Acoso Sexual

El asesinato de Mollie Tibbetts alienta a mujeres a contar los acosos que sufren cuando salen a trotar solas

Que la joven de 20 años de Iowa haya sido atacada y asesinada justo cuando salía a trotar en los alrededores de la casa de su novio, ha desatado una avalancha de historias en Twitter sobre incidentes de acoso o persecuciones que provocaron que dejaran de trotar o que tuvieran que implementar tácticas como cambiar siempre de ruta.
25 Ago 2018 – 11:56 AM EDT

La historia de la desaparición de Mollie Tibbetts, la joven de 20 años empezó con ella saliendo a trotar la tarde del 18 de julio por los alrededores de la casa de su novio en Brooklyn, Iowa. Mientras iba recorriendo las calles se pudo ver, conforme lo reveló un video que llevó a las autoridades a dar con el paradero de su asesino, que un carro empezó a seguirla de cerca.

Luego, Christian Bahena Rivera, el mexicano indocumentado de 24 años que le confesó a la policía haber asesinado y escondido a Tibbetts en un maizal, declaró que al verla trotar, él se bajó del carro y empezó a correr a su lado. A pesar de que ella le pidió que la dejara en paz o llamaría a la policía, él la secuestró y la mató.

El asesinato de esta joven, de la que no se conoció su paradero durante más de un mes, ha alentado a miles de mujeres en las redes sociales a contar cómo lo que le ocurrió a Mollie Tibbetts mientras salió a correr por un barrio conocido, no les resulta del todo extraño a ellas.

“Cualquier mujer que se reconozca como una corredora sabe lo aterradora que es la historia de Mollie Tibbetts. Las distancias a las que las mujeres tienen que ir para protegerse de estar solas en espacios públicos es restrictivo, agotador, jodidamente aterrador” , escribió la periodista del Huffington Post, Alanna Vagianos en un hilo viral de Twitter donde contó cómo durante su último año de college, mientras dormía una siesta en su apartamento ubicado en el primer piso de un edificio, un hombre rompió la ventana de su casa e intentó meterse en su cama.


Cuando Alanna Vagiano hizo el reporte a la policía, los oficiales le preguntaron si ella salía a correr y, sobre todo, si lo hacía por la misma ruta. Claro que la periodista así lo hacía. “No sabía que correr todos los días por una misma ruta me iba a costar la tranquilidad de ser capaz de dormir segura en un primer piso”.

Los comentarios de esta joven desataron una cadena de mensajes en las que más mujeres contaban cómo, efectivamente habían tenido que dejar de correr por los acosos sistemáticos que sufrían en la vía pública. “Intenté salir a correr durante unos años en mi vida porque me hacía muy bien para mi salud mental. Pero tuve que parar porque en dos momentos diferentes fui seguida por un hombre en un carro y tuve que saltar a esconderme entre los arbustos”, contó la actriz y música Chantal Claret.


“Fui acosada sexualmente mientras salí a caminar por un camino con mi pequeño hijo. No me hicieron daño, pero esto afectó mi cabeza de muchas maneras”, contó por su parte Jullian, que se identificó en redes sociales como @otajillian y que se desempeña como terapista ocupacional.

Entre la sucesión de historias, muchas y muchos alentaron a las mujeres a no permitir que el miedo les robara la libertad de poder trotar. Sugerían que cambiaran constantemente sus rutas, que llevaran consigo algún tipo de implemento de ejercicio que pudieran usar como defensa o que se unieran a grupos para correr en compañía con otras mujeres.


“Tibbetts tenía todo el derecho a correr por sí misma. Esto no es un comentario sobre sus acciones, sino una reflexión sobre cómo la epidemia de violencia contra las mujeres (sí, es una jodida epidemia) obliga a las mujeres a adaptarse y dejar ir cosas tan esenciales para su bienestar”, finalizó Alanna Vagianos que mientras ha alentado una conversación con más de 10,000 seguidores en redes, vuelve a poner de manifiesto como el acoso callejero sigue siendo un verdadero problema con el que lidian las mujeres en EEUU.

Las experiencias de acoso callejero –desde ser silbadas hasta ser tocadas sin consentimiento– se reportan cada día en sitios web basados en los aportes de los usuarios como Hollaback y Safecity en docenas de otras localidades, desde Nueva York y Nueva Delhi a Lawrence, Kansas y Lubbock, Texas.


Estas fotos muestran con crudeza la indignación por el abuso sexual en universidades

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