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De luchar con Ortega en la revolución a la cárcel acusados de terrorismo: apresan a exmilitares sandinistas históricos en Nicaragua

Al menos seis hombres que combatieron contra la dictadura somocista y tuvieron un papel preponderante durante la Revolución Sandinista son perseguidos ahora por su excompañero de lucha. Algunos huyeron al exilio y otros han sido encarcelados. El gobierno los acusa de terrorismo pero ellos aseguran que se trata de una persecución política.
30 Ago 2018 – 1:36 PM EDT

MANAGUA, Nicaragua-. Jessenia Maldonado pasó 23 días sumida en la incertidumbre sin saber si su papá estaba vivo o muerto. Paramilitares encapuchados secuestraron a este hombre de 64 años el pasado 2 de agosto. Desde ese día, su hija lo buscó en estaciones policiales, hospitales, morgues, y hasta en el Estado Mayor del Ejército de Nicaragua, pero no lo encontró.

“Diario íbamos a las celdas de El Chipote a ver si mi papá estaba en la lista de detenidos. Pero los policías decían que no. ¡Adónde no fuimos a preguntar por él! Incluso hasta al Estado Mayor militar, pero allí tampoco tenían información sobre su paradero”, relató Jessenia Maldonado a Univision Noticias.

La joven no tuvo respuestas hasta que el viernes 24 de agosto que vio a su padre en los medios controlados por el gobierno de Daniel Ortega, con la barba larga y la mirada absorta, presentado como “cabecilla” de una agrupación “terrorista”.

El mayor en retiro Tomás Maldonado Pérez encabeza una querella penal que vincula a otros cinco exmilitares sandinistas históricos (y tres civiles más) por los delitos de “terrorismo, crimen organizado, entorpecimiento del servicio público y daño agravado”, formulados por el gobierno de Ortega. Los hombres, que combatieron contra la dictadura somocista y tuvieron un papel preponderante durante la Revolución Sandinista, ahora son perseguidos por su excompañero de lucha.

Hasta 2011, Maldonado, un destacado exmilitar, trabajó como secretario político del Frente Sandinista en el departamento de Carazo, ayudando a Daniel Ortega a ganar votos para reelegirse como presidente de Nicaragua. Sin embargo, según explica su hija, “ante la deriva autoritaria del mandatario sandinista y la instauración de un esquema familiar de gobierno”, el mayor en retiro decidió alejarse del partido rojo y negro. Se convirtió en crítico del modelo del presidente y también en un afanoso pastor evangélico. Desde que iniciaron las protestas el 18 de abril en Nicaragua y se levantaron tranques ciudadanos, el pastor llevaba su biblia a las barricadas para orar con los rebeldes, según relató su hija.

La administración de Ortega acusa al viejo militar, que está enfermo, de orquestar los tranques en el departamento de Carazo, cuyas ciudades fueron las más golpeadas por la represión policial y paramilitar entre los meses de junio y julio. La “operación limpieza” del gobierno provocó en un solo día 24 muertos y 200 secuestrados en esa localidad.


Tras esos operativos comenzaron lo que los organismos de derechos humanos denominaron una cacería contra quienes estaban tras las barricadas.

Maldonado Pérez y el resto de exmilitares han sido señalados de cometer todo tipo de tropelías como “secuestro, tortura, asesinatos, asaltos y violaciones”. Sin embargo, para los acusados y sus familias se trata de una acusación política.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), ha catalogado esta persecución contra opositores y líderes ciudadanos “como la tercera fase de la represión”, que incluye detenciones ilegales y criminalización de la protesta pacífica a través del Poder Judicial.

La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH) señaló este miércoles que la crisis de derechos humanos en Nicaragua “continúa”. A través de un informe, denunció que “las autoridades siguen recurriendo a campañas de descrédito, amenazas de persecución penal, despidos arbitrarios de funcionarios públicos y otras formas de acoso e intimidación en contra de aquellos percibidos como críticos del gobierno”.

Ortega apresa a “mano derecha” de su hermano Camilo

“Es una acusación política. Esa es la verdadera causa”, alertó Roberto Samcam, otro mayor en retiro, que es acusado con Maldonado Pérez. Ambos han sido reconocidos críticos de Ortega en Carazo. Junto a ellos también fue indiciado Carlos Brenes, un prominente combatiente sandinista, que luchó en la clandestinidad codo a codo junto a Camilo Ortega Saavedra, el hermano del presidente que fue asesinado en 1978 por la Guardia Nacional somocista. “Era mano derecha de Camilo”, coincidieron exguerrilleros consultados por Univision Noticias.


“Estas detenciones se le pueden convertir en un bumerán a Ortega. Carlos Brenes disfruta de enorme respeto entre militares, militares en retiro y militantes sandinistas”, advirtió Dora María Téllez, historiadora y exguerrillera sandinista. “Esta no es una causa contra Tomás Maldonado. Es una causa contra los exmilitares que se han rebelado a la dictadura de Daniel Ortega”, comentó a Univision Noticias.

Brenes se retiró del Ejército con el grado de coronel y hasta 1991 fue jefe de la II región militar en los departamentos de León y Chinandega, en el occidente de Nicaragua. En los 80, con la fundación del Ejército Popular Sandinista (EPS), fue nombrado comandante. “No importa el expediente histórico, militar y partidario que tengas, esta es una persecución contra todo aquel que ha protestado. Ortega manda un mensaje de que nadie está a salvo de su represión”, agregó por su parte Hugo Torres, uno de los comandantes más visibles de la Revolución Sandinista.

Samcam dijo que ni Brenes ni él participaron en los tranques en Carazo. Sin embargo, el coronel en retiro leyó una proclama el 16 de mayo en Monimbó en nombre de los militares en retiro, exigiendo a Daniel Ortega su salida del poder. “Brenes es valetudinario, es dependiente de la insulina y padece de hipertensión crónica”, detalló Samcam, quien optó por el exilio para proteger su vida y la de su familia, luego de que su casa y la de Maldonado Pérez fueron saqueadas por paramilitares.

Brenes fue capturado este martes 28 de agosto en la frontera de Peñas Blancas, cuando se dirigía hacia Costa Rica huyendo de la persecución política. El viernes 24 de agosto, el Ministerio Público había presentado la acusación a puertas cerradas en el distrito siete de lo penal en Managua. De los seis militares en retiro indiciados, solo Brenes y Maldonado Pérez fueron apresados.

“Esta es una causa judicial preparada para llevarse en el saco (castigar) a exmilitares y miembros del Ministerio del Interior”, añadió Dora María Téllez. Tres de los acusados fueron parte del temido Ministerio del Interior en los años 80, una instancia que administraba las políticas de seguridad e inteligencia del gobierno revolucionario. “Es una advertencia de que Ortega va a premiar a sus paramilitares y a castigar a todo aquel le critique”, agregó la exguerrillera.


Uno de los exoficiales del Ministerio del Interior y ahora perseguido por Ortega es Leonel Rojas. Fue combatiente sandinista, perdió a su hermano en la guerra, trabajó en el área de inteligencia del Ministerio y en 2008 resultó electo vicealcalde de Jinotepe bajo la casilla electoral tutelada por Daniel Ortega. Quebró con el partido sandinista al no poder ejercer su autonomía y desde entonces comenzó a ser perseguido. Tras los sucesos de los últimos cuatro meses, Rojas también se exilió. Esa es la razón por la que no ha sido apresado. “Sigo con vida aún”, expresó a Univision Noticias desde una ubicación que prefiere no revelar.

Se negaron a enlistarse como paramilitares

Aunque el gobierno de Ortega mantenía diferencias con estos exmilitares y los toleraba de cierta manera, muchos de ellos aseguran que fueron buscados en los últimos meses para sumarse a las fuerzas paramilitares. “Tengo nombres, cómo, cuándo y dónde de las personas que me llamaron”, aseguró Rojas.

Una historia similar relató Jessenia Maldonado sobre su padre. “A mi papá lo llegaron a buscar y lo llamaron después para que participara en esta represión. Él se negó rotundamente porque está entregado a Dios. Les dijo a quienes lo llamaron que su único jefe ahora era Jesucristo”, dijo la hija. Cuando el mayor en retiro Maldonado Pérez fue visto orando en los tranques, comenzó una campaña de persecución y acoso en su contra, que desembocó en su captura.

Gonzalo Carrión, director jurídico del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), catalogó el proceso judicial en contra de estos exmilitares como ilegal y violatorio del debido proceso. Primero porque Maldonado Pérez fue presentado 23 días después ante un juez, no le concedieron asesoría legal ni les comunicaron sobre su detención a sus familiares.

“Incluso, el abogado de oficio que le asignaron al mayor dejó constancia que la acusación no reunía los requisitos de circunstancias de modo, lugar y tiempo. Un juez debió rechazarla, pero aquí se acepta un proceso sin cumplir el principio de legalidad”, lamentó Carrión a Univision Noticias.

Por su parte, Jessenia Maldonado, la hija del exmilitar dice que sintió alivio al ver por las cámaras a su padre con vida, pero que de inmediato la zozobra y la pesadumbre siguieron en ella. “Mi papá se mira deteriorado, necesita su insulina. Lo acusa de todo este dictador asesino”, dijo la hija con indignación refiriéndose a Daniel Ortega.

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