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Seis años encerrado en una embajada: así es la vida de Julian Assange

Coincidiendo con el sexto aniversario desde que el fundador de WikiLeaks se refugió en la embajada de Ecuador en Reino Unido, un comité del Senado de Estados Unidos pidió a Assange testificar como parte de la investigación de esa comisión sobre la interferencia rusa en las elecciones presidenciales de 2016.
8 Ago 2018 – 1:38 PM EDT

QUITO, Ecuador. - Julian Assange cumple seis años asilado en la embajada de Ecuador en Reino Unido. Durante este tiempo ha permanecido en una habitación de 20 metros cuadrados en la que tiene dos mesas de trabajo sobre las que están sus computadoras, dispositivos electrónicos y cables que serpentean por todo lado. Una estantería con varios archivadores con etiquetas en las que se puede leer 'Naciones Unidas', 'Estados Unidos', 'Suecia'. También tiene la caminadora que le regaló el cineasta Ken Loach, una máscara de oxígeno y una cama individual.

Pero este espacio sea ha convertido en una prisión a la que solo pueden acceder sus abogados. Esto es así desde marzo pasado, cuando el activista australiano cuestionó al gobierno británico por la expulsión de los diplomáticos rusos implicados en el envenenamiento del espía doble ruso Serguéi Skripal. El presidente ecuatoriano, Lenín Moreno, decidió entonces restringir sus visitas y cortar sus comunicaciones con el exterior.

Un exfuncionario de la embajada ecuatoriana, Fidel Narváez, que dejó su cargo en julio pasado, fue testigo del endurecimiento de las condiciones del asilo. “Se colocaron inhibidores de señal de celular, que emiten cierto tipo de ondas para bloquear la señal de celular. Esto empezó a generar problemas de salud a los trabajadores de la delegación diplomática. Imagínese la afectación para Julian que permanece allí 24 horas”, dice y añade que el activista arrastra problemas de salud que no han sido tratados como el dolor en su hombro derecho.

Narváez trabó amistad con el fundador de Wikileaks antes del asilo, cuando era cónsul de Ecuador en Reino Unido y por encargo del presidente Rafael Correa contactó al hacker para solicitarle la liberación de todos los cables diplomáticos sobre Ecuador. Fue lógico que durante el asilo fuera el funcionario ecuatoriano con mayor cercanía con Assange. Incluso lo acompañó durante las primeras noches de refugio, en las que se temía un asalto a la embajada.

“Julian está aislado, antes tenía hasta tres visitas por día”, cuenta el exfuncionario ecuatoriano. Durante los seis años de asilo recibió a torno a 900 visitas. Entre estas se cuentan a Nigel Farage, exlíder del Partido de la Independencia de Reino Unido (UKIP por sus siglas en inglés) e impulsor del Brexit, el exministro de finanzas de Grecia, Yanis Yaroufakis, la diseñadora de modas Vivienne Westwood, la actriz Pamela Anderson, y periodistas de diversos medios. A excepción de su padre, con quién ha pasado varias navidades, ningún otro familiar se ha dejado ver por la embajada.

Lo llaman a declarar por la interferencia rusa en las elecciones de EEUU

El equipo de juristas de Assange ha tratado de revertir la situación de confinamiento. En julio, envió tres cartas a la cancillería ecuatoriana, pero ninguna tuvo respuesta. El abogado ecuatoriano del grupo, Carlos Poveda, habla de “un confinamiento perverso” y denuncia violación a sus derechos como asilado. “Él es periodista y sin acceso a internet no puede ejercer su profesión. Eso violenta los derechos de asilo”, dice el letrado.


Por otra parte, este miércoles se conoció a través del portal WikiLeaks que el Comité de Inteligencia del Senado de Estados Unidos le solicitó a Assange que testifique como parte de la investigación de esa comisión sobre la interferencia rusa en las elecciones presidenciales de 2016.


Según una carta firmada por el republicano Richard Burr y el demócrata Mark Warner publicada en Twitter por WikiLeaks, el comité solicitó a Assange una entrevista personal "a puerta cerrada" en un lugar y momento conveniente para las dos partes.

El equipo legal de WikiLeaks aseguró estar "considerando la oferta", si bien apuntaron que el testimonio "debe cumplir con un alto estándar ético".

La investigación contra Assange en Estados Unidos se remonta a 2010, cuando WikiLeaks publicó 470,000 registros de las guerras de Irak y Afganistán, 250,000 cables del Departamento de Estado y otros documentos clasificados que pusieron en dificultades a la diplomacia estadounidense.

Ya con Assange en la embajada ecuatoriana, antes de las elecciones presidenciales de 2016, el portal publicó correos electrónicos pirateados propiedad del Comité Nacional Demócrata (DNC) y del presidente de la campaña de Hillary Clinton, John Podesta. La comunidad de inteligencia estadounidense ha vinculado la publicaciones de esos correos a una trama más amplia orquestada por Rusia para interferir en los comicios.

La "piedra en el zapato" de Lenin Moreno

Mientras tanto, el presidente de Ecuador, Lenin Moreno, parece dispuesto a buscar una solución definitiva a su encierro. Desde su llegada al poder, el mandatario se refiere a Assange como “una piedra en el zapato” o “un problema heredado” y ha dicho reiteradamente que negocia una solución definitiva con los abogados del fundador de Wikileaks.

"Nuestra principal preocupación ha sido proteger su vida. Seríamos incapaces de entregar al señor Assange a un país donde pueda ser condenado a pena de muerte”, dijo el mandatario en una entrevista reciente con Univision Noticias, pero añadió que si no cumple la condición de no intervenir con sus opiniones en la política internacional se “tomará una decisión”.

Una de las fórmulas ensayadas fue concederle la nacionalidad ecuatoriana, en diciembre pasado, y revestirlo de la inmunidad que tienen los diplomáticos, pero Reino Unido lo rechazó. El nudo está en ese país, que mantiene la orden de arresto por violar la prisión domiciliaria. Suecia ya archivó el juicio por abuso sexual.


El caso Assange ha tomado impulso en la prensa local por las filtraciones que responden a la pregunta de cuánto ha costado proteger a Julian Assange. Estas han sido publicadas por los portales Código Vidrio y Focus, y dan cuenta de un gasto de por lo menos 5 millones de dólares, pagados desde 2013 a la empresa de seguridad española UC Global que puso en marcha la “Operación Huésped” y luego la “Operación Hotel” para registrar en detalle las actividades diarias del australiano, sus reuniones e incluso sus cambios de humor.

Wikileaks ha calificado esto de una “guerra de información contra el asilo”. En esa misma línea opina el abogado ecuatoriano Poveda. “Están generando opinión pública en contra del asilo”, señala. El exconsul de Ecuador en Reino Unido habla incluso de espionaje. “Teníamos a Julian Assange, su vida corría peligro y necesitábamos guardias para protegerle, pero no para espiarle”.

Tras la divulgación del gasto en la seguridad de Assange, Moreno decidió terminar el contrato con la empresa de seguridad española. En su lugar, está otra empresa que se ocupa de la protección de Assange durante las noches y los fines de semana que se queda prácticamente solo. El riesgo existe porque la orden de arrestar a Assange si pone un pie fuera de la oficina diplomática sigue vigente, aunque fuera de la embajada en Londres ya no hay la supervigilancia de los primeros años del asilo, que hasta 2015 le costó al gobierno británico 17.5 millones de dólares.


La increíble historia de Julian Assange

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