No será bienvenida la presencia del presidente venezolano en la Cumbre de las Américas

El Grupo de Lima, integrado por una docena de países de la región, objeta la presencia del gobernante venezolano en Lima, donde se desarrollará la cumbre los días 13 y 14 de abril. Exige a Venezuela elecciones con suficientes garantías democráticas.

La presencia del presidente venezolano Nicolás Maduro en la Cumbre de las Américas en Perú en abril "no será bienvenida", declaró este martes la canciller peruana, Cayetana Aljovín, tras una reunión del Grupo de Lima sobre la convocatoria a elecciones anticipadas en el país petrolero.

"Dada la actual situación en Venezuela, el Perú ha decidido expresar con respecto a la invitación al presidente Nicolás Maduro a la VIII Cumbre de las Américas de Lima, que su presencia ya no será bienvenida en dicho encuentro", dijo Aljovín ante la prensa.

La Cumbre se desarrollará el 13 y 14 de abril en Lima.


Maduro aspira a ser reelegido en los comicios adelantados para el 22 de abril, convocados luego del fracaso de una negociación entre su gobierno y la oposición para acordar las condiciones del proceso, lo que ha sido criticado por buena parte de la comunidad internacional.

La oposición sostiene que los comicios no garantizan sus candidaturas, y que no se han cumplido ninguna de sus exigencias para un proceso más confiable, empezando por la renovación de la dirección del órgano electoral, dominado por una mayoría afecta al gobierno.

Los principales líderes de la oposición han sido inhabilitados políticamente, como Henrique Capriles Radonski, o presos como Leopoldo López. Además sus respectivos partidos, Primero Justicia y Voluntad Popular, respectivamente, han sido ilegalizados.

El Grupo de Lima, integrado por Argentina, Canadá, Chile, Colombia, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú, Brasil y Costa Rica, pidió que se permita la participación en el proceso electoral de todos los partidos políticos y sus líderes "detenidos o inhabilitados arbitrariamente", así como de los "millones de venezolanos" que han salido del país en los últimos meses.

Subrayó, en ese sentido, "que no puede haber elecciones libres y justas con presos políticos, sin la plena participación de los partidos políticos y líderes detenidos o inhabilitados arbitrariamente".

Estados Unidos también ha condenado las elecciones y México ha manifestado su preocupación por el impacto que puedan generan las posibles sanciones que Washington podría imponer a Venezuela.

La canciller de Canadá, Chrystia Freeland, dijo por su parte que tiene fundamentos para creer que el próximo proceso electoral en Venezuela no respetará los estándares internacionales y que por ello su Gobierno no avalará el proceso.


Además, "con una autoridad electoral bajo el control del Gobierno, sin la participación de millones de venezolanos en el extranjero imposibilitados de votar, convocada originalmente por la Asamblea Constituyente, órgano carente de legitimidad y legalidad, cuya existencia y decisiones no reconocemos".

De manera paralela, Colombia adelantó la regularización de miles de venezolanos que entraron a su territorio de manera ilegal: la canciller colombiana, María Ángela Holguín, aseguró que el flujo de venezolanos que salen de su país “se ha más que cuadriplicado” entre el año pasado y lo que va de éste. Muchos de ellos, salen por la frontera de más de 2.200 kilómetros que separan Colombia y Venezuela.

“Queremos dar esa legalidad a esas personas que han pasado por puestos ilegales, (decirles) que pueden permanecer en Colombia con un estatus migratorio que vamos a definir en un corto tiempo”, agregó Holguín.

En 2017, el número de venezolanos instalados en Colombia se disparó: pasaron de unos 350,000 a más de medio millón en apenas seis meses, entre los residentes y los que entraron de forma irregular.