió el 19 de abril. Ese día envió el primer correo electrónico a los secretarios políticos sandinistas (una especie de comisarios que se encargan de ejecutar las decisiones presidenciales, tanto en instituciones públicas como en los barrios de Nicaragua). La vicepresidenta los convocaba “a una reunión de emergencia” al mediodía de ese jueves en el auditorio del Parque Japonés, en Managua, un sitio donde el sandinismo suele realizar sus mítines partidarios.

La orden en el correo electrónico estaba resaltada en color rojo, lo que denota la urgencia de la convocatoria. A mediodía del jueves 19 de abril, la protesta que inició el día anterior por el malestar causado por las reformas a la seguridad social en la capital Managua, ya representaba una crisis con ribetes de carácter nacional para la administración de Ortega y Murillo.

Ligia Gómez, exgerente de Investigaciones Económicas del Banco Central de Nicaragua y secretaria política sandinista en esa institución, le contó al periodista Carlos Fernando Chamorro que en esa reunión “les bajaron la línea” dictada por Murillo para hacer frente al descontento en las calles: “Vamos con todo. No vamos a dejar que nos roben la revolución”, conminó Fidel Moreno.

Moreno es uno de los principales operadores políticos del gobierno sandinista, pero sobre todo fiel escudero de la vicepresidenta. Este poderoso funcionario sandinista es conocido por coordinar a los secretarios políticos a nivel nacional y por orquestar la represión. El gobierno de Donald Trump sancionó a Moreno con la Ley Global Magnitski el pasado mes de julio. Washington lo señaló de estar involucrado en “actos de violencia cometidos por la Juventud Sandinista y grupos armados progubernamentales que han sido implicados en numerosos abusos contra los derechos humanos” durante las protestas.

20 abril: Tomarse Managua

Para el 20 de abril, las principales universidades públicas se habían rebelado, los ciudadanos —incluidos militantes sandinistas— estaban en la calle vociferando en contra las reformas sociales. El resultado de la reunión en el Parque Japonés fue otra orden remitida a través del correo electrónico “ clsinstitucional@agaton.ni" por la que mandaban a los empleados públicos y a simpatizantes sandinistas a la “toma de 61 puntos emblemáticos” de Managua, debido a que en la capital se originó el descontento.


“Con orientaciones de nuestra Jefatura Nacional, debemos garantizar la presencia inmediata de toda nuestra militancia institucional en 61 puntos emblemáticos de nuestra ciudad, así como toda la logística requerida, en coordinación con nuestros Secretari@s Polític@s Distritales, estaremos en posesión de estos puntos por tiempo indefinido (sic)”, detalla el correo electrónico fechado el 20 de abril que conoció Univision Noticias.

Ese día, Managua era un caos. Los universitarios talaron los primeros “Árboles de la Vida”, enormes estructuras metálicas en las calles de Managua diseñadas por la misma Murillo bajo sus creencias esotéricas. Los estudiantes tenían tomados los recintos mientras se enfrentaban a los antimotines de la Policía. Los secretarios públicos se tomaron los 61 puntos de la capital, pero fueron desbordados por la protesta popular.

El 20 de abril cerró con al menos media docenas de jóvenes asesinados, entre ellos el niño mártir de las protestas: Álvaro Conrado, quien fue fulminado por un francotirador cuando llevaba agua a los manifestantes.

22 de abril: circular para su cumplimiento

Aunque los niveles represivos ya dejaban varias víctimas, el correo electrónico de Murillo fechado el 21 de abril fue escueto: Solo ordenaba a los secretarios políticos de mayor rango “coordinar acciones a lo inmediato con los Secretari@s Polític@s Distritales (sic)”.


Fue el 22 de abril que la vicepresidenta envió la primera circular dirigida a todos los secretarios políticos en general, al gabinete de gobierno, y a sus hijos Daniel Edmundo, Juan Carlos y Maurice para esparcir sus decisiones a través de los canales que ellos dirigen.

La vicepresidenta aseguraba en el correo electrónico que las protestas eran “una articulación entre los promotores del odio y el imperio (EEUU)” para “destruir la paz y la vida” en Nicaragua.

“Nos hemos comunicado con cada un@ de Ustedes, para especificar cómo nos seguimos movilizando en todos los puntos establecidos, defendiendo la Vida. Nuestro Trabajo és Defender la Vida. Nuestro Trabajo és Defender la Paz. Ellos han generado delincuencia y violencia en todo el País (sic)”, escribió la primera dama en la circular.

Previo a esta circular, Murillo ya había dado muestras de su ofuscación ante el fracaso de su estrategia ante la protesta social. A través de cadena nacional de televisión perdió el control y llamó a los manifestantes “vampiros que reclaman sangre”.

24 de abril: “Unidad del sandinismo”

El 23 de abril hubo una segunda circular. Murillo exigía a los empleados públicos realizar “Vigilias de Oración por el Diálogo y la Paz”. Todos los correos electrónicos están escritos letra Courrier New, puntaje 17.5 y con las órdenes para cumplir resaltaras en color rojo.

El 24 de abril, ciudades consideradas bastiones sandinistas, es decir fieles a la pareja presidencial, estaban en rebelión. Ese día, a las 1:48 de la tarde, Murillo envió otro correo electrónico con una tercera circular adjunta. En medio de la retórica política-religiosa, la vicepresidenta apelaba “por la unidad del sandinismo”.

“En todos los Consejo de Liderazgo Sandinistas de Municipios, y Departamentos del País nos convocamos a fortalecer la Unidad del Sandinismo, incorporando a tod@s aquell@s Compañer@s que soliciten trabajar por la No Violencia, el Diálogo y la Paz (sic)”, ordenaba la vicepresidenta. “La Madurez y la Fraternidad deben imponerse en estos Días de Defensa de la Vida y de la Capacidad para Convivir Pacíficamente”, agregó.

En ninguno de los correos electrónicos y circulares enviados por Murillo entre el 19 y el 26 de abril, su gobierno alegaba que las protestas ciudadanas eran un “golpe de Estado en su contra”, tal cual lo esgrimen en la actualidad.

El 25 de abril, Murillo “saludó” la decisión de los obispos de la iglesia católica de fungir como mediadores en un “dialogo nacional”. La estrategia de tomarse Managua, jornadas maratónicas de oración, instrumentalización de los empleados públicos, entre otras medidas anunciadas a través de los correos electrónicos, no le funcionó a la vicepresidenta. No pudo contener la rebelión popular en contra de su gobierno. El presidente Ortega dio la cara el 22 de abril y lo que vino en los subsiguientes meses convulsos fueron más asesinados a causa del fusil policial y paramilitar.

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