Casa

Barragán, el reconocido arquitecto mexicano que inspira a Louis Vuitton

El fotógrafo de moda Patrick Demarchelier captura a Léa Seydoux, la nueva musa de Louis Vuitton, en un espacio creado por el arquitecto mexicano.
28 Abr 2016 – 9:48 AM EDT

Los caballos eran una de las grandes pasiones del arquitecto Luis Barragán. Todavía hoy, en el clóset de la que fue su habitación, en la casa que construyó para sí mismo en la Ciudad de México, puede verse un par de las muchas botas para montar que utilizó a lo largo de su vida.

Otra de las pasiones del mexicano, ganador del Premio Pritzker, el más prestigioso en el mundo de la arquitectura, fueron los jardines y las fuentes.


En la creación de un jardín, el arquitecto invita a colaborar con el reino de lo natural. En un jardín bello, la majestuosidad de la naturaleza está siempre presente, pero la naturaleza reducida a la proporciones humanas, y por tanto transformada en el refugio más eficaz contra la agresividad dela vida contemporánea”, dijo Barragán en 1980, al recibir el premio. En esa misma ocasión señalaría: “ Una fuente nos trae paz, alegría y apacible sensualidad, y alcanza la perfección de su razón de ser cuando por el hechizo de su embrujo nos transporta, por decirlo así, fuera de este mundo”.

No extraña, por lo mismo, que una de las obras más celebradas de Barragán sea el conjunto formado por las caballerizas de la Cuadra San Cristóbal y la Casa Egerstrom, ubicado dentro del Fraccionamiento Los Clubes, en el municipio de Atizapán, en el Estado de México.

Fue ese conjunto, concebido por Barragán en 1964, a los 62 años de edad, en plena madurez profesional, el escenario que eligió Patrick Demarchelier para fotografiar a Léa Seydoux, la nueva musa de Louis Vuitton, modelando la Pre-Colección Otoño-Invierno 2016 y portando las bolsas de mano Capucines y City Steamer.

Creada por primera vez en 1901, la Steamer fue la primera bolsa flexible, predecesora de la bolsa de ciudad moderna. Quizá por eso Demarchelier eligió la obra de Barragán: un gran clásico de la arquitectura del siglo XX, un refugio citadino más vigente que nunca, para dialogar con un gran clásico de la casa Vuitton, revitalizado.

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