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"Es muy fuerte": así fue el retorno a la escuela de los alumnos de Parkland

Los jóvenes de la Stoneman Douglas de Parkland regresaron, bajo grandes medidas de seguridad, al lugar donde hace dos semanas perdieron a 17 de sus compañeros y maestros. Las clases, que comenzaron con un homenaje a los que ya no han vuelto, se reanudan desde esta semana de manera gradual.
28 Feb 2018 – 12:16 PM EST
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PARKLAND, Florida.- Llegó el día. Dos semanas después de que su escuela se convirtiera en el escenario de una nueva masacre, este miércoles los cerca de 3,000 alumnos de la secundaria Marjory Stoneman Douglas de Parkland, Florida, volvieron a las aulas. Fue un día alejado de la normalidad, de esa que también se vivía en esta escuela antes de que Nikolas Cruz entrara con una AR-15 y disparara de manera indiscriminada por los pasillos y las aulas asesinando a 17 personas.

Cuando Emmanuel Correa llegó este miércoles a la escuela pasadas las 7 de la mañana, se sintió nervioso al ver tantos policías juntos en la entrada. Solo una otra vez había visto a tantos, y fue la tarde en la que huyó del tiroteo. Volvieron malos recuerdos.

Alrededor de la Stoneman Douglas había una cantidad desproporcionada de autos de policía, agentes y equipos de SWAT. Y aunque había un despliegue policial especial, la mayoría de ellos estaba fuera de servicio. Viajaron de otros condados, incluso de Nueva York, para rendir homenaje a las víctimas.

Los jóvenes, que además del peso emocional estos días están en el foco de los medios de comunicación, recibieron a su llegada flores de tres oficiales, a modo de solidaridad. “Bienvenidos”, repetía el agente Rod Skirvin.


Cerca de las 7:40 de la mañana entró Valeria González, de 17 años y origen mexicano. Volvía a clase para charlar en grupo y recibir ayuda de terapeutas: “Sí, necesito ayuda para estar nuevamente en paz en el salón. Nadie va a tener cabeza ahorita para estudiar”.


Imposible contener la emoción para ella. "Va a haber ausencias: mis amigos que ya no van a estar ahí, sentados junto a nosotros, personas que ya no se van a graduar con nosotros este año. Y es muy fuerte", dijo.

Hubo muchos abrazos al llegar. Las clases empezaron con un homenaje a los que hoy no pudieron asistir: 17 segundos de silencio.

"Fue un día que nos da esperanza de que el colegio volverá a ser como era. Y fue un día muy bonito en el que todos los alumnos hablamos entre nosotros y, básicamente, nos desahogamos", dijo Emmanuel Correa, otro de los estudiantes.

En las clases hubo terapeutas y también perros de ayuda para víctimas de eventos traumáticos.

"Puede ser muy duro para ellos volver a clases", dijo a la agencia AFP la psiquiatra Nicole Mavrides, de la Universidad de Miami y parte del equipo de Ciencias del Comportamiento que desplegó terapeutas para ayudar a los estudiantes.

"Pero hay que hacerles saber que nadie está esperando que a ellos se les haga fácil, hay que decirles que está bien que tengan miedo y está bien sentir rabia", subrayó.

A Emmanuel, una profesora le dijo que la recuperación no va a ser un sprint. Sino un maratón.

Este retorno debe servir para volver a la vida que todos ellos tenían antes de que sus vidas se vieran golpeadas duramente por el asesinato de sus compañeros y profesores. Pero la vuelta a esa normalidad rota será gradual: las clases abrieron con un horario reducido –acabaron a las 11:40 de la mañana– con sesiones más cortas y sin necesidad de material escolar o mochila.

Los maestros eran conscientes de que esta primera jornada no iba a ser igual. “La idea es dar la bienvenida y reencontrarse”, afirmó la profesora Lilian Viloria, quien enseña español en la Stoneman Douglas. “Que no traigan ‘backpack’ es sencillamente porque no vamos a estar directamente con el currículo y les daremos espacio para hablar”.

Mientras los estudiantes estaban en clase, sus autos –situados en un estacionamiento improvisado– esperaban a los propietarios con mensajes de recuerdo escritos en las ventanas, que piden fortaleza y esperanza para la comunidad educativa de Parkland.

"Solo quiero que esto pare"

Entre el ajetreo de este primer día también hubo familiares de las 17 víctimas. Andrew Pollack, cuya hija falleció en el tiroteo, remarcó que su vida ahora se centra en trabajar "sin descansar" para que las escuelas sean más seguras.

"Quiero ser el último. Esto termina conmigo", dijo a CNN, en referencia a su deseo de que nunca más un padre pierda a su hijo en un tiroteo masivo. "No quiero que nadie más pase por lo que yo tengo que pasar", subrayó vestido con una camiseta en la que se veían los nombres de todos los fallecidos.

Sus palabras reflejan la nueva ola que se despertó desde ese fatídico 14 de febrero. En esta ocasión, al contrario que en otras masacres, los estudiantes han conseguido protagonizar un movimiento a favor de una mayor regulación de las armas: #NeverAgain. Han sido los propios jóvenes quienes han liderado un nuevo impulso para exigir leyes que prevengan que otro Nikolas Cruz deje un escenario similar al que ellos vivieron.

Hasta ahora, han protagonizado manifestaciones y han llevado sus reclamaciones a Tallahassee, capital de Florida. Y tienen planeada una gran protesta nacional el próximo 24 de marzo en Washington DC bajo el lema "Marcha por nuestras vidas".

Sus reclamos han llevado a anunciar al presidente Donald Trump, un declarado defensor de las armas, que desea prohibir ciertos artilugios que permiten convertir armas semiautomáticas en prácticamente metralletas, aumentar la comprobación de antecedentes a personas con problemas mentales y, subir la edad legal para adquirir rifles a 21 años, si bien esta iniciativa parece que ha perdido impulso luego de las críticas de la Asociación Nacional del Rifle.

El periodista José Ángel Gonzalo colaboró en el reporteo desde Miami.

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