null: nullpx

Trump sostiene que una legislación más estricta sobre armas habría causado más muertos en Texas

El presidente sostuvo que, con mayores restricciones legales, el civil armado que disparó contra el atacante de la iglesia no hubiera tenido una escopeta y “en lugar de tener 26 muertos, tendríamos cientos de muertos más”.
7 Nov 2017 – 07:40 AM EST
Comparte
Numerosas personas participan en una ceremonia para recordar a las víctimas mortales del tiroteo en Texas. Crédito: AP

Una legislación de armas más estricta no habría impedido el tiroteo masivo de una iglesia del sur de Texas, según afirmó este martes el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. De hecho, el mandatario afirmó que un control mayor habría derivado en más víctimas.

Cuando se le preguntó durante una rueda de prensa en Corea del Sur sobre la posibilidad de introducir “comprobaciones extremas” para la compra de armas, Trump respondió: “Si se hiciera usted lo que está sugiriendo, no habría habido diferencia hace tres días y puede que no hubiera tenido a esa persona muy valiente que resulta tener un arma o un rifle en su maletero”.

Se refería a un vecino de la iglesia que neutralizó al atacante, Devin Patrick Kelley, al dispararle un par de veces cuando ya salía de la iglesia después de haber cometido la masacre.

Cargando Video...
"Ya se me acabaron las lágrimas": vecinos de Sutherland Springs hablan tras la tragedia

Como hizo tras la matanza del mes pasado en Las Vegas, donde murieron 58 personas, Trump replicó a la pregunta afirmando que era una “situación que probablemente no debería comentarse mucho”.

El presidente añadió que, si el civil armado que estaba en el lugar no hubiera tenido armas, “en lugar de tener 26 muertos, tendríamos cientos de muertos más”.

Este mismo lunes, consultado sobre el mismo tema, Trump comentó que lo ocurrido en Texas guarda más relación con un asunto de salud mental que con control de armamento.

Según el Centro Nacional de Estadísticas, menos del 5% de las 120,000 matanzas relacionadas con armas de fuego en Estados Unidos entre 2001 y 2010 fueron provocadas por individuos que habían sido diagnosticados con una enfermedad mental.

Devin Patrick Kelley, que fue expulsado en 2014 de la Fuerza Aérea por mala conducta y tenía un historial violento en su entorno familiar, disparó al menos 450 balas a los feligreses en su ataque del domingo contra la Primera Iglesia Bautista en Sutherland Springs, Texas, según las autoridades. Los muertos tenían entre 18 meses y 77 años.

La respuesta más discreta de Trump a la violencia con armas de fuego choca con su rápida petición de acciones militares y legislativas tras el ataque con un camión el pasado 31 de octubre en la ciudad de Nueva York.

Horas después de que un camión alquilado arremetiera contra la gente en una abarrotada ciclovía y un autobús escolar, Trump pidió al Congreso que revocara “de inmediato” el programa de visas de diversidad por sorteo que utilizó el sospechoso del ataque, el uzbeco Sayfullo Saipov, para entrar en el país en 2010.

Tras el tiroteo en Las Vegas, Trump y sus colaboradores dijeron que era inapropiado considerar una respuesta legislativa mientras la gente seguía en duelo. A pesar de que el gobierno de Trump sugirió días después estar abierto a ilegalizar la culata modificada que empleó el agresor de Las Vegas, Stephen Paddock, para disparar a un ritmo similar al de un arma automática, la Casa Blanca no ha dado visos de urgencia.

El presidente, que estaba a favor del control de armas antes de cambiar de opinión para entrar en las primarias republicanas, pidió el apoyo de la Asociación Nacional del Rifle en 2016 y este año se convirtió en el primer presidente en tres años que hablaba en la convención anual del grupo.

Loading
Cargando galería
Comparte

Más contenido de tu interés