Qué debe pasar en Washington antes del viernes para evitar que el gobierno federal cierre sus puertas

Nadie quiere cargar con la responsabilidad de un nuevo cierre del gobierno que dejaría a millones de empleados federales sin sueldos. Por eso el Congreso y la Casa Blanca están enfrascados en negociaciones sobre temas que van desde el destino de los dreamers hasta el financiamiento de programas de salud infantil.

Mientras demócratas y republicanos se apuntan con el dedo por un inminente cierre de gobierno, el reloj avanza indetenidble y el país se prepara para enfrentar una posible paralización del gobierno federal a partir del viernes por la noche.

Es un fenómeno siempre extraordinario, pero mucho mas cuando el mismo partido controla el Congreso y la Casa Blanca.

La amenaza de un cierre de gobierno ha perseguido a la actual administración en varias ocasiones. En septiembre y diciembre logró conjrarlo gracias a medidas parciales de financiamiento negociadas a última hora. Pero ahora la cantidad de temas pendientes y la radicalización de las posiciones, mantienen las expectativas bajas, incluso entre los más optimistas.

La última vez que se paralizó el gobierno fue entre el 30 de septiembre y el 17 de octubre de 2013 cuando los republicanos controlaban la Cámara de Representantes y los demócratas el Senado y la Casa Blanca. Antes de eso, hubo un cierre en 1995-1996, que duró 21 días, el mayor de cuantos han ocurrido.

El conflicto que amenaza con paralizar a Washington coincide con el primer aniversario del gobierno de Donald Trump y es un reflejo de la relación que ha mantenido con el Capitolio y la Casa Blanca.

En los pasillos del Congreso nadie parece querer que el gobienro se quede sin fondos. Generalmente, ha sido el partido en la oposición el que ha cargado la responsabilidad en la opinión pública por una medida extrema que afecta desde los salarios de los trabajadores federales hasta el funcionamiento de los parques nacionales.


En diciembre la Universidad de Quinnipiac hizo una encuesta donde un 41% de los participantes culparon a los republicanos por un cierre de gobierno, un 31% fue en contra de los demócratas y un 16% culpó directamente a Trump. Algo que, en año electoral, con seguridad todos estarán atentos.

Estas son las cosas que deberían pasar esta semana para que el temido cierre del gobierno no se produzca.

DACA

Demócratas y republicanos dicen querer lograr un acuerdo para dar un estatus permanente a los beneficiarios de DACA (Programa Acción Diferida para los Llegados en la Infancia), despúes de que Trump decidiera acabar con el beneficio migratorio a partir de marzo de este año. Pero hay diferencias de procedimiento, porque los republicanos quieren negociarlo aparte del presupuesto.

En la mesa del Congreso había un acuerdo que daría estatus permanente a los soñadores, $2.700 millones de dólares en seguridad fronteriza y que eliminaba la lotería de visas. Pero todo empeoró luego que Trump llamara “países de mierda” a naciones como Haití, El Salvador y algunos países africanos, en una reunión con legisladores para hablar de DACA, la semana pasada.

En su cuenta de Twitter Trump dijo que probablemente cualquier acuerdo sobre DACA “está muerto, ya que los demócratas realmente no lo quieren”.

Límite de gastos

Según el acuerdo de presupuesto de 2011, el Congreso debe aprobar aumentos en el límite de gastos. Ambos partidos quieren incrementarlos, pero difieren en la cantidad y el tipo. Los republicanos desean aumentar el gasto militar, mientras los demócratas quieren que la expansión sea similar en áreas domésticas no asociadas con defensa.

Mientras tanto, si el gobierno cierra, nadie asegura los sueldos de personal militar y civil y sería el Congreso el que debiera aprobar una legislación especial para tal efecto, como ocurrió en 2013.

Los legisladores han negociado por semanas cómo distribuir los gastos y hasta ahora los líderes de ambos partidos en la Cámara de Representantes se han mostrado optimistas, pero no han entregado mayores detalles respecto a discusiones.

Asistencia para desastres

Existen grandes diferencias entre ambos partidos respecto los paquetes de asistencia para desastres de Florida, Puerto Rico y Texas, luego de los huracanes que azotaron esos estados en 2017, dejando daños multimillonarios.

La Cámara de Representantes aprobó una propuesta por $81.000 millones de dólares para la recuperación de California, tras los devastadores incendios en el estado y para las áreas afectadas por los huracanes. Pero el proyecto no tuvo éxito en el Senado, ya que entre otras razones, no entregaba suficiente ayuda a Puerto Rico, donde aún 40% de la población está sin electricidad.

Salud para niños

El financiamiento de centros comunitarios y del programa de seguro de salud para niños (CHIP) también está inmerso en medio de las negociaciones del presupuesto.

Actualmente CHIP da cobertura a más de nueve millones de niños y los fondos para mantenerlo expiraron el 30 de septiembre pasado. Su costo anual es de $14.500 millones de dólares anuales.

El programa se quedó sin dinero en octubre, pero el Congreso aprobó un financiamiento temporal que, de acuerdo con estimados del Centro de Servicios Médicos de Medicare y Medicaid, solo durará hasta el 19 de enero.

Estados Unidos cuenta con 1.400 centros de salud comunitarios, donde se atienden más de 25 millones de personas de escasos recursos.