América Latina

La histórica elección de Epsy Campbell, la primera afrodescendiente vicepresidenta en América Latina

El próximo 8 de mayo Epsy Campbell jurará su cargo como vicepresidenta de Costa Rica. Sin que su origen afrocaribeño haya sido tema de campaña en ningún momento, esta economista de 54 años llegará a donde nadie se su etnia había logrado jamás. Univision Noticias habló con ella.

SAN JOSÉ.- Costa Rica. - Minutos después de comprobarse que Carlos Alvarado había ganado la elección presidencial el 1 de abril en Costa Rica, comenzó a surgir en los medios internacionales otra revelación: la vicepresidenta electa era afrodescendiente y eso no había ocurrido nunca en este país centroamericano ni en ninguna otra nación de América Latina.

Sin que su origen afrocaribeño hubiera sido tema en ningún momento de la campaña presidencial, Epsy Campbell Barr –economista, diputada y abuela a los 54 años– llegaba el pasado 1 de abril a donde nadie se su etnia había llegado jamás en la escalera política. El discurso igualitario de Alvarado en la contienda, enfocado en minorías sexuales, mujeres y últimamente en banderías partidarias, nunca aludió al origen étnico de su candidata a la vicepresidencia, y talvez esa es la buena noticia, dice ella en entrevista para Univisión Noticias.

“Diría que ser negra y estar en política es una realidad bastante normalizada. Aunque he dado mis luchas por los derechos de la minoría negra en Costa Rica, nunca lo usamos como una bandera y eso talvez sea la mejor parte. Todos vieron en la campaña a Epsy Campbell y no solo a una mujer negra”. Así lo explicaba el pasado jueves al final de un día de negociaciones intensas de su Partido Acción Ciudadana (PAC) con otros partidos para intentar un gobierno de “unidad nacional” a partir del 8 de mayo.

“Soy mujer afrodescendiente, pero mi trabajo va mucho más allá”, agrega esta exdiputada del período 2002-2006. Campbell también fue presidenta de su partido, precandidata presidencial y candidata a la vicepresidencia en 2006 en una fórmula encabezada por Ottón Solís, fundador y líder de esta agrupación, en una campaña que ganó Óscar Arias por solo un punto porcentual. La economista estuvo así cerca de convertirse en la primera persona negra en llegar a Zapote, distrito de San José donde se ubica la Presidencia, pero debieron pasar 12 años más para ello.

Ahora sí está confirmada la elección de esta mujer a quien Ottón Solís reconoció desde hace años como una líder defensora de derechos de las mujeres y las minorías. “Trabajaba por poblaciones menos favorecidas y era una gran comunicadora”, cuenta ahora el fundador del partido y compañero suyo en la Asamblea Legislativa desde 2014 y hasta este 30 de abril.


Con un discurso fuerte y amiga de las cámaras, Campbell se destacó años atrás en la discusión sobre reformas fiscales que aún siguen pendientes y en otros momentos por señalar expresiones de racismo en distintos espacios, incluido el de la literatura. Aunque también ha recibido críticas internas por su desempeño político, en esta ocasión Carlos Alvarado la escogió en octubre dentro de los nombres posibles para que lo acompañara en la aventura presidencial, junto a un exdirigente sindical de maestros como segundo vicepresidente. Ahora, después de una campaña incierta y cambiante, será ella quien primero lo sustituya en caso de ausencias.


Nieta y bisnieta de jamaiquina por distintas familias y nacida en San José, la hija de Luis Campbell Patterson y Shirley Barr Aird lo asume con aparente naturalidad, aunque es consciente del valor simbólico para la generación de sus dos hijas, Tanisha y Narda, de una nieta y un nieto. También para el 5% de población negra y para la mayoría mestiza en general, con una carga genética de origen afro cercana al 15%, según estudios genéticos de la Universidad de Costa Rica (UCR). Univision Noticias (UN) habló con ella:

UN: ¿Cómo entender que nunca se priorizó su carácter de negra en toda la campaña y de repente este revuelo por su origen étnico?

EC: Creo que es porque soy personaje ya normalizada en la política y no es algo que se recuerde cuando hablo de economía o de derechos de las mujeres. Es una realidad bastante normalizada y ya no parece necesario recordar que soy una mujer afrodescendiente, aunque es otro de los temas de mi vida pública.

UN: ¿Por qué la sorpresa entonces?

EC: Bueno, nos sorprendimos de entrar en conciencia que soy primera persona negra que tiene este alto cargo en los gobiernos de la región. Es una noticia que nos evidencia dos realidades: antes no ocurría y ahora sí ocurrió. El país lo normalizó tanto que no nos dimos cuenta de que estábamos haciendo una gran faena. Ojalá esto sirva para abrir espacios políticos como pudo haberlos abierto elegir en el 2010 a la primera mujer en la Presidencia (Laura Chinchilla).

UN: ¿Llega usted a este punto a pesar del grado de racismo que sigue habiendo en Costa Rica?

EC: Bueno, en este país tenemos tareas pendientes en materia de inclusión étnica y de mujeres, aunque evidentemente tenemos mejores condiciones de derechos humanos que otros países y era lo quisimos defender en la campaña política. Lo que pasa es que debemos compararnos internamente entre los grupos y sus posibilidades, como un debate entre nosotros mismos; ahí es donde vemos que los jóvenes afrodescendientes tienen menos acceso a empleo. Costa Rica tiene una cobertura social promedio del 88%, pero en población afro es de 82%, lo cual es muy alto en el contexto latinoamericano, pero no es aceptable que sea menor que la población no negra de este país.


UN: ¿Por qué no reivindicó a la población negra en la campaña?

EC: Porque la nuestra era una campaña de inclusión de todos los grupos y quizás yo misma tengo normalizado mi origen afro. Ahora yo me sorprendo al ver la reacción desde fuera del país con mensajes de apoyo y reconocimiento oficial de Jamaica, de donde vino mi abuela paterna. Fui consciente del hito latinoamericano con un tuit de felicitación de la presidenta Michelle Bachelet… Es bueno saber que los buenos pasos de un país pequeño pueden ser apropiados desde afuera. Y le repito, no fue que yo tuve ese discurso; nunca lo tuve salvo por un pequeño mensaje que hice el domingo de la elección con un llamado especial a la comunidad afrocostarricense.

UN: ¿Cómo se explica que la provincia de Limón, donde hay más población negra y de donde viene su familia, fue justamente la que dio mejores porcentajes de votación al rival Fabricio Alvarado (un predicador evangélico con un discurso conservador)?

EC: Hay que verlo con cuidado. En esa provincia hay más población negra, sí, pero no llega ni al 20% del total y, en números absolutos, hay más afrodescendientes votando en San José que en Limón. Esto hay que verlo con pinzas y además le repito que ese no fue un factor de la campaña y tampoco conviene generalizar, porque dentro puede haber tanta variedad como la hay en las mujeres o en los jóvenes. En esta campaña hubo otros temas que importaron más en la decisión de las personas.

UN: Claro, sobre todo lo religioso, con la presencia del movimiento evangélico que representó Fabricio Alvarado. Usted también es protestante.

EC: He sido de familia protestante, pero no soy practicante. Crecí en un ambiente de adventistas y luego nos acercamos a las iglesias metodistas y episcopales, pero le repito que soy de asistir frecuente a una iglesia. Creo en Dios y respeto muchísimo la fe de todos, pero me parece fatal la combinación de religión y política que estaba planteada en la campaña, como si no estuviéramos ya en el siglo XXI.

UN: Parece claro que el PAC se benefició de ello también, pues uno de los factores que pudo incidir en el triunfo fue la defensa de las tradiciones católicas frente al ascenso de grupos evangélicos con Fabricio Alvarado.

EC: Mire, es que las tradiciones católicas y el simbolismo de la “Negrita” (“Nuestra Señora de los Ángeles”, advocación de la Virgen en los católicos de Costa Rica”) forman parte de una identidad costarricense que supera a la religión católica misma. Yo hasta alguna vez he hecho la peregrinación del 2 de Agosto a la Basílica de los Ángeles (en Cartago, 23 kilómetros al este de San José); ahí hay una energía positiva tremenda. Del otro lado hubo líderes espirituales (el pastor de Fabricio Alvarado) que plantean una guerra contra una figura emblemática y central en la identidad de Costa Rica. A quien surge políticamente por la religión, es normal que también le afecte la religión. Jugar esa carta era una espada de doble filo.

UN: Él perdió la elección pero su partido (Restauración Nacional, PRN) tendrá 14 diputados en el Congreso en el cuatrienio 2018-2022.

EC: Sí, creo que debe interpretarse de manera diferente la prohibición constitucional de postulación a los clérigos, pera que no se aplique solo a los sacerdotes católicos, sino también a los pastores de otras religiones que han ido ganando terreno y que en 1949 (año en que hicieron la Constitución vigente) ni siquiera se tomaron en cuenta. Pero es cierto que esta es nuestra realidad política, reflejo de nuestro propio país y con la cual trataremos de trabajar en comunión para beneficio de todos, mayorías y minorías. Estamos trabajando muy fuerte en diseñar un gobierno que invite a todos los partidos para afrontar los desafíos enormes del déficit fiscal y la reducción de las brechas sociales.

UN: Usted tenía en 2017 ya 15 años de vida política y se abstuvo de un intento de precandidatura en las internas del PAC. ¿Cómo llegó a integrar la fórmula presidencial de nuevo?

EC: Creo que don Carlos Alvarado valoró entre las opciones y me lo propuso porque pensó que yo podía sumar algo en su fórmula. Yo acepté porque veía que otros partidos iban con propuestas que no eran suficientes y pensé que podía aportar.

UN: Era octubre. Las posibilidades de triunfo del PAC en ese mes parecían remotas.

EC: No calculé si entraba para ganar o perder. En nuestro partido estamos acostumbrados a no tener claro el panorama, pero sabía que íbamos a dar la lucha. Fue generoso de él pensar que yo podía ir en su papeleta y llegar juntos a Zapote.

UN: ¿Cómo se explica usted esta campaña?

EC: No es casual que yo sea vicepresidenta a partir del 8 de mayo. Representábamos una Costa Rica inclusiva. Ante el mundo podemos decir que ganó el discurso del respeto y la propuesta más cercana a nuestra identidad de país equilibrado, respetuoso de los derechos humanos y de una propuesta que calzaba con lo que pide nuestro electorado: más diálogo y no más divisiones en un nuevo momento político. Estoy convencida de que estamos fundando las bases de una nueva era política, de la “tercera República” (la Segunda República nació con la Constitución de 1949 con corrientes políticas que se alternaron el poder hasta principios de este siglo y que quedaron fuera de la segunda ronda de este domingo).

UN: La Constitución en Costa Rica no da funciones a los vicepresidentes, más que sustituir al mandatario cuando sea necesario. ¿Qué funciones cree le dará Carlos Alvarado?

EC: Ya lo veremos, pero estoy segura de que no será algo decorativo ni solamente simbólico. Tenemos la responsabilidad de lograr un gobierno de unidad nacional y estoy participando de manera intensa en diálogos con otros partidos.


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