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Un militar y un policía anónimos son la cara visible de la trama de conspiración contra Maduro

El ataque a un fuerte militar del Ejército reaviva las dudas sobre la conformación de una coalición de uniformados que pudieran estar al frente de un movimiento de oposición al gobierno chavista.
8 Ago 2017 – 9:33 PM EDT

El capitán retirado de la militar Guardia Nacional Juan Caguaripano es la nueva figura de la presunta trama conspirativa denunciada por el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. En fuga desde el domingo, cuando se mostró como el cabecilla del ataque al fuerte militar Paramacay, este lunes las autoridades dieron orden de capturarlo mostrando en la televisora estatal su rostro en afiches con la frase "se busca". Es el segundo funcionario que habla abiertamente de un plan para derrocar a Maduro este año, después de que el inspector policial Oscar Pérez sobrevolara y bombardeara el Tribunal Supremo de Justicia desde un helicóptero.

Hasta la fecha no ha podido demostrarse que Caguaripano y Pérez tengan alguna conexión, y en la opinión pública aumentan las dudas sobre la veracidad del presunto complot.


Caguaripano, de 38 años, reivindicó la autoría del asalto al fuerte militar Paramacay, ocurrido la madrugada del domingo en Valencia, estado Carabobo, centro norte del país, en un video que se viralizó en redes sociales y del que aún se desconoce el alcance. Rodeado de una veintena de uniformados armados, el oficial se identificó como “comandante de la Operación David Carabobo”, desconoció la “tiranía asesina de Nicolás Maduro” y aclaró que no encabeza un golpe de Estado, sino “una acción cívica y militar para restablecer el orden constitucional” en Venezuela.

El militar es reincidente. Caguaripano llamó en 2014 a una rebelión contra Maduro, en respaldo a las protestas que un sector de la oposición impulsaba para exigir la salida del régimen y que culminaron con 43 muertos y la detención del líder Leopoldo López, encarcelado desde entonces. “No se trata de golpe de Estado, porque el golpe lo viene dando el desgobierno al estómago de los venezolanos, a nuestra moneda, a los derechos humanos, a la Constitución”, expresó en esa oportunidad –también en un video– el otrora efectivo de la Brigada Antiextorsión y Secuestro de la Guardia Nacional.

Dado de baja y en la clandestinidad, ese mismo año Caguaripano ofreció una entrevista al canal de noticias CNN en Español donde afirmó que tenía una década “oponiéndose” a la revolución. “Esa posición me ha llevado a estar en cargos que nadie desea, en cárceles, en frontera, en los sitios más remotos. En 2008 se me acusó de una supuesta conspiración y estuve detenido en la Dirección de Inteligencia Militar. Tengo todo un historial de rebeldía frente al gobierno”.

Este lunes, el ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, rodeado de decenas de soldados, tres tanques y un blindado, habló del pasado militar de Caguaripano al tiempo que reiteraba la lealtad de la Fuerza Armada Nacional al gobierno de Maduro. Dijo que como oficial activo, el capitán " fue sancionado disciplinariamente por faltas en el honor", fue castigado por "desatención a sus subalternos, viajar sin autorizacion y por su participación activa en el golpe de Estado de 2002", contra el entonces presidente Hugo Chávez Frías.

El gobierno ha rechazado insistentemente la hipótesis de una sublevación militar. Aseguran que civiles vestidos de uniforme estaban al mando de este capitán en situación de retiro. Hasta el momento, se sabe que el grupo logró llevarse armamento militar. El periodista venezolano Javier Ignacio Mayorca habló de fusiles, lanzacohetes AT4, granadas y municiones. También se sabe que de los tres militares implicados –y que se conocen hasta el momento– solo uno quedó detenido, el teniente Oswaldo Gutiérrez. Caguaripano –igual que hizo Oscar Pérez al bajarse del helicóptero– se dio a la fuga.

Por aire y tierra

La República Bolivariana de Venezuela es el país de la opacidad. El vacío que provoca la censura impuesta a los medios de comunicación, termina siendo cubierto por los rumores que ruedan sin freno en las redes sociales. De Caguaripano y Pérez se ha dicho de todo. Unos creen que pueden ser la expresión del descontento dentro de los cuerpos de seguridad del Estado, pero otros sospechan que forman parte de un “pote de humo” lanzado por el régimen chavista para confundir y distraer a la sociedad.


Y aunque en sus discursos no se han relacionado uno con el otro, coincidieron al presentarse que ambos son parte de un movimiento de militares y civiles que se oponen al gobierno. Caguaripano aseguró estar acompañado por tropas del Ejército activas y de reserva, policías "en rebeldía". El 27 de junio, antes de caer del cielo en un helicóptero del CICPC, Pérez definió a su grupo como una "coalición entre funcionarios militares, policiales y civiles (...) en contra de este gobierno transitorio y criminal".

Sus mensajes tienen puntos coincidentes. Ambos respaldan las protestas que comenzaron en abril y dicen actuar en nombre de las 122 víctimas que ha dejado la represión en estos cuatro meses. Los dos demandan a sus compañeros de armas a levantarse contra un gobierno que tachan de corrupto y narcotraficante. Y ninguno sigue la línea de lacoalición de partidos opositores Mesa de la Unidad Democrática (MUD).

Pérez subrayó que no tiene “tendencia político-partidista”, y Caguaripano lanzó este dardo a la MUD y al Parlamento de mayoría opositora: “Señores de la Asamblea Nacional, ya pasó el tiempo de pactos y acuerdos ocultos entre tiranos y traidores, necesitamos políticos honestos que pasen por encima de las cúpulas corruptas que traicionan al pueblo”.

Para Maduro, ambas situaciones responden a un plan golpista impulsados por terroristas financiados por la oposición y el “imperio” norteamericano. Y a pesar de los rumores sobre una posible sublevación en el seno de la Fuerza Armada, el segundo del gobierno, Diosdado Cabello, insistió en que todo responde a una "mentira hecha política": "Aquí no hubo ningún alzamiento".

La abogada Rocío San Miguel, experta en temas militares, advirtió que hechos como el asalto al Fuerte Paramacay, solo sirven al régimen para justificar una “feroz persecución” dentro de la Fuerza Armada.


En fotos: el régimen de Venezuela aplasta una pequeña rebelión militar en Valencia

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