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El 'Diálogo Nacional' espera la respuesta de Ortega mientras EEUU pide elecciones adelantadas en Nicaragua

El país centroamericano llega a dos meses de protestas contra el gobierno sandinista mientras arrecia la represión. Mientras tanto, EEUU envía una nueva delagacion para reunirse con el presidente Daniel Ortega.
19 Jun 2018 – 11:44 AM EDT
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Las protestas no se detienen en medio de la negociación para salir de la crisis. Crédito: AP

Managua, Nicaragua.- Estados Unidos condenó la represión del gobierno de Nicaragua contra las protestas en todo el país centroamericano y opinó oficialmente por primera vez que la celebración de elecciones anticipadas abriría una “manera constructiva” de salir de la crisis.

“Los ataques y amenazas contra manifestantes pacíficos y la población en general son inaceptables y deben cesar”, señaló una breve declaración del Departamento de Estado en la noche de lunes. A nombre del gobierno estadounidense, la portavoz diplomática Heather Nauert urgió al gobierno de Ortega a una implementación “inmediata y plena” del acuerdo sobre derechos humanos de Diálogo Nacional del 15 de junio.

Al mismo tiempo, el gobierno del presidente Donald Trump envia una delegación a Managua este martes, encabezada por el embajador ante la OEA, Carlos Trujillo, para reunirse con Ortega, así como con la iglesia católica y la oposición, según dijeron fuentes a Univision Noticias.

"El propósito de la visita del Embajador Trujillo es ver de primera mano la realidad de lo que está sucediendo en Nicaragua y reunirse con las partes involucradas en el diálogo liderado por la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN)," segun un vocero del Departamento de Estado. La situación de derechos humanos en Nicaragua será discutido en una Sesión Extraordinaria del Consejo Permanente de la OEA el viernes.

La rebelión cívica en Nicaragua arribó este lunes 18 de junio a dos meses ininterrumpidos en las calles, en medio de una espiral represiva que suma a diario más muertos. El último recuento confirmado del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) es de 180 fallecidos. El aporte más trágico a esta fatídica lista es el de una familia de seis personas, entre ellos un bebé de cinco meses de edad y su hermana de dos años, quemados vivos en su casa por paramilitares este sábado en el barrio Carlos Marx en Managua.

Los obispos y la oposición al gobierno han exigido a la representación gubernamental en el 'Diálogo Nacional' el cese de la violencia y el desmantelamiento de los grupos paramilitares, como también lo recomendó en su informe preliminar la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Sin embargo, la respuesta oficial ha sido evasiva y ha ocasionado la suspensión del diálogo en dos ocasiones.

El más reciente impasse sucedió este lunes cuando en gobierno, representado por Denis Moncada Colindres, no envió cartas de invitación a la CIDH para volver a Nicaragua, ni al Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas (ONU), faltando al compromiso contraído por escrito el pasado viernes en el 'Diálogo Nacional' para que realicen investigaciones sobre los crímenes ocurridos durante la crisis sociopolítica. Tampoco invitaron a la Unión Europea.

Un diálogo atropellado

La idea de los obispos y la ‘Alianza Cívica’ es que la visita de estos organismos internacionales de derechos humanos también pueda rebajar la violencia que campea en el país. "Los incumplimientos de parte del gobierno ya son muchos”, dijo a Carlos Tünnermann, miembro de la oposición, a Univision Noticias.

El canciller Moncada alegó “trabas burocráticas” cuando fue cuestionado por no haber invitado a los organismos. Sin embargo, el secretario Ejecutivo de la CIDH, Paulo Abrao, dijo a Univision Noticias “que no hay trabas” en lo absoluto por su parte y que el Ministerio de Relaciones Exteriores nicaragüense no ha tenido contacto con ellos desde el pasado viernes.

Mientras que en Ginebra, el Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU, Zeid Ra’ad Al Hussein, urgió este lunes al gobierno de Ortega enviar “sin demora” una invitación para que su oficina ingrese a Nicaragua. “La gravedad de estos eventos (en Nicaragua) bien puede merecer una comisión internacional de investigación”, dijo.

La Conferencia Episcopal de Nicaragua informó que mientras el gobierno no presente las copias de las cartas de invitación a los organismos antes mencionados el ‘Diálogo Nacional’ queda “suspendido”. Para la Alianza Cívica el diálogo es torpedeado por el régimen de Ortega, pero ellos, por el momento, siguen sin revelar si seguirán siendo pacientes ante los incumplimientos de su contraparte o cambiarán la estrategia.

Los obispos plantearon al gobierno de Ortega como salida a la crisis el adelanto de elecciones generales para recortar el periodo cuyo fin está previsto para 2021. Pero el régimen no aceptó esa opción. Aunque fuentes diplomáticas comentaron a Univision Noticias que Ortega llegó a un acuerdo con Estados Unidos para anticipar los comicios, pero queda la incógnita si renunciará —como lo demanda la población— o permanecerá en el poder.

La embajada estadounidense anunció la semana pasada que Ortega sostuvo una reunión privada con Caleb McCarry, un delegado del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, a quien le planteó la oferta del adelanto de elecciones. Sin embargo, tras esa reunión Ortega sigue atrincherado en el poder sin mostrar visos de desatornillarse. En cambio, recrudece la represión.

El escritor y exvicepresidente de Nicaragua, Sergio Ramírez, opinó que tal vez Ortega no quiera hacer público su trato con Estados Unidos sobre adelantar elecciones “porque eso puede crear pánico y desorden en el reducto que lo defiende”.

“Ahora estamos frente a una revolución desarmada, una revolución cívica que ojalá se mantenga así hasta el final, porque lo que menos debemos desear aquí es una guerra civil, y otra vez, Estados Unidos está de por medio”, dijo Ramírez al periodista Carlos Fernando Chamorro en el programa Esta Semana.

El reciente ganador del premio Cervantes ve inviable que Ortega pueda permanecer presidiendo el Gobierno hasta que se den nuevas elecciones, como se lo habría propuesta al gobierno de Trump.

Violencia paramilitar sin limites

La violencia abyecta de los grupos paramilitares que operan al margen de la ley y en conjunto con los policías no conoce límites. Los paramilitares, que son asociados a la administración sandinista, quemaron el edificio en el que vivía la familia Pavón porque no permitieron que ubicaran en el tercer piso francotiradores para flanquear las barricadas levantadas en el barrio, según vecinos. El fuego consumió el inmueble con rapidez ya que en la primera planta funcionaba una fábrica de colchones.


Roberto Orozco, especialista en temas de seguridad, sostuvo que el régimen Ortega-Murillo ha desarrollado “una estrategia de terrorismo de Estado” a través de los grupos irregulares para atemorizar y desincentivar la protesta ciudadana.

Pese al clamor popular, recomendaciones de organismos de derechos humanos nicaragüenses e internacionales para desarticular a los paramilitares, el gobierno niega la existencia de ellos, sin importar las abundantes pruebas sobre su accionar en colusión con la Policía Nacional. El terror es patente cada tarde, cuando el sol se oculta. Los ciudadanos corren a refugiarse a sus casas y los comercios cierran sus puertas para evitar a los temidos y denominados “escuadrones de la muerte”, que circulan armados con fusiles de guerra en camionetas Toyotas Hi-lux. Es un toque de queda de facto.

“Condenamos que parte de la estrategia del gobierno sea ahora tirar balas en los diferentes barrios de Managua para mantener a la ciudadanía amedrentada”, dijo José Adán Aguerri, presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), a Univision Noticias. La patronal nicaragüense es parte de la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, quienes son la contraparte del gobierno en el ‘Diálogo Nacional’ mediado por los obispos de la iglesia católica.

Hartazgo en las calles

Mientras tanto, en las calles de Nicaragua se respira hartazgo ante los asesinatos que se suceden uno a otro.

Este martes en la ciudad de Masaya, ubicada a 30 kilómetros al sur de Managua, sus ciudadanos anunciaron que formaran un auto gobierno luego de que expulsaron a las autoridades de la administración sandinista, excepto a los oficiales a quienes mantienen sitiados desde hace dos semanas en el cuartel policial.

“El país está trancado; el país es adverso al Gobierno; hay ciudades que no están en manos del Gobierno, hay ciudades de las que la Policía Nacional ha tenido que irse, otras donde la Policía está asediada… no es una situación que muestre un estado de gobernabilidad, por lo que esta situación no puede durar mucho tiempo”, advirtió el ex vicepresidente Ramírez.

De los 180 muertos confirmados por el Cenidh, 13 han sido ciudadanos de Masaya, donde se gestó la insurrección sandinista y que, ahora, se le ha rebelado al presidente Ortega y a la vicepresidenta Rosario Murillo. “Somos el primer territorio libre del dictador Ortega”, dijo Cristhian Fajardo la tarde de este martes, en medio de una conferencia de prensa organizada en plena calle. Al caer la noche, los masayas intensificaron la guardia en las centenares de barricadas que cortan el paso a la ciudad.

Hubo asecho de paramilitares y policías. Desde hace dos meses, Nicaragua no duerme por comp leto. La rebelión cívica reivindica ciertos territorios al mismo tiempo que pierde vidas a causa de la represión y sigue con atención las transmisiones de las sesiones plenarias del diálogo nacional sin importar que coincidan con los partidos del Mundial de Fútbol que se disputa en Rusia. “Aquí nos jugamos la vida y la libertad”, dijo Fajardo.

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