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Diabetes

Me diagnosticaron diabetes, ¿debo renunciar al dulce?

Que se tenga la condición no quiere decir que los postres estén completamente prohibidos. Todo depende de las circunstancias: los valores médicos del paciente, el momento del día, el tipo de alimento que se elija y lo que se haya comido previamente. El equilibrio y no caer en excesos es clave para mantener controlados los niveles de glucosa en sangre. Una experta ofrece consejos prácticos.
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8 Jul 2019 – 12:28 PM EDT

Cuando a Gustavo Llamozas le diagnosticaron diabetes tipo 2 hace una década, creyó que más nunca podría volver a comer dulce, un temor que comparten muchos otros pacientes. Pero con el tiempo se dio cuenta de que si llevaba un buen control de la enfermedad y de sus niveles de glucosa en sangre, no necesariamente siempre debía renunciar a esos pequeños placeres.

“Descubrí que hay muchas opciones de dulces para diabéticos y más allá de eso, que lo que debía era encontrar el momento, la porción y el tipo de postre adecuado para mantener un balance”, cuenta a Univision Noticias.

Susana Morales, coach de salud y creadora del blog Real y Saludable, explica a Univision Noticias que en efecto, no se trata de eliminar por completo los dulces de la dieta, sino de “controlar la porción de lo que se come, aprender a conocer el cuerpo y generar un balance entre alimentación y ejercicio”. Aclara que sí puede ocurrir que si los valores de la persona están muy elevados, la nutricionista prescriba una dieta baja en grasas y carbohidratos, pero que una vez que se regulan la glicemia y A1C, se puede flexibilizar un poco la dieta.

¿Todos los días? “No es lo ideal, ni para quien vive con diabetes ni para quien no tiene esta condición”, aclara Morales.


"La excepción y no la norma"


Que se pueda comer algo de dulce en determinadas circunstancias no da licencia a probar cualquier postre. ¿Cómo saber qué está permitido y qué no?

Para Morales, lo más importante es el control de la porción y conocer el propio cuerpo porque “lo que genera un poco de glicemia en una persona, tal vez tiene una reacción diferente en otra”. La health coach también aconseja revisar la etiqueta si se trata de un producto procesado para asegurarse de que no contenga jarabe de maíz alto en fructosa, melaza o miel, que no son recomendables.

“También creo que es importante limitar la ingesta de dulces en presentaciones más líquidas como helados o merengadas porque, al ser líquidos, se digieren más rápido y pueden generar subidas violentas de los niveles de glucosa en sangre”, comenta.

La planificación también es fundamental. “Si sabemos que hoy nos vamos a comer un postre porque tenemos una fiesta, durante el resto del día podemos organizarnos para comer más vegetales verdes, ensaladas, proteínas y hacer más ejercicio”.


Lo importante es que el postre sea asumido como una excepción y no la norma dentro de lo que es la alimentación, una recomendación que -según Morales- aplica a todas las personas, independientemente de si viven con diabetes o no.

Cómo escoger


Englobar todos los dulces en una misma categoría es un error. Lo mejor es optar por aquellos preparados con ingredientes sustitutos como mantequilla de maní o de almendras, aceite de coco, harina de almendras o de codo y edulcorantes, que no contengan harina refinada y azúcar.

Que sean una buena alternativa, no implica que se pueda comerlos desmesuradamente: "Al ser preparados con frutos secos o cocos son altos en grasas buenas, pero también altamente calóricos y si abusamos pueden tener un impacto en nuestro peso”.

También se debe buscar aquellos con alto aporte de fibra, como galletas de avena, ponqués hechos con harina de trigo integral, postres preparados con chocolate oscuro de buena calidad (70% de cacao o más), y aquellos preparados con frutos rojos como fresas, moras o arándanos.

En enlaces como este puedes encontrar algunas recetas, pero siempre consulta antes a tu nutricionista o médico de confianza.

En la práctica


Morales no habla desde la mera experticia, sino desde la experiencia: su esposo tiene diabetes tipo 2 y una retinopatía diabética controlada.

Desde de que logró tener sus niveles de azúcar en sangre dentro del rango (que en su caso equivale a un A1C entre 5.4 y 5.9), se permite comer postre una que otra vez bajo los siguientes parámetros:

  • No a diario. Comer saludable la mayoría de los días de la semana y escoge un día del fin de semana para comer algo dulce que le provoque. Esos días hace más ejercicio e incluye más proteínas y ensaladas en sus comidas.
  • Compartir. Modera la porción siempre. “Una buena manera de lograrlo es compartiendo ese dulce conmigo”, cuenta Morales.
  • Seleccionar. Si entre semana tiene el antojo de algo dulce, opta por un chocolate oscuro, fruta o gelatina sin azúcar.
  • Jerarquizar. En su caso, decidió no comer más postres como caramelos, flanes, helados, merengadas o mermeladas, porque hay otras opciones que le gustan tanto como esas y tienen menor impacto en su glicemia.

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