Por qué con Trump los republicanos dejaron de ser los 'duros' de la disciplina fiscal que tanto defendían bajo Obama

El senador por Kentucky Rand Paul llevó a un cierre efímero y simbólico del gobierno para avergonzar a sus compañeros de partido, a quienes les recordó que un año atrás no le habrían pasado al presidente Obama un aumento de gastos como el que aprobaron la madrugada del viernes.

Con seguridad la mayoría no lo notó, pero el gobierno federal estadunidense estuvo cerrado por segunda vez en menos de un mes desde la medianoche del jueves hasta la mañana del viernes, solo porque el senador republicano Rand Paul quiso destacar lo que considera la “hipocresía” de sus colegas republicanos en aprobar un plan presupuestario que expande el gasto público y que no le habrían tolerado a Barack Obama.

“Honestamente no puedo, de buena fe, ver para otro lado simplemente porque mi partido es cómplice en los déficits”, se lamentó Paul, la noche del jueves en el pleno del Senado cuando mantenía bloqueada la votación final sobre el acuerdo y todos miraban con impaciencia cómo la aguja del reloj se aproximaba a la fatídica medianoche.

No estaba previsto que el gobierno cerrara porque ya l os líderes parlamentarios habían acordado un aumento del gasto público por unos 300,000 millones de dólares por los próximos dos años en gastos de defensa y programas sociales que satisfacía tanto a demócratas como a republicanos.

Había una duda en la Cámara de Representantes luego de la líder de la minoría demócrata Nancy Pelosi lanzara un inesperado desafio al presidente de la cámara Paul Ryan con el discurso más largo de la historia de ese cuerpo para que aceptara discutir una solución para los dreamers, similar a la convenida en el Senado.


Y entre todos, la transformación más asombrosa es la de Paul Ryan, quien hasta hace poco más de un año era uno de los congresistas más preocupados por la idea de lograr un presupuesto equilibrado y criticaba toda expansión del gasto.

De halcón a paloma

Ryan y muchos que otrora eran vistos como 'halcones' de la responsabilidad fiscal hoy parecen contentos con haber logrado los fondos para el funcionamiento de la administración federal, pese a que podría sumar al déficit hasta 500,000 millones de dólares en la próxima década y poner la cifra final muy por encima de los 1,5 billones de dólares que el mismo Congreso ha establecido como tope máximo tolerable

En 2007 Ryan se incorporó al Comité de Presupuesto de la cámara baja. Desde ese puesto, en 2012 y 2013 presentó un proyecto alterno al plan de gastos de la Casa Blanca bautizado como Vía a la Prosperidad y luego, en él proponía una reducción de gastos mediante modificaciones a los programas de seguridad social que consumen cerca del 70% del gasto público.


En 2010 se sumó a la Comisión Nacional de Responsabilidad y Reforma Fiscal creada por Obama para proponer políticas que permitieran una reducción del déficit, aunque al final no subscribió el informe final del grupo, cuyas recomendaciones nunca han sido incorporadas por los parlamentarios en los debates presupuestarios.

Cuando en 2012 Ryan fue compañero de fórmula del candidato presidencial republicano Mitt Romney, dio innumerables discursos hablando de la necesidad de tener un gobierno solvente y hasta tiene una foto en la que se le ve hablando frente a un reloj que marcaba segundo a segundo el aumento de la deuda pública.

La noche del jueves Rand Paul quiso asegurarse que nadie se olvidara de esos tiempos más disciplinados.

“Me presenté a las elecciones porque era muy crítico de los déficits de un billón de dólares del presidente Obama. Ahora tenemos republicanos mano a mano con demócratas ofreciéndonos déficit de un billón de dólares”, dijo Rand Paul.

“La razón por la que estoy acá es para dejar gente en evidencia. Quiero que se sientan incómodos. Quiero que le respondan a sus electores en sus distritos cuando les pregunten ’¿Cómo es eso que ustedes estaban contra los déficits del presidente Obama y ahora apoyan los déficits republicanos?”, añadió en un mensaje en el que la faltó decir expresamente el nombre de Ryan o el de su jefe de bancada y compañero de estado, Mitch McConnell.

Pero no hacía falta ponerlo en palabras. Paul es solo la voz cantante del grupo dentro y fuera del partido que expresa su asombro por el malabarismo que sus colegas comenzaron a practicar el año pasado cuando aprobaron una reforma de impuestos que sumará 1,5 billones de dólares al déficit en la próxima década.

“Nunca pensé que el congresista Ryan, con su historial en temas presupuestarios y su preocupación por el déficit y la deuda… simplemente nunca pensé que esto sería algo que el Congreso (que preside Ryan) promovería”, dijo el representante Jim Jordan, uno de los miembros del Freedom Caucus, el grupo considerado más conservador en la bancada republicana.

¿Y qué dice el aludido?

Hasta ahora no parece que Ryan se esté dando por aludido y solo ha dicho que sigue muy pendiente de los desequilibrios fiscales, pero también del crecimiento.

Ya tras la aprobación de la reforma de Ley de Impuestos, los republicanos dejaron claro que buscarán la forma de lograr ahorros en ese sector, que no depende de las negociaciones de presupuesto del gobierno federal, porque es financiado con asignaciones obligatorias por las leyes con las que fueron creados.


El problema adicional para Ryan y su grupo es que la teoría del ‘efecto cascada’ que muchos economistas ponen en duda y que en coyunturas similares del pasado nunca ha podido ser confirmado con certeza.

Ryan además, no abandona su proyecto de rebajar gastos en los programas sociales, como Medicare, Medicaid y Seguridad Social, un viejo anhelo de los más conservadores. De hecho, al explicar el aumento del gasto que implica el acuerdo, el jueves Ryan descartó que sean tan grandes e insistió en que los mayores ahorros están justamente en esos programas.

El asunto más inmediato para Ryan y los que experimentaron la metamorfosis de 'halcones' fiscales a permisivas palomas deficitarias es, como les advirtió Paul, cómo explicarán el cambio en sus convicciones cuando se enfrenten a las elecciones el próximo noviembre.