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¿Por qué el diamante fabricado con las cenizas del arquitecto Luis Barragán causa tanta polémica en México?

Decenas de intelectuales han pedido que se investigue la legalidad del trabajo de la artista estadounidense Jill Magid, que se expone estos días en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo de Ciudad de México.
1 May 2017 – 7:20 PM EDT

Ciudad de México.- El Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC), ubicado en la Ciudad de México, abrió sus puertas a una polémica exposición de 41 piezas, que incluye un anillo con un diamante ficticio hecho con las cenizas de Luis Barragán (Jalisco 1902-1988), uno de los arquitectos más importantes de la historia moderna en México.

La muestra lleva por nombre Una carta siempre llega a su destino: los archivos Barragán, creada por Jill Magid, una artista conceptual de Nueva York, quien viajó a México en septiembre de 2015 para exhumar los restos del arquitecto con permiso de algunos de los familiares y a través de una empresa especializada convirtió 525 gramos de cenizas de Barragán en un anillo de compromiso.

¿Pero para qué convertir las cenizas en un anillo de bodas? Jill Magid creó esta pieza para ofrecerlo a cambio de una parte del archivo de Luis Barragán, que compró en 1995 el empresario suizo Rolf Fehlbaum para supuéstamente dárselo como regalo de compromiso para su hoy esposa Federica Zanco.

Federica Zanco, actual directora de la Fundación Barragán, que está en Suiza, presúntamente custodia dicho archivo que contempla planos, maquetas, fotografías y demás documentos del arquitecto mexicano.

Magid le contó la historia de amor (no confirmada) a la familia Barragán y dijo que su propósito era ofrecer el anillo a cambio de recuperar el archivo en poder de Zanco, para que fuera abierto e incluso devuelto a México, publicó The New Yorker en un artículo escrito por Alice Gregory en agosto de 2016.

Sin embargo, The New Yorker informó que al final todo era parte de un “elaborado plan” para crear una obra de arte: el anillo que lleva por nombre La propuesta, el cual se muestra en la exposición que estará abierta hasta octubre de 2017 en el MUAC.

Esta historia –oculta hasta agosto de 2016– provocó la inconformidad de algunos miembros de la familia Barragán y de decenas de intelectuales y ciudadanos en México, pues para muchos no se trata de un problema de “estética, sino de ética”.

Escritores Juan Villoro, Elena Poniatowska y 71 personas más firmaron una carta donde exigen a las autoridades investigar el proceso de exhumación de los restos de Luis Barragán, ganador del Premio Pritzker en 1980 y referente de la arquitectura mexicana del Siglo XX.

También piden que el diamante sea convertido en polvo y regresado a la urna de Barragán, fallecido en 1986,

“Llama a escándalo que el archivo no haya permanecido en México y que no pueda ser libremente consultado por los estudiosos. Aun así, la idea de convertir a Barragán en un diamante para tratar de recuperarlo parece digna de un museo del horror. ¿Es posible frivolizar de esa manera un destino?”, publicó Juan Villoro en la revista mexicana Etcétera.

“¿Qué diría Barragán de que Jill Magid, artista conceptual, lo haya convertido en un anillo con un diamantito hecho con sus cenizas sacadas de su urna en la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres (...)?”, ironizó Elena Poniatowska en un artículo publicado por La Jornada.

¿Ética o estética?

La nueva exposición de Jill Magid dio inicio el pasado 27 de abril, pero previo a la inauguración, el MUAC organizó un debate llamado Obra, Fetiche y Ley, donde las partes a favor y en contra del anillo dieron a conocer sus posturas.

El MUAC argumentó que la obra de Jill Magid cuestiona temas como la propiedad intelectual, el acceso a los archivos y la mercantilización de la cultura.

“La obra de Magid plantea preguntas esenciales sobre las consecuencias e implicaciones de que un legado cultural se convierta en propiedad privada corporativa”, refiere el MUAC en su página Web.

"Con este trabajo yo pregunto cuáles son las condiciones de estos archivos, cómo un legado se construye a través de ellos, así que La Propuesta –que incluye el anillo que se ha convertido en algo tan controversial que contiene un diamante que es es una colaboración entre la familia Barragán y yo– no es solo el anillo, sino toda la documentación que verán en las vitrinas del museo, el proceso de construcción de este anillo, el proceso legal y las relaciones para formalizar este anillo artísticamente”, aseguró Jill Magid durante el debate.


César Cervantes, promotor cultural y amigo de la artista estadunidense, dijo que el proyecto se mantuvo escondido, incluso por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la cual dirige el MUAC, y por las autoridades de cultura.

“De haberse hecho éticamente, Jill, tendrías además de fama, prestigio, que es muy importante. Y tendrías a toda la opinión pública de tu lado, y no en contra, como es el caso”, declaró Cervantes.

Cervantes agregó que desde su punto de vista la historia de amor sobre la pareja suiza es falsa, y cuestionó a quienes apoyaron a Jill Magid y “ahora ni siquiera dan entrevistas”.

"Tocó un símbolo cultural importante, lo desarmó y lo hizo con complicidades, y eso no nos gustó", opinó por su parte Enrique X. de Anda, investigador del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM.

En el debate también se cuestionó a la artista sobre la legalidad de su estancia en México y las condiciones de exhumación. Aunque ella y el abogado Ismael Reyes Retana, del despacho White & Case, detallaron que todo el trabajo se hizo conforme a la ley.

Finalmente Jill Magid aclaró que el anillo no está a la venta y no lucraría con él, pero ante los cuestionamientos agregó que actualmente ella está vendiendo fotografías de la obra de Luis Barragán que aparecieron en un libro y que ella enmarcó (por cuestiones legales para hacelas parte de su autoría) y a las que puso un precio de entre 5,000 y 7,00 dólares.


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