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América Latina

Una niña de 11 años violada y embarazada es forzada a dar a luz tras postergarle un aborto

"Anestesiada y todo se sostenía la ropa interior para que no se la bajaran", cuenta la doctora que estuvo en el quirófano con 'Lucía', la pequeña que fue violada por el mismo hombre "múltiples veces". El caso estremece a Argentina.
1 Mar 2019 – 12:51 PM EST

En la noche del miércoles, 'Lucía' estaba jugando con muñecos en el hospital. Poco después, esta niña argentina de 11 años entraba al quirófano para dar a luz por cesárea.

'Lucía', nombre ficticio para proteger su identidad, quedó embarazada producto de las "múltiples" violaciones del esposo de su abuela. Con un embarazo avanzado de 23 semanas luego de que las autoridades de la provincia de Tucumán, al noroeste de Argentina, retrasaran la interrupción legal del embarazo legal, la niña dio a luz.

El embarazo de 'Lucía', además, ponía en riesgo su vida, por la alta tensión arterial que tenía al momento de la intervención y porque su "cuerpito infantil" no está aún desarrollado para parir.

Tras la cesárea de 'Lucía', cuya familia es de muy bajos recursos, se extrajo un recién nacido de alrededor de 500 gramos, con muy pocas posibilidades de supervivencia.

La ginecóloga Cecilia Ousset, quien acompañó a su esposo, el doctor José Gigena, en la realización de la cesárea señaló a Univision Noticias que 'Lucía' llegó al primer centro de atención primaria con alrededor de 16 semanas de gestación. La niña ya manifestaba su deseo de abortar. "Quiero que me saquen lo que el 'viejo' me puso adentro", refiere Ousset que dijo la menor.

"En ese momento ya debería haber sido interrumpido. Pero fue dilatado hasta que llegamos a esta situación", señala Ousset.

Los retrasos burocráticos de la provincia, señalados por algunos como maniobras dilatorias, extendieron el embarazo hasta un punto en que no era viable interrumpirlo por vía vaginal. Las autoridades sanitarias decidieron que se debía realizar una cesárea, obedeciendo una orden judicial para tomar medidas inmediatas.

Horas antes de parir, "jugaba con muñecos"

Dentro del hospital Eva Perón, en las afueras de San Miguel, la capital de la provincia, todo el personal que debía practicarle la interrupción del embarazo a 'Lucía' declaró objeción de conciencia, un derecho que, según el protocolo de Interrupción Legal del Embarazo (ILE) de 2012 "todo profesional de la salud tiene con respecto a la práctica del aborto no punible, siempre y cuando no se traduzca en la dilación".

Sin nadie dispuesto a interrumpir el embarazo de la pequeña violada, Gustavo Vigliocco, el secretario ejecutivo de Salud de Tucumán, contactó a Ousset y Gigena, quienes trabajan en el ámbito de la medicina privada.


"El 27 de febrero a medianoche llegamos al hospital en el que nunca habíamos estado. Tuvimos que entrar por una puerta trasera para no ser agredidos porque frente al hospital había una manifestación de personas anti-derechos y anti-leyes", señala Ousset, en referencia a grupos contrarios al aborto que suelen ampararse en argumentos religiosos a la hora de oponerse a la práctica.

Ousset detalla que ella misma es católica y objetora de conciencia (no practica abortos, pero cuando le solicitan un ILE ella deriva automáticamente a un profesional que sí los realice para no retrasar el proceso). Pero indica que apoya una ley de interrupción de embarazo "porque la única realidad es que las que mueren (por abortos mal practicados) son las mujeres más vulnerables y pobres".

Por eso, la noche del 27 de febrero simplemente acompañó a su esposo, con quien trabaja en equipo, solo "por si algo se complicaba quirúrgicamente".


Allí se enteraron que no era un aborto lo que debían practicar, sino una cesárea.

Pesadilla provincial

La provincia de Tucumán es conocida por una predominante tendencia conservadora y la vinculación fuerte de la Iglesia Católica con el poder del Estado de la provincia.

"La realidad es que nadie quería interrumpir el embarazo (de 'Lucía') por la condena social que hay en el lugar en el que vivimos, Tucumán. Un sitio conservador y de tendencia anti-derechos", señala Ousset.

Por eso es factible que, más allá de que en Argentina exista una ley que permite, desde 1921, las ILE en casos de violación o riesgo de vida para la madre, se retrasó burocráticamente el proceso. En este caso, existían las dos variables: una violación y un riesgo de vida para la niña.

El caso es muestra de que aún con leyes que amparan un aborto, no existe garantía de que se cumplan en América Latina, destaca Paula Avila Guillen a Univision Noticias, abogada de Derechos Humanos del Women's Equality Center, con sede en Washington DC.

"Y ese es el punto crítico, ya lo hemos visto en un caso similar con una niña en Paraguay", señala en referencia a que en 2015 se llevó a una menor de 12 años a dar a luz por haberle retrasado el acceso al aborto.

La magnitud pública que alcanzó el caso de 'Lucía' desató un deslinde de responsabilidades entre el Gobierno de Tucumán, el Poder Judicial y autoridades del sistema de Salud Pública. La ministra de Salud de la provincia, Rossana Chahla, aseguró que "no fue su cartera la que obstaculizó el caso", apuntando a que ellos no son quienes "judicializaron el caso".

Univision Noticias contactó repetidas veces al Ministerio de Salud Pública de Tucumán, pero para el momento de la publicación de esta nota no habían respondido a los pedidos de información.

Días después de que descubrieran que 'Lucía' estaba embarazada, en enero, la pequeña fue ingresada al hospital Eva Perón. La documentación del caso señala que 'Lucía' tenía lesiones autoinfligidas en su cuerpo que parecían ser muestra de intentos de suicidio.

Vigliocco dijo públicamente que 'Lucía' no quería abortar. “Estoy cerca de la niña y de la madre, la niña quiere continuar con su embarazo", aseguró a los medios. Algo que fue refutado por activistas que accedieron a los documentos del caso y vieron declaraciones de la menor.

El funcionario además, señaló que 'Lucía' estaba en condiciones de continuar con el embarazo porque pesaba más de 50 kilos, aludiendo a que no tenía un cuerpo tan infantil.

"Contrario a lo que nos había dicho el doctor Vigliocco, nos encontramos con una pequeña con un cuerpo completamente infantil", explica la doctora Ousset a Univision Noticias.

El parto de una niña


Señala que su esposo, el doctor Gigena, le explicó a la niña cómo iba a ser el procedimiento. "Yo le dije que iba a estar a su lado, poniéndole música. Ella me pidió música cristiana".

Al llegar al quirófano, Ousset y Gigena ven "atónitos" que todo el equipo de profesionales que debía asistirlos también se declara objetores de conciencia.

En soledad absoluta, y después de darle esperanza a la niña de que le iban a "sacar lo que el 'viejo' le puso adentro", resolvieron seguir adelante.


"No soltaba su ropa interior"

Los médicos entonces comenzaron los preparativos para una microcesárea. Le dieron anestesia raquídea, para dormirle la parte baja del cuerpo.

Pero esta niña, renuente a las revisiones médicas por los múltiples abusos, no soltaba su ropa interior, aún anestesiada, cuenta la doctora.


En el procedimiento, el recién nacido salió vivo y fue entregado a neonatología. 'Lucía' se despertó de la anestesia y comenzó a recuperarse normalmente.

"Su madre estaba muy agradecida" y "nos decía durante la cesárea que quiere que pague 'el hijo de puta que le hizo esto'", señala Ousset, quien añade que enviaron la placenta y cordón umbilical a fiscalía para que se hagan pruebas de ADN. El presunto violador está detenido, informaron medios locales.


Un país enfrentado

Al final del procedimiento, los doctores tuvieron que esperar dentro del hospital para que se fuera la gente que podría agredirlos, que se encontraban en las inmediaciones del hospital, muestra de cuán divisivo es el tema del aborto en la sociedad argentina, particularmente en zonas más rurales.

Argentina tiene uno de los movimientos proaborto más sonoros de América Latina. En 2018, un proyecto de ley para despenalizar por completo el aborto y situarlo como un tema de salud pública más que un tema moral, movilizó al país. El proyecto no se aprobó por un pequeño margen en agosto del año pasado, pero el movimiento está preparando un nuevo embate en el Congreso para este año.

Las cifras oficiales de aborto en Argentina son difusas: un trabajo realizado con datos de 2005 a pedido de la cartera de Salud nacional, señala que hay cerca de 450,000 abortos por año en el país. El jefe de gabinete, Marcos Peña, presentó al Congreso en marzo de 2018 un reporte que señala que cerca de 47,000 mujeres son internadas al año por complicaciones vinculadas a abortos clandestinos.

El caso de 'Lucía' muestra una vez más la peor cara de este debate: una niña violada a la que además se victimizó por semanas obligándola a llevar adelante un embarazo no deseado, aún cuando la ley amparaba la interrupción de la gestación.

"Cuando existen leyes que restringen de una u otra forma el aborto lo que haces es permitir que estos casos sucedan", señala Avila Guillen. "Estas leyes (como la de Argentina, que tiene restricciones) están obsoletas y no están adecuadas a la realidad. Deben promulgarse leyes que tengan como centro proteger los derechos, la vida y la salud de esas niñas".

El movimiento de los pañuelos verdes que busca el aborto legal, muy visible en Buenos Aires y otras ciudades grandes de Argentina, parece lejano entonces a la realidad de estas niñas y mujeres víctimas de violencia sexual en zonas del país en las que la condena social y la influencia de la Iglesia en las autoridades locales las dejan completamente desprotegidas.

"Esto es una constante en América Latina. Las leyes de aborto restringidas tienen siempre un impacto desproporcionado en mujeres que viven en áreas rurales y mujeres que son pobres. Y se deja en manos de una autoridad local, o provincial decisiones que no deberían estar en sus manos", cierra Avila Guillen.


El movimiento por el aborto legal retoma fuerza: los pañuelos verdes salen de nuevo a las calles de Argentina

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