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Colesterol alto, sobrepeso y malos hábitos: lo poco que se sabe sobre la salud física de Trump

Donald Trump está a punto de someterse a su primer examen físico oficial que revelará nuevas pistas sobre su estado de salud. A sus 70 años es el presidente de mayor edad de toda la historia y aunque eso no necesariamente implique que su salud está deteriorada, es cierto que a partir de los 65 años las probabilidades de sufrir algunas enfermedades aumentan, sobre todo cuando no se lleva un estilo de vida saludable como es el caso.
12 Ene 2018 – 01:54 PM EST
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Trump, durante la campaña, comiendo carne de puerco en un evento en Des Moines, Iowa, en agosto de 2015. Crédito: Getty Images

Trump se someterá este viernes a su primera revisión médica desde que asumió la presidencia y aunque durante la campaña presidencial su médico personal Harold Bornstein aseguró que gozaba de una "salud física excelente" y que se convertiría en el "más saludable de los presidentes", hay antecedentes que indican lo contrario.

Es poco probable que conozcamos sus afecciones médicas en detalle, incluso después del examen. Al igual que cualquier estadounidense, Trump tiene derecho a mantener esta información confidencial y sus doctores no podrán revelar nada sin su consentimiento. De hecho, en el pasado, varios mandatarios han ocultado sus dolencias.

De todas formas, al terminar el chequeo médico que se hará en el hospital militar, la Casa Blanca emitirá un comunicado y la semana que viene el médico responderá algunas preguntas. Ya advirtieron que no se hará una evaluación mental, como habían pedido algunos; ni tampoco una evaluación neurológica, a pesar de las demandas.

Ayer un grupo de más de 70 psicólogos, psiquiatras y profesionales de salud mental enviaron una carta al médico a cargo del chequeo, Ronny Jackson, insistiendo en esto. "Su deber con este paciente y con el país que le empleó como oficial de la naval de EEUU es referir a su paciente a un especialista si cualquier elemento de su examen neurológico o físico revelan algún resultado pertinente", dice la carta que fue enviada a Politico.

En todo caso, hay datos que sugieren que el presidente puede tener varios factores de riesgo. Los explicamos a continuación:


  • Obeso o, al menos, con sobrepeso

Para determinar si hay o no sobrepeso se usa una medida llamada índice de masa corporal que correlaciona el peso y la estatura. Hay información contradictoria sobre esta última: según los datos médicos revelados durante la campaña en el el programa de televisión del doctor Oz, Trump mide 6 pies y 3 pulgadas, pero de acuerdo con Politico, el carnet de conducir del presidente dice que mide 6 pies y 2 pulgadas. Esa diferencia de una pulgada importa mucho porque si su peso sigue siendo 236 libras, como se reveló en esa oportunidad, Trump sería considerado obeso, con un índice de masa corporal superior a 29.5. Si se toma en cuenta la estatura mayor, igualmente su índice de masa corporal sigue excendiendo los parámetros normales que se sitúan entre 18.5 y 24.9.

¿Qué consecuencias puede tener? no es una cuestión de estética. El sobrepeso y la obesidad aumentan el riesgo de contraer ciertas enfermedades como alta presión sanguínea, enfermedades cardiovasculares, diabetes del tipo II, colesterol, y ciertos tipos de cáncer.

Ya Trump ha revelado que toma un medicamento llamado estatina que sirve para controlar el colesterol.


  • No fuma, ni bebe, pero sí come mucha comida chatarra

Trump ha dicho que ni fuma, ni bebe licor lo que sí es positivo ya que el cigarrillo y el consumo de alcohol están asociados con numerosos problemas de salud. El problema es que sí consume demasiada comida chatarra. El diario The New York Times incluso reportó que llega a tomar hasta 12 refrescos de dieta al día. También personas cercanas al mandatario han contado que puede comerse hasta "dos Big Macs, dos Fillet O Fish y una maletada de chocolate" en una sentada.
Se sabe que la comida rápida no es saludable y hay estudios que indican que incluso podría ser hasta adictiva, lo que explica el por qué para muchos es tan dificil renunciar a ella.


  • Es sedentario

Durante la campaña Trump hizo ver que considera que el ejercicio puede ser dañino. El diario The New York Times citó en un reportaje al otrora candidato diciendo: "Todos mis amigos que hacen ejercicio con frecuencia están sometiéndose a reemplazos de cadera. Son un desastre (...)".

El único deporte que practica Trump es el golf. "De resto considera que el ejercicio es engañoso y argumenta que, al igual que una batería, la gente nace con una cantidad finita de energía", se lee en un reportaje del New Yorker.


  • Toma medicamentos para el colesterol, la calvicie y la roseola

El doctor personal de Trump, Harold Bornstein (el mismo que aseguró que Trump sería el "presidente electo más saludable de todos"), dijo en una oportunidad que el magnate tomaba estatinas para bajar el colesterol, finasteride (un medicamento para la calvicie masculina, pero que también es recetado para el agrandamiento de la próstata), una aspirina diaria y antibióticos para controla la rosácea, una condición que enrojece la piel.

  • Su única cirugía previa, según él: apendicitis

Durante el show del Dr Oz en 2016, Trump dijo: "Me sacaron el apéndice cuando tenía 11 años de edad y esa fue la última vez que estuve en un hospital". Ciertamente esperamos que se refiriera a hospitalizaciones y que haya regresado alguna vez para hacerse chequeos periódicos.

  • Los riesgos asociados a la tercera edad

La Casa Blanca desestimó la petición de un grupo de psiquiatras que solicitó se le haga una evaluación al presidente cuyo comportamiento ha despertado dudas sobre su salud mental. Aseguraron que es un "caballo de batalla" y que no hay motivos para dudar de su lucidez.

Trump tiene 71 años de edad y es el presidente electo más viejo de Estados Unidos. Aunque la edad por sí sola no puede ser un indicador, sí es cierto que a partir de los 65 años las probabilidades de padecer condiciones de salud como el cáncer de próstata y la demencia aumentan considerablemente.

Las formas en las que ha articulado sus discursos en ocasiones aún han levantado mayores sospechas. Un análisis realizado por Stat en el que varios neurolinguistas y psiquiatras analizaron los patrones discursivos del mandatario a lo largo de su vida, concluyeron que al compararlos con los de 2017 "ha habido un deterioro" y algunos aseveraron que "eso podría reflejar que ha habido cambios en la salud cerebral de Trump".

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