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Jair Bolsonaro

Bolsonaro vs Lula: qué está en juego en las divisivas elecciones de este domingo en Brasil

La izquierda versus la derecha, un exgobernate que quiere regresar por tercera vez al poder y un jefe de Estado saliente que busca mantener su posición por otro término.
Publicado 30 Oct 2022 – 09:43 AM EDT | Actualizado 30 Oct 2022 – 10:47 AM EDT
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La mayor de las democracias de América Latina se enfrenta hoy domingo a una de las elecciones más polarizadas de su historia.

El expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT), y el actual mandatario, Jair Bolsonaro, del Partido Liberal (PL), volverán a las urnas en segunda vuelta para decidir quién llevará las riendas de Brasil en los próximos cinco años. La izquierda versus la derecha, un exgobernate que quiere regresar por tercera vez al poder y un jefe de Estado saliente que busca mantener su posición por otro término.

Ha sido una de las campañas de mayor violencia política en la historia reciente del país suramericano y las divisiones dentro de la sociedad brasileña van más allá de lo que muestran los resultados de la primera vuelta.

El 2 de octubre pasado, ninguno de los dos candidatos con mayor apoyo popular logró la mayoría necesaria para convertirse en presidente. Más del 20% de la población no votó y una estrecha diferencia en los resultados sorprendió a las encuestadoras que habían dado por sentado un margen más amplio para Lula.

Desde entonces, Bolsonaro, quien ha sido llamado el “Trump de Suramérica”, ha arreciado sus críticas no solo contra las encuestadoras, sino contra el propio sistema de conteos de votos, por lo que muchos expertos temen que los resultados del domingo puedan poner en riesgo la estabilidad democrática del país.

“Hay muchos indicadores que muestran que Bolsonaro ha estado sembrando dudas sobre el funcionamiento de la democracia. Y gane o pierda, probablemente la democracia brasileña saldrá lastimada”, dice a Univision Noticias Agustina Giraudy, profesora de Ciencias Políticas de la American University, en Washington, D.C.

Y, de acuerdo con la experta, las consecuencias de lo que suceda este domingo podrán sentirse más allá de las fronteras brasileñas.

“Brasil es una de las principales economías latinoamericanas, por lo que tiene un peso regional importante. Pero también, tiene la mayor reserva verde del planeta, la selva del Amazonas”, señala.

“Se ha dicho que en esta elección del domingo se juega la suerte del cambio climático para el resto del mundo y creo que hay un punto ahí. En las elecciones de Brasil está en juego desde lo que pueda implicar una consolidación de las autocracias en la región hasta el futuro de la mayor selva del mundo”, agrega la autora de Democrats and Autocrats.

Un país dividido

De acuerdo con la académica, las elecciones de este domingo marcan un punto climático en un proceso de división que ha vivido Brasil desde hace más de una década, cuando unas protestas masivas pusieron en jaque a la sucesora de Lula, la entonces presidenta Dilma Rousseff.

“La polarización en Brasil no es nueva, comienza alrededor del año 2013, y marca un nuevo ciclo en la política brasileña. Es una polarización que se armó fundamentalmente contra el PT, en parte por los escándalos de corrupción que hubo a partir del 2010”, dice.

Los subsecuentes denuncias sobre diferentes casos de corrupción en el Partido de los Trabajadores se fueron multiplicado y el país se tornó casi ingobernable.

Rousseff fue destituida y el mismo Lula, quien fue presidente entre 2003 y 2010, fue a la cárcel en 2018 en medio de acusaciones de corrupción (su sentencia fue anulada luego por el Tribunal Supremo).

“Bolsonaro supo capitalizar muy bien toda esa polarización que se crea en contra el PT. Pudo aglutinar todo el mensaje de la oposición que era 'cualquier cosa menos el Partido de los Trabajadores'. Y él mismo se volvió un ente sumamente divisivo”, señala Giraudy.


El exmilitar, con un amplio expediente de opiniones y ataques misóginos, homófobos y racistas, logró consolidar una imagen populista y cercana entre los sectores más conservadores del país.

A la vez, reforzó la presencia de las fuerzas armadas en posiciones clave del gobierno y tomó una serie de medidas contra tribus indígenas y minorías que levantaron cuestionamientos de organizaciones de derechos humanos.

Aunque prometió traer de vuelta la prosperidad económica, su gestión se vio impactada por la crisis de la pandemia de coronavirus, que convirtió a Brasil en una de las naciones con más muertos del planeta.

Sus postulados antivacunas y su caótica gestión de la pandemia le valieron también numerosos cuestionamientos y acrecentó la división entre los que apoyaban y cuestionaban su gestión.

Lula, no quedo atrás.

Aunque fue uno de los presidentes más populares en la historia de Brasil (dejó el gobierno con más 80% de aprobación), se ha vuelto símbolo de un liderazgo corrupto entre diversos sectores de la población y su ideología política y cercanías a ideas de izquierda, que lo hicieron próximo a líderes como Fidel Castro, Nicolás Maduro o Evo Morales, ha servido a sus opositores para jugar en su contra las cartas de los temores al comunismo.

“Brasil es hoy no solo es una sociedad que está muy dividida, sino claramente dividida en dos polos, uno más de izquierda y otro más de derecha”, dice Giraudy.

“Y de aquí viene otro problema central: es una división muy personalizada. Es Lula contra Bolsonaro. No es que estamos hablando del PT contra el PL. Es una división encarnada en dos personalidades muy fuertes, no en estructuras partidarias tradicionales, lo que deja la gran interrogante de qué pasará cuando estos dos líderes desaparezcan?”, agrega.

Escenarios de incertidumbre

Numerosos analistas han señalado durante las últimas semanas que los próximos días serán cruciales para Brasil. Pero llamativamente, los pronósticos no son muy favorables, gane quien gane.

“Una victoria de un líder como Bolsonaro hace temer por el futuro de las instituciones democráticas brasileñas”, opina Giraudy.

“Hasta ahora, el sistema electoral, las cortes, el poder judicial… han logrado mantener su autonomía. Pero hemos visto en otros líderes autoritarios cómo un segundo mandato puede ser la oportunidad para consolidar el poder y poner en riesgo estas instituciones”, agrega.

En ese sentido, opina que a nivel global, un nuevo mandato de Bolsonaro sería visto como una señal para otros líderes de derecha impulsen agendas más radicales, a la vez que dará al presidente brasileño la justificación para implementar nuevas prácticas antidemocráticas.

Sin embargo, en criterio de la experta, uno de los mayores riesgos está en lo que pueda suceder con la selva amazónica.

Durante el gobierno de Bolsonaro se ha deforestado la selva como con ningún otro presidente de Brasil. Él tiene una política muy en esa línea y, por tanto, su reelección pone la agenda climática global en una situación bastante complicada, dado que, como sabemos, la Amazonía es central para la pelea contra el cambio climático”, dice.


Pero en criterio de Giraudy y de otros tantos expertos, una victoria de Lula tampoco presentaría un panorama muy alentador.

Un potencial tercer mandato no solo lo llevaría de vuelta al poder en un país que ya no lo apoya en la misma medida que sus gobiernos anteriores, sino también donde enfrentaría numerosos obstáculos para gobernar y llevar adelante su agenda política.

Si Lula gana, va tener un problema de gobernabilidad muy serio, porque en la primera ronda, el partido de Bolsonaro adquirió muchos escaños en el Congreso. Hay muchas gobernaciones que han pasado a manos del PL, con lo cual el escenario que se le abre a Lula es de muchísima negociación e inestabilidad”, señala la académica.

Según explica, estos escenarios de negociación en Brasil han conducido tradicionalmente a la formación de coaliciones con un dudoso origen.

“Lo que ha pasado antes es que estas negociaciones para pasar proyectos de ley en el Congreso se tienen que armar coaliciones muy grandes, por lo que hay mucho lugar para la corrupción, porque hay que comprar muchas lealtades”, señala.

No significa que esto vaya a suceder si Lula gana, pero lo cierto es que se presenta un escenario que abre puertas para tener que comprar ciertas adherencias”, señala.

Pero numerosos analistas han señalado que uno de los mayores problemas para Lula, en caso de obtener una mayoría de votos, puede aparecer mucho antes, incluso desde el potencial anuncio de su victoria.

Y es que por durante las últimas semanas, una de las interrogantes ha sido si Bolsonaro aceptará los resultados en casos de perder las elecciones o, como antes hizo Trump, recurrirá a denuncias de fraude para tratar de aferrarse al poder.

“Si Bolsonaro gana, obviamente va a apelar a estos argumentos de fraude de los que ha estado hablando. Y, como tiene un gobierno muy militarizado, en el que ha colocado a sus leales en posiciones de poder, habrá que ver cómo responden los militares”, opina Giraudy.

Otro problema, de acuerdo con la académica, es que la sociedad brasileña se encuentra entre las que más armas tiene en América Latina.

“Y Bolsonaro tiene una capacidad formidable para llamar a sus seguidores para que salgan a la calle y hagan lo que él quiere. Si esto se complica, lo que podremos llegar a ver el domingo, el lunes o a la semana siguiente será un panorama un poco oscuro, con lo que la democracia brasileña estará problema”, considera.

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