Así es como operan los 'bineros' en México, los ladrones de números de tarjetas bancarias

Estos defraudadores informáticos roban información para pagar viajes de Uber, cuentas de Netflix o compran teléfonos, pantallas o videojuegos. Las autoridades mexicanas aceptan que estos delitos van en aumento, pero los responsables no son perseguidos.
24 May 2017 – 4:58 PM EDT

Ciudad de México.- Bianka Estrada, una joven que habita en la Ciudad de México, se extrañó al ver su saldo bancario porque faltaban casi 6,000 pesos (324 dólares). Al revisar los movimientos de su cuenta descubrió que desde el 26 de marzo pasado alguien había cargado siete viajes de Uber a su tarjeta de débito. No lo podía creer. En ese momento pensó que se trató de un error.

Se contactó con Uber y llamó a su banco, pero nadie le dio respuesta. Insistió y descubrió que un sujeto de nombre Luis había hecho los cargos a sus espaldas. En ese momento se sintió invadida.

“Estuve con la incertidumbre, me sentí expuesta porque no sabía de dónde habían obtenido los datos de mi tarjeta. Al principio pensé que Uber estaba haciendo mal uso de mi información, luego pensé que igual era la misma empresa la que estaba haciendo la estafa”, narra a Univision Noticias la joven de 24 años.

Tras una larga investigación, el banco le regresó parte de su dinero, pero no le dio explicaciones. Con el tiempo ella supo que en México operan los llamados ‘bineros’, que son personas que usan datos bancarios ajenos para hacer esta clase de fraudes. Desde entonces no duda que fue víctima de uno de ellos.

El mundo ‘binero’

En el mundo 'binero' se puede de todo: pagar cuentas telefónicas, contratar Netflix, Spotify, hacer compras en GooglePlay, hacer viajes en Uber, pedir comida en UberEats, adquirir teléfonos móviles, motocicletas, pantallas… Depende de la habilidad del ‘binero’, pues hay sitios como Amazon que son difíciles de burlar.

Las autoridades y los bancos ya detectaron este tipo de fraude, que también se le conoce como carding, pero no han podido combatirlo. Inclusive se ha incrementado y ha comenzado a normalizarse entre la juventud mexicana, a tal grado que se comercializan bins [números de una tarjeta bancaria] en redes sociales.

Rodrigo [su nombre no es real] es un joven que vive en la Ciudad de México y en el pasado se dedicó a esta actividad que no ve como ilegal, siempre y cuando la estafa no sea cuantiosa.

Aunque está fuera del negocio, sabe cómo funciona y revela a Univision Noticias como existen varios tipos de ‘bineros’.

En primer lugar están los que crean un bin al azar. Estos son los amateurs, quienes se ayudan de sus cálculos o de páginas como Namso CCGen, la cual arroja listas aleatorias de posibles tarjetas de crédito, incluyendo fecha de expiración y clave de seguridad. Con esa información el ‘binero’ chequea cada número en tiendas en línea hasta que encuentra una tarjeta de crédito real.

“Cuando das con un bin real, comienzas a quemarlo rápido. Empiezas a hacer tus compras en tiendas pequeñas con una IP de otro país y luego el número lo compartes con otros ‘bineros' [para complicar el rastro]”, detalla Rodrigo.

La segunda clase de ‘bineros’, explica Rodrigo, son los que compran los ‘bins’ a minoristas, los cuales se mueven en grupos de Facebook como BINS TRADERS MUNDIAL, VENTA DE BINS Y CCS MEXICO o =Bineros= Unidos De Mexico.

En estos sitios el precio de un bin depende del monto de la tarjeta, país de origen y del prestigio del proveedor, pues entre ‘bineros’ también se roban. Por ejemplo, el bin de una tarjeta mexicana con un saldo de 20,000 (1,000 dólares) cuesta aproximadamente 3,000 pesos (162 dólares).

Hay otros ‘bineros’ que roban correspondencia bancaria. “Ya a muchos les da flojera checar los bins, entonces se van directo a la tarjeta, a robar el correo”, asegura Rodrigo.

Agrega que hay ‘bineros’ “descarados” que ordenan los productos para que lleguen a su domicilio, aunque también existen aquellos que usan construcciones o edificios abandonados que tengan al menos un vigilante. “Te arreglas con el portero para que reciba la mercancía y si llega la policía, él dirá que nadie vive ahí”.

Hay otros ‘bineros’ que compran bases de datos a empleados bancarios, cajeros de tiendas o agentes telefónicos de cualquier call center. La firma especializada en destrucción de discos duros y computadoras, Bulltrade, informó en 2013 que el mercado negro para la venta de datos personales se había disparado en México, a pesar de que existen leyes que protegen la información.

En aquel entonces, las bases de datos costaban entre 850 a miles de dólares, según Bulltrade. Animal Político publicó que otra forma en que se obtienen información personal es por medio de computadoras desechadas por las empresas, pues en la actualidad la tecnología permite recuperar del disco duro los archivos borrados.

Un delito que no es perseguido

Los ‘bineros’ comenzaron a operar en México al menos desde 2015, año en que aumentaron las quejas por compras o pagos de servicios no reconocidos por medio de operaciones en Internet, dice a Univision Noticias Mario Di Costanzo, presidente de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef).

Desde entonces estas actividades –incluyendo otros crímenes como el phishing– han ido en aumento, a tal grado que tienen un impacto de 12,500 millones de pesos al año (unos 675 millones de dólares). Dinero que terminan pagando los bancos, las empresas y los usuarios. Pero nunca los ‘bineros’.

Estos ladrones cibernéticos no son perseguidos ante la falta de un marco legal y porque su actividad es muy difícil de rastrear, admite Di Costanzo.

“A diferencia de otros países, aquí en México no tenemos tipificado tal cual en el Código Penal Federal el fraude cibernético, sin embargo, se puede definir [castigar] como un fraude realizado a través del uso de una computadora o de Internet. Lo que sucede además, es que es mucho más complicado su combate. La identificación de los responsables”, agrega el presidente de la Condusef, autoridad que defiende a los usuarios de la banca mexicana.

En España este crimen sí es perseguido, e incluso la Policía Nacional ha realizado operativos para detener a 'bineros', quienes enfrentan juicios donde la condena es de 12 años de prisión.

Aunque para muchos ‘bineros’ usar datos bancarios ajenos se trata de un hecho sin malicia, para la Condusef el problema es grave y lo considera parte del crimen organizado.

“El problema no es un grupo de millennials que contrata Netflix gratis o que compra unos audifonos, yo creo que ya son redes, grupos delincuenciales profesionales. Es un delito importado. Son delitos que no existían en México. Algunos de estos grupos los tenemos identificados con bandas de centroamericanos, con la mafia rusa... y cada vez operan con mayor sutileza”, refiere Di Costanzo.

Para el presidente de la Condusef, el hecho que existan varios tipos de 'bineros' está relacionado con su adaptación, pues cuando encuentran complicaciones buscan otros medios para despojar al usuario de sus datos. Por eso existe el robo de correspondencia bancaria o la compra de bases de datos.

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