Putin asegura que EEUU está repitiendo en Siria los errores que cometió con Irak en 2003

El presidente ruso dijo, sin decir quién ni presentar pruebas, que se están organizando ataques químicos “falsos” para desprestigiar al gobierno de Bashar al-Asad.

Justo mientras aterrizaba en Moscú el avión del secretario de Estado de EEUU, Rex Tillerson, el presidente de Rusia Vladimir Putin aseguró que su país tiene información de que se están planificando montajes de ataques químicos en Siria para justificar el aumento de la presión internacional sobre el gobierno de Damasco.

“Tenemos reportes provenientes de diferentes fuentes que montajes como este, no puedo llamarlo de otra forma, se están preparando en otras partes de Siria, incluyendo suburbios del sur de Damasco. Planean plantar algún químico allí y acusar al gobierno sirio de un ataque”, dijo Putin.

El mandatario ruso no ofreció detalles de cómo había obtenido esa información o sobre quién sería el responsable de esos supuestos montajes durante la rueda de prensa conjunta con el presidente de Italia Sergio Mattarella.

Putin se refería a la asesión del Consejo de Seguridad de febrero de 2003 en la que el entonces secretario de Estado Colin Powell presentó las "evidencias" que según la Casa Blanca demostraban que Saddam Husein estaba acumulando un arsenal de armas de destrucción masiva. Y aunque Powel no convenció a la ONU para actuar contra el gobierno iraquí, constituyó el argumento principal de la invasión que decidió unilateralmente EEUU, tras la cual nunca se encontró el supuesto arsenal.

Moscú respalda la versión que presentó su aliado el presidente sirio Bashar al-Asad, asegurando que la muertes por agentes químicos que se produjeron la semana pasada durante un ataque del que Washington culpa a al-Asad en un pueblo del oeste del país había depósitos de precursores químicos de grupos extremistas como Estado Islámico o el frente Al-Nusra.

La represalia militar que tonmó el presidente Donald Trump el jueves pasado al bombardear instalaciones de la fueerza aérea siria han agriado las ya tensas relaciones entre Moscú y Washington, justo cuando se pensaba que la nueva Casa Blanca aspiraba un acercamiento al Kremlin.

"Culpa de Obama"

Las declaraciones de Putin no parecen ser la major alfombra roja al secretario de Estado estadounidense Rex Tillerson, quien empezó este martes su primera visita a Moscú.

Está previsto que Tillerson se reúna con su colega ruso Sergei Lavrov, pero no se ha confirmado si se encontrará también con el presidente Putin. Hasta ahora la agenda del mandatario no incuye ningún encuentro con el diplomático estadounidense.

Tillerson también cargó el ambiente de su visita con declaraciones que ofreció al final de la cumbre de Grupo de los Siete en Italia, donde advirtió que Moscú debe elegir entre ponerse del lado de Washington y sus aliados o situarse junto a Siria, Irán y el grupo Hezbolá.

El Kremlin ha calificado las relaciones con la Casa Blanca como las más complicadas desde el final de la Guerra Fría, según un comunicado del Ministerio de Exteriores de Rusia en el que, sin embargo, culpa de esta circunstancia al gobierno del expresidente Barack Obama que hizo "todo lo posible" para empeorar las relaciones bilaterales.

La visita se produce en un momento de gran tensión política en Estados Unidos, donde las agencias de inteligencia han acusado a Moscú de haber actuado para favorecer a Donald Trump. Además, el director del FBI, James Comey, reconoció públicamente que están investigando los nexos y la posible coordinación entre Moscú y miembros de la campaña del entonces candidato republicano para dañar a su rival Hillary Clinton.


G7, sin consenso

EN Italia, Tillerson reafirmó que Estados Unidos "espera" que el presidente Bashar al-Asad, abandone el cargo para permitir así una solución en el país, que lleva ya seis años de guerra civil.

"Nuestra esperanza es que Bashar al-Asad no forme parte de este futuro", aseguró Tillerson ante medios de comunicación en una cumbre del G7 en Lucca, Italia y recalcó la necesidad de que el pueblo de Siria decida la solución a la complicada situación que vive.

La reunión del G-7 (grupo formado por Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido) finalizó "sin consenso" sobre nuevas sanciones contra Siria o Rusia después del ataque químico que dejó cerca de 80 personas muertas, entre ellas numerosos niños.

El grupo acordó al final de la reunión fomentar una solución "política y no militar" en Siria en la que deseó que participe también Rusia ya que "puede jugar un papel decisivo".