Los demócratas confían en el 'éxodo' de representantes republicanos para quedarse con la mayoría en el Congreso

Generalmente, el partido de gobierno pierde terreno en las legislativas de medio término. Pero la ola de renuncias republicanas recuerda a muchos como hace 24 años un fenómeno similar entre demócratas permitió el ascenso de la revolución conservadora que les quitó el control del Congreso.

Es una ola de renuncias que crece diariamente. Hasta ahora 31 legisladores republicanos han anunciado su retiro del Congreso, lo que abre una oportunidad para los demócratas de recobrar el control del Capitolio, luego de ocho años en la minoría.

La última vez que uno de los principales partidos políticos en Estados Unidos afrontó una ola de este tipo fue en 1994, cuando 28 demócratas se retiraron y eso se tradujo en la famosa “revolución republicana” que les dio el control legislativo. Ahora la balanza se inclina en la dirección contraria.

Los demócratas necesitan 24 escaños para recuperar el control de la Cámara de Representantes y en esta elección hay al menos 20 que están considerados como un virtual empate, de acuerdo a Sabato’s Crystal Ball, una publicación en internet dedicada a sondear la opinión pública. Dieciséis de ellos son republicanos y ocho son de congresistas que se retiran.

“Mientras más se vayan, mejor para los demócratas, ya que los escaños abiertos son más vulnerables. Los congresistas que se mantienen en sus puestos y corren por la reelección siempre tienen unos puntos de ventaja por sobre la competencia. Los distritos más vulnerables para los republicanos ahora son los que están dejando Ileana Ros-Lehtinen (FL-27), Darrell Issa (CA-49) y Ed Royce (CA-39)”, explicó a Univision Noticias Geoffrey Skelley, editor asociado de Sabato’s Crystal Ball.


A esto se suma una tendencia que ya se ha convertido en una tradición política en Washington. El partido del presidente comúnmente pierde un promedio de entre 20 a 28 escaños en el Congreso en las elecciones legislativas siguientes a los comicios presidenciales, es decir noviembre próximo.

Votación genérica

Si hay un fantasma que ha hecho sombra a Donald Trump desde que llegó a la Casa Blanca es el voto popular, el que perdió por casi 3 millones ante Hillary Clinton (aunque finalmente pudiera llegar a la presidencia por el resultado del llamado Colegio Electoral)

Ahora esa imposibilidad de convencer a un gran sector de su población más allá de lo que se conoce como su base, muchos temen que su impopularidad afecte las elecciones legislativas, en las que el voto directo el que define el resultado.

Cuando aún quedan 10 meses para los comicios, los analistas políticos se guían por la “votación genérica” para medir el pulso de los futuros electores. Esta es una pregunta incluida en las encuestas que pide a los participantes nombrar si votarán demócrata o republicano en la siguiente elección, sin personalizar candidatos.

En general es un buen predictor del ánimo popular, sobre todo para la Cámara de Representantes. Actualmente, de acuerdo al indicador de FiveThirtyEight, enfocado en el análisis estadístico de encuestas, los demócratas tienen una ventaja de 13 puntos sobre los republicanos en el voto genérico.

Estrategia de los partidos

Javier Gamboa, vocero de Comité Demócrata de Campaña para el Congreso (DCCC), explicó a Univision Noticias que se están enfocando en al menos 91 distritos en esta elección. “Hemos creado el mapa más grande de la década pasada. Estas áreas son competitivas y vemos que hay una oportunidad clara”, aseguró.

“Tenemos distritos muy diversos, áreas en las que ganó Hillary Clinton, también zonas donde hay cambios demográficos y ahora son más jóvenes”, agregó.

Entre los 91 distritos elegidos hay 23 que fueron ganados por la excandidata presidencial demócrata en 2016 y 68 donde Trump triunfó por un margen pequeño, sobre todo concentrados en el suroeste del país.

Además, desde 2017 DCCC ha hablado por lo menos con 200 candidatos para las primarias legislativas.

Yali Nunez, directora de medios hispanos para el Comité Nacional Republicano declinó hacer comentarios respecto a la estrategia 2018, ya que el partido “no se involucra en las primarias”.

Pero un elemento que sí parece claro, aún muy lejos de noviembre, es que serán los demócratas y no los republicanos quienes más dispuestos están a utilizar la figura de Trump en su campaña.

“Si el presidente continúa con su índice de popularidad tan bajo como hasta ahora, no le reporta ningún beneficio a los candidatos republicanos tenerlo en la campaña”, comentó Skelley.

Según Gallup el índice de popularidad del magnate alcanzó un 37% la primera semana de enero de 2018. Barack Obama llegó en un 51% de aprobación en el mismo periodo en 2010; justo el año en que su partido perdió el control de la Cámara de Representantes.