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Menos del 5% de las 120,000 matanzas relacionadas con armas de fuego en Estados Unidos entre 2001 y 2010 fueron hechas por individuos que habían sido diagnosticados con una enfermedad mental.

Para Trump, la masacre en Texas se trató de un asunto de salud mental. Los expertos lo contradicen

Para Trump, la masacre en Texas se trató de un asunto de salud mental. Los expertos lo contradicen

Que nadie en su sano juicio podría cometer actos tan atroces es lo que se suele pensar después de tiroteos como el de Texas, pero la ciencia no respalda esta creencia. Las causas son mucho más complejas y establecer esas asociaciones, como hizo Trump, contribuye a enraizar un peligroso estigma.

Menos del 5% de las 120,000 matanzas relacionadas con armas de fuego en...
Menos del 5% de las 120,000 matanzas relacionadas con armas de fuego en Estados Unidos entre 2001 y 2010 fueron hechas por individuos que habían sido diagnosticados con una enfermedad mental.

Después de tiroteos como el de Sutherland Springs la pregunta suele ser la misma: por qué lo hizo. Y la mayoría de las veces las hipótesis apuntan a problemas de salud mental, un argumento lógico, pero que, en opinión de muchos expertos, puede resultar errado y simplista.

De hecho, esa fue la explicación que dio el presidente Donald Trump al hablar sobre lo ocurrido en la iglesia de Texas en la que 26 personas fueron asesinados por un hombre que comenzó a disparar arbitrariamente. “Tenemos muchos problemas de salud mental en nuestro país. Este es un problema de salud mental en su nivel máximo", afirmó en un mensaje muy similar al que dio con el tiroteo que hubo en un concierto de Las Vegas hace cinco semanas.

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La evidencia científica y muchos investigadores de la materia no le dan la razón. "Este tipo de Texas parece ser un hombre paranóico y muy desagradable, pero no una 'persona loca'. Aquellos que aseguran que hay una gran correlación entre los asesinatos masivos y las enfermedades mentales se equivocan y su actitud contribuye a la estigmatización de los mentalmente enfermos", dice a Univision Noticias Michael Stone, psiquiatra forense del Columbia College of Physicians and Surgeons, quien ha examinado la personalidad de cientos de asesinos.

Mucho estigma, poca evidencia

Expertos en la materia y numerosos estudios asoman que son contados los casos en los que una enfermedad mental es lo que impulsa a estos sujetos a apretar indiscriminadamente el gatillo, y que sugerir que esa es la causa sería dar una explicación demasiado simplista al problema.

Según el Centro Nacional de Estadísticas, menos del 5% de las 120,000 matanzas relacionadas con armas de fuego en Estados Unidos entre 2001 y 2010 fueron provocadas por individuos que habían sido diagnosticados con una enfermedad mental.

Además, muchas enfermedades mentales como la ansiedad, la depresión o el déficit de atención no tienen una correlación con un comportamiento violento. Entablar una causalidad entre diagnósticos de salud mental y mass shootings podría contribuir a enraizar el estigma que existe en torno a las enfermedades mentales.

Tras tiroteo en Texas, Trump habla de "salud mental" y no sobre el control de armas Univision


“La mayoría de las personas con enfermedades mentales no son violentas. Una compleja combinación de factores de riesgo que incluyen historia de violencia doméstica, crímenes y abuso de sustancias aumentan la probabilidad de que la gente use un arma contra ellos mismos o contra los demás”, aclara Antonio Puente, presidente de la Academia Estadounidense de Psicología en un comunicado a propósito de las declaraciones de Trump luego del tiroteo de Texas.

Advierte que llamar esta masacre un “problema de salud mental distrae a los líderes de la nación de desarrollar políticas y leyes que se enfoquen en prevenir la violencia de armas a través de un enfoque científico de salud pública”.

“La perturbadora realidad es que la gran mayoría de los homicidios son cometidos por personas saludables que lidian con ciertas emociones y poseen un arma de fuego, eso es exactamente lo que muchos políticos no quieren que estemos pensando en este país”, argumenta el psicólogo Richard A. Friedman al analizar el fenómeno.

"El foco que los políticos hacen en la salud mental como solución a los tiroteos es una forma de alejar la atención del público del verdadero problema que está en el centro del homicidio: el hecho de que casi cualquiera puede comprar un arma en Estados Unidos y que no tenemos ningún control de armas razonable para proteger la salud pública", aclara a Univision Noticias.

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En un paper publicado por Stone en 2015, el investigador concluye que apenas dos de cada diez perpetradores de matanzas masivas sufría de una enfermedad mental diagnosticable. Para él, la gran mayoría tenía desórdenes de personalidad o comportamientos antisociales, que no están relacionados con una causa médica subyacente, ni pueden ser tratados con medicamentos, lo que sí ocurre con gran parte de las enfermedades mentales.

"En mi archivo de Excel que contiene información de más de 350 asesinos de masas, sólo puedo encontrar que un 20% de ellos serían considerados enfermos mentales en el sentido estricto de ser ezquizofrénicos, maniaco-depresivos o psicóticos paranóicos. La gran mayoría son trabajadores resentidos, han sufrido una infidelidad, han sido abandonados por sus esposas....sólo un pequeño número son psicópatas", explica a Univision Noticias.

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En esa misma línea de pensamiento, el psiquiatra y estudioso del tema Jeffrey Swanson, dice en una entrevista: “Debemos enfocarnos más en indicadores de riesgo de comportamiento y no tanto en salud mental o enfermedad mental como una categoría”.

“Debemos pensar en la violencia en sí misma como una enfermedad comunicable”, insiste el psiquiatra, que trae a colación un estudio en el que su equipo investigó el riesgo de violencia en personas con enfermedades mentales severas. “Los factores de riesgo fueron historia de violencia durante la niñez, abuso de sustancias y exposición a un ambiente violento. La gente que no tenía ninguno de esos factores de riesgo, incluso siendo diagnosticada con desorden bipolar o esquizofrenia, tuvo muy bajos índices de violencia”.

Del mismo modo, otro estudio que revisa la literatura que existe en torno a las enfermedades mentales, las masacres y el porte de armas en EEUU concluye que “las conexiones entre enfermedad mental y violencia con armas de fuego es menos causal y más compleja que lo que la opinión pública y las acciones legislativas del país hacen ver”.

“La perturbadora realidad es que la gran mayoría de los homicidios son c...
“La perturbadora realidad es que la gran mayoría de los homicidios son cometidos por personas saludables que lidian con ciertas emociones y poseen un arma de fuego, eso es exactamente lo que muchos políticos no quieren que estemos pensando en este país”, argumenta el psicólogo Richard A. Friedman.


“Quienes abogan por los derechos del porte de armas suelen decir: las armas no son las que matan, la gente sí. Los hallazgos que encontramos sugieren que ni las armas ni la gente existen aislados de las influencias sociales o históricas (...)”, explican para ilustrar que la violencia con armas de fuego ocurre en un contexto que no puede ser únicamente definido por una enfermedad mental.

Esto no quiere decir que muchos de los asesinos no hayan tenido un claro diagnóstico previo, y que sea errado hablar sobre salud mental al explorar las posibles causas. Pero no siempre será el caso y el debate debe involucrar otros factores.

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