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Donald Trump

Trump dice que tuvo "dudas" sobre los aranceles a China y la Casa Blanca sale a desmentirlo

Trump sugirió a la prensa que “había tenido dudas” con respecto a la guerra comercial con China, en lo que parecía una posible reconsideración del asunto por parte del mandatario. Sin embargo, poco después, su secretaria de prensa emitió un comunicado aclarando que las palabras del presidente habían sido malinterpretadas, pues él solo lamentaba no haber subido los aranceles aún más.
25 Ago 2019 – 9:37 AM EDT

El único arrepentimiento del presidente Donald Trump sobre los aranceles a China es que no los aumentó, esclareció su secretaria de prensa este domingo, poco después de que el presidente reconociera a la prensa en Francia que a veces había tenido dudas sobre ese tema.

Trump enfrentó una tensa recepción de los líderes mundiales del G7, reunidos en Francia, en medio de la creciente ansiedad de una desaceleración económica mundial. Este domingo, durante una reunión de desayuno con el primer ministro británico, Boris Johnson, Trump dejó entender a los periodistas que ha dudado sobre sus acciones en esta guerra económica en espiral. "Sí, seguro", dijo y agregó que siempre duda "sobre todo".

Pero horas después, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Stephanie Grisham, emitió un comunicado diciendo que Trump fue "muy mal interpretado" por los periodistas y que el presidente solo “respondió afirmativamente, porque lamenta no haber aumentado los aranceles".

Trump ha estado intentando utilizar la conferencia para convocar a los líderes mundiales a hacer más para estimular sus economías, a medida que aumenta el temor de una posible desaceleración en los Estados Unidos antes de su reelección. Sus homólogos en el G7, incluido el propio Boris Johnson, intentan convencerle de que dé marcha atrás a la guerra comercial con China y otros países, lo cual entienden que está contribuyendo al debilitamiento económico.


Las reuniones se producen días después de que Trump intensificara su guerra comercial con China, luego del anuncio de ese país el viernes de que impondría nuevos aranceles a la importación de productos estadounidenses que sobrepasen los 75,000 millones de dólares. Trump respondió con más aranceles propios y emitió una amenaza extraordinaria de declarar una emergencia nacional, en un intento de obligar a las empresas estadounidenses a cortar los lazos con el gigante asiático.

En el desayuno de este domingo, el recién nombrado primer ministro británico, Boris Johnson, elogió a Trump por el desempeño económico de Estados Unidos, pero le reprendió discretamente por su política de guerra comercial. "Estamos a favor de la paz comercial", le insistió Johnson.

Trump dijo a los periodistas que "no tiene planes en este momento" de cumplir con su amenaza de declaración de emergencia, pero insistió en que estaría en su derecho de usar una ley de 1977 empleada para atacar a regímenes rebeldes, terroristas y narcotraficantes como una nueva arma en el choque económico entre las potencias del mundo.

"Si quisiera, podría declarar una emergencia nacional", dijo Trump. Citó el robo de propiedad intelectual de China y el gran déficit comercial de Estados Unidos con China, diciendo que "en muchos sentidos eso es una emergencia".

Después del desayuno, Donald Trump ingresó a la primera reunión oficial de la cumbre, inicialmente programada para ser una discusión de política exterior y temas de seguridad. Pero según los asesores de la Casa Blanca, el presidente estadounidense consiguió agregar un cambio de última hora al programa de la cumbre, para debatir sobre problemas económicos.

La reunión del G7 en la ciudad balnearia de Biarritz llega en uno de los momentos más impredecibles de la presidencia de Trump, cuando sus comentarios y decisiones le hacen parecer cada vez más errático y mordaz.

Solo unas horas antes de su llegada a Biarritz el sábado, Trump amenazó nuevamente con imponer aranceles a las importaciones de vino francés a los EEUU, en una disputa sobre el impuesto a los servicios digitales de Francia, ante lo cual la Unión Europea prometió tomar represalias. Ese fue el telón de fondo para otro cambio de última hora en la agenda: un almuerzo de dos horas con el presidente francés Emmanuel Macron, frente al opulento Hotel du Palais.

El anfitrión del encuentro dijo que ambos debatieron sobre "muchas crisis" en todo el mundo, incluidas Libia, Irán y Rusia, así como sobre política comercial y cambio climático. También se hizo eco de los llamamientos de Trump para que Europa haga más por abordar la desaceleración mundial, incluso recortando impuestos. "Cuando miro a Europa, especialmente necesitamos algunas herramientas nuevas para relanzar nuestra economía", dijo Macron.

Trump ha negado los rumores de presuntos desencuentros con otros líderes del grupo, asegurando que ha sido "tratado maravillosamente" desde su llegada.

Sin embargo, momentos después aparecieron nuevos roces entre Trump y los otros mandatarios, después de que el gobierno francés dijo que en la cena de apertura del sábado se había acordado que Macron entregaría un mensaje a Irán en nombre del grupo.

Trump, en cambio, negó haber firmado ningún mensaje. "No, no he discutido eso", dijo a los periodistas durante una reunión bilateral con el primer ministro japonés, Shinzo Abe. "No, no lo he hecho".

En los últimos meses, Macron ha intentado mediar entre EEUU e Irán, a medida que han ido escalando las tensiones relacionadas con el programa nuclear iraní y las sanciones y políticas estadounidenses cada vez más restrictivas contra la nación persa.

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