Política

'Efecto cascada': la fracasada teoría económica que los republicanos usan para cortar impuestos a las corporaciones

La idea de recortar impuestos a las corporaciones que promueve la Casa Blanca está basada en la teoría de que si estas tienen más dinero para invertir y gastar habrá más crecimiento y empleos. Solo que cada vez que ha sido puesto a prueba, ese efecto no ha funcionado.

Si quienes ganan más pagan menos impuestos tendrán más dinero disponible para gastar y pondrán en marcha un círculo virtuoso que animará la demanda, hará crecer la economía y generará más empleos mejor remunerados para más gente.

Ese podría ser el resumen de la teoría del 'efecto cascada' o trickle down que los legisladores republicanos y el presidente Donald Trump usan para vender la idea de una reforma hecha con la reconocida intención primordial de reducir los impuestos que se cobran a las corporaciones en EEUU.

Este jueves, la Cámara de Representantes aprobó su versión de la reforma, por lo que ahora se espera que el Senado vote la suya para fundir ambas versiones en un solo texto que eventualmente se mandará para la firma del presidente Trump.

Casa Blanca y Congreso esperan que eso suceda antes de navidad, aunque dependerá de las negociaciones que se hagan entre ambos cuerpos, si es que los senadores dan su visto bueno y no se repite el escenario de la derogación de la ley de salud u Obamacare, en la que tres legisladores negaron al presidente y al partido un triunfo legislativo que tanto anhelaban.

“Cada vez que recortamos impuestos has visto despegar la economía”, dijo este miércoles en una entrevista con CNN en los pasillos del Congreso, uno de los líderes de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes, Steve Scalise.

“Si retrocedes a cuando John F. Kennedy este recortó impuestos, si te vas a la última vez que transformamos nuestro código impositivo -1986, cuando Ronald Reagan era presidente- puedes irte a los años de (Bill) Clinton”, aseguró Scalise, uniéndose al coro de sus colegas que insiste en que la reducción de impuestos es la clave para aumentar el crecimiento económico.

Pero la historia no muestra esa evidencia que el republicano quiere encontrar en el pasado, porque se trata de una teoría que según los economistas nunca ha podido comprobarse.

El éxito de los 'reganomics'

El principio de esta teoría es que mientras más dinero tengan las empresas y la gente adinerada (que es también la que debería pagar más impuestos) más dinero tendrán las primeras para invertir y contratar y las segundas para gastar en bienes y servicios que a su vez fomentarán el empleo.

En cuanto a la previsible reducción del ingreso fiscal que implica todo recorte de impuestos, los cultores de la idea aseguran que el mayor crecimiento económico ampliará la base fiscal y las cuentas volverán a balancearse gracias a que habrá más gente pagando impuestos. (También hay que decir que para la visión conservadora, el Estado no debería necesitar tanto dinero porque la idea es reducirlo lo más posible).


Cuando se habla del 'efecto cascada' los republicanos suelen afirmar que su efectividad quedó demostrada con la reforma que acometió Ronald Reagan, un hombre cuya filosofía era que el tamaño del gobierno era el verdadero problema de los ciudadanos.

Cuando en 1981 Reagan llegó a la Casa Blanca, se encontró con el inédito escenario de la 'estanflación', la combinación de estancamiento con alta inflación. Sus asesores crearon los ‘Reganomics’ un cuerpo de medidas económicas de corte conservador y de libre mercado, muy fundamentadas en los beneficios del 'efecto cascada'.

Con Regan, los impuestos corporativos bajaron del 46% al 40%. Para 1988, su último año en el poder, las tasas para personas en el tope de la pirámide de ingresos bajó del 70% a 28% (El tramo fiscal correspondiente a esa tasa se redujo de 251,400 dólares a 29,750 dólares)

Otros factores

Es cierto que los ‘reganomics’ ayudaron a terminar la recesión heredada del demócrata Jimmy Carter, y en sus dos mandatos logró un crecimiento promedio del 3,2% del PIB. El desempleo bajó del 7,6% al 5,5%, de acuerdo con datos del Departamento de Comercio.

Pero no fue únicamente mediante recorte de impuestos. Por ejemplo, el gasto público bajo el gobierno de Reagan creció en 2,5%, particularmente el sector de seguridad y defensa, un factor que incidió en el aumento de la demanda de bienes y servicios.

Además, la Reserva Federal dirigida por Paul Volcker mantuvo la política monetaria restrictiva que empezó en 1979, último año de Carter, que al principio agudizó la recesión pero que eventualmente ayudó a controlar la inflación.


El trickle down tampoco logró pasar de teoría con el gobierno republicano de George W. Bush (2001-2009) quien realizó dos agresivos y polémicos recortes de impuestos esgrimiendo también la promesa de cómo los beneficios "bajarían" a toda la población.

En 2001 Bush firmó la llamada Ley de Reconciliación de Alivio Impositivo y Crecimiento Económico y dos años después la Ley de Reconciliación de Alivio Impositivo Trabajos y Crecimiento, que hasta 2012 benefició fundamentalmente a los mayores contribuyentes dándoles un incremento anual de más del 5% en sus ingresos.

“Pese a las promesas de los promotores de los recortes de impuestos, la evidencia sugiere que estos no mejoraron el crecimiento económico ni se sufragaron a sí mismos, si que en cambio aumentaron los déficits y la deuda y contribuyeron a un aumento de la desigualdad de ingresos”, asegura un informe sobre el “Legado de los Cortes de Bush” publicado en octubre por el Centro del Presupuesto y Prioridades Políticas de Washington.

Manos arriba

Pese a la evidencia histórica, la Casa Blanca dice esperar que la reforma permita la repatriación que unos 2,5 billones de dólares en ganancias que compañías estadounidenses tienen en el exterior para realizar inversiones que expandan la producción en EEUU y le lleve a contratar más personal. El efecto final, prometen los republicanos, será un crecimiento de hasta el 4% anual del PIB.

Pero eso no está garantizado, como pudo constatar este martes en una conferencia de directores de empresas organizada por The Wall Street Journal, el jefe de asesores económicos de Trump, Gary Cohn.

Cuando el moderador le preguntó a los asistentes cuántos de ellos esperaban aumentar sus inversiones una vez logren las rebajas de impuestos, solo unos pocos levantaron la mano. El asesor presidencial preguntó con nervioso disimulo por qué no había más manos arriba en la sala.

Cohen no tenía por qué extrañarse por qué no habían más manos arriba, porque en todas las anteriores ocasiones que han recibido el beneficio de recortes las empresas han destinado el dinero extra principalmente al pago de dividendos a sus accionistas, ajustes de salarios a los altos gerentes y a recompra de papeles para restructurar la composición accionaria de las corporaciones.

Era la demostración en directo de un informe que realizó en agosto la oficina de manejos de riesgos corporativos de Bank of America Merril Lynch que encontró que el 65% de las empresas usarían los ahorros para pagar deudas, recomprar acciones y financiar adquisiciones.


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