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¿Qué significa la victoria de Joe Biden para los hispanos en Texas?

Texas es el único estado del país donde la mayoría de los muertos por covid-19 son de origen latino. Casi uno de cada tres hispanos no tiene acceso a cobertura de salud. El empleo, la inmigración y el programa DACA son otras de las preocupaciones de los latinos texanos.
7 Nov 2020 – 06:03 PM EST
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El presidente electo Joe Biden enfrenta varios retos en Texas, en especial con con la comunidad latina, la segunda más importante del país. Los latinos en Texas (en su mayoría mexicanos) representan el 40% de su población y el 30.4% de sus votantes.

Si el gobierno de Biden busca consolidarse en suelo texano, lo que no es una opción impensable como lo demostró el resultado que Donald Trump consiguió en el estado, la población hispana es una clave fundamental para hacerlo.

En Texas también se escribe y se habla en español. La mayoría de sus habitantes latinos (un 84.3%) proviene de un país cuyo nombre también se escribe con x: México.

Pero el estado también es hogar de una importante comunidad salvadoreña, que representa el 3.9% de su población, además de puertorriqueños (un 2.6%) y hondureños (un 1.3%).

Texas es el segundo estado que más riqueza aporta al PIB de Estados Unidos y la mayoría de su población vive en el sur texano. Sin embargo, en los últimos años muchos se han trasladado a los suburbios de las grandes ciudades texanas como Houston, la ciudad más grande del estado, en el condado de Harris, el tercer más poblado del país con 4.7 millones de habitantes.

Trump ganó en Texas con la menor diferencia en casi medio siglo, apenas un 5%, el peor resultado en el estado para un presidente republicano desde que Gerald Ford perdió frente a Jimmy Carter en 1976. Pero los demócratas texanos se quedaron lejos de conseguir sus objetivos y el Partido Republicano mostró un sorprendente crecimiento en las regiones con mayor población latina del país.

COVID-19 y acceso a la salud

Texas es el único estado del país donde la mayoría de latinos representa la principal tasa de mortalidad de covid-19, según datos oficiales del CDC. Más de la mitad de los fallecidos por la pandemia pertenecían a familias hispanas. Esto, en el estado que tiene la peor cobertura médica y en una de las zonas más pobres de Estados Unidos.

Biden ha prometido dar pruebas gratis a todos los estadounidenses y contratar a 100,000 personas para combatir la pandemia. El también ex vicepresidente entre 2008 y 2016 ha dicho que quiere poner 10 centros de prueba en cada estado, otorgar apoyos de agencias federales y una guía firme de prevención de contagios. Ha dicho que todos los gobernadores deberían de ordenar el uso obligatorio de mascarilla en sus estados.

Texas fue uno de los primeros estados en reabrir su economía tras el inicio de la pandemia en marzo. El gobernador republicano Greg Abbott anunció en abril la reapertura de su economía, uno de los primeros en hacerlo. Los contagios y muertes se dispararon y Abbott, aun en contra de su propio partido, ordenó el uso obligatorio de mascarilla apenas dos meses después, el 1 de julio.


De cumplirse, las propuestas de Biden serían una gran noticia para Texas, que desde entonces no ha bajado de los primeros lugares de contagios y muertes, contrario a lo que dijo Donald Trump en el último debate presidencial.

Hasta el día de la elección, 3 de noviembre, Texas no ha bajado de los primeros sitios de afectados por la pandemia, según los casos reportados por el CDC. Texas es el único estado donde la mayoría de muertos son latinos (un 55%). En el sur fronterizo, por ejemplo, hay condados enteros donde solo hay dos o tres médicos para atender a cientos de habitantes. Algunos ni siquiera tienen uno.

La comunidad fronteriza de Rio Grande City denunció en el verano que la situación era insostenible y no habían recibido el apoyo prometido ni del gobierno federal ni del estatal para enfrentar la pandemia.

El propio Anthony Fauci, el principal especialista del país sobre la pandemia, ha advertido que el escenario entre los latinos que enfrentan la enfermedad en Texas es “impactante” y muy preocupante. Justo este viernes 6 de noviembre, el Departamento de Defensa envió equipo médico a El Paso, la ciudad fronteriza más poblada de Texas -de unos 700,000 habitantes- por la gravedad de la emergencia.

La mayoría de los hispanos texanos trabajan en sectores que no permiten el trabajo en casa, tales como la construcción, la limpieza, la hostelería y la agricultura. Además, un 29% de los latinos en Texas no tienen seguro médico, en comparación con un 12% de blancos que están en la misma situación.

Al menos 10,000 familias hispanas han despedido a sus seres queridos en el estado. Tan solo esta semana, en que el país ha estado atento a los resultados de la elección, Texas se situó en el primer sitio de fallecimientos: registró 634 muertes. Más de la mitad eran latinos.

Empleo

La pandemia ha causado también la peor recesión que ha visto Estados Unidos en casi un siglo y ha golpeado a Texas, cuyos ingresos dependen de energía y comunicaciones (Houston es la sede de United Airlines y DFW de American Airlines), y las cifras de desempleo siguen a la alza. La representante demócrata Verónica Escobar, del distrito 16 (El Paso), ha insistido en varias ocasiones que es imposible comenzar a trabajar si no hay un plan concreto para hacer frente a la pandemia.

El panorama es sombrío. El precio del petróleo debido a la pandemia continúa abajo, lo que ha llevado a compañías como ExxonMobil a anunciar el despido de miles de empleos, como igual ocurre en los sectores de servicios, otro de los motores de la economía texana. Trump insistió en la campaña que Biden “desaparecería” la industria petrolera pero, de nueva cuenta, no especificó cómo lo hará cuando la economía mundial está paralizada.

Biden ha repetido a lo largo de su campaña la historia de cómo el despido de su padre y las dificultades económicas durante su infancia obligaron a su familia a mudarse de Scranton, Pensilvania a Delaware. Y cómo esto marcó su trayectoria política desde que asumió el cargo de Senador por Delaware en 1972, un puesto que mantuvo hasta que se convirtió en el candidato a la vicepresidencia de Barack Obama en 2008. "No es un gran teórico ni un académico, es un tipo que viene de una familia de clase trabajadora", comentó el periodista Howard Fineman en 2009.

Pero, como presidente, Biden enfrentará una situación extrema, inédita desde la Gran Depresión de 1929. Ha prometido hacer "todo lo que esté en sus manos" para extender los préstamos a pequeños negocios y ayudas a familias sin empleo. Entre las propuestas está el pago de un extra de 200 dólares en seguridad social, desaparecer los recortes de impuestos de la era Trump y dar préstamos por 10,000 dólares a estudiantes.

Su plan económico, llamado "Build Back Better", tiene como prioridad a los jóvenes y a la clase trabajadora. Apoya el aumento del salario mínimo y ha dicho que invertirá dos millones a energía limpia, pero no ha dicho que desaparecería el fracking o destruiría la industria del petróleo, como Trump repitió a lo largo de la campaña. Su ambiciosa propuesta es destinar gradualmente los fondos a la industria energética que protege el medioambiente pero sin descuidar la generación de empleos, según ha sostenido.

DACA

El Partido Republicano no ha cambiado su postura con respecto a los dreamers. El fallo de la Corte Suprema a favor de California hace unos meses dio un respiro a los más de 100,000 jóvenes inscritos al programa, pero una demanda texana puede poner de nuevo su destino en entredicho. Biden ha apostado buena parte de su capital político en protegerlos y eso es de especial atención en Texas, el segundo estado con más inscritos al programa que protege a los jóvenes inmigrantes que llegaron al país siendo niños y pueden enfrentarse a la deportación.


La Corte Suprema cuenta con una mayoría conservadora que podría dar la razón a la demanda texana de 2018. El proceso continúa, de momento, en una corte federal en Texas. Por su parte, Biden ha prometido que protegerá a los inscritos en DACA, lo que repitió a lo largo de su campaña como una de sus prioridades e incluso repitió en su cuenta de Twitter el día de la elección. Los más de 234,000 dreamers en Texas esperan que cumpla su palabra.

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