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Pompeo, el nuevo 'halcón' de Trump para la diplomacia, se enfrenta a su confirmación en el Senado

Al nominado para secretario de Estado le disgusta el tratado con Teherán tanto como al presidente Trump. Su opinión puede depender si sigue vigente después de mayo cuando deberá ser ratificado dicho acuerdo.
11 Abr 2018 – 03:19 PM EDT
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Mike Pompeo no se cuenta entre quienes alaban el acuerdo que permitió controlar el programa nuclear iraní. Crédito: Chip Somodevilla/Getty Images

Por segunda vez en poco más de un año el director de la CIA, Mike Pompeo, se verá frente a un comité del Senado para lograr ser confirmado a un cargo para el que ha sido confirmado por el presidente Donald Trump.

El todavía director de la Agencia Central de Inteligencia se verá ante los senadores del Comité de Relaciones Exteriores para empezar el proceso de confirmación para el cargo de secretario de Estado para el que Trump lo nombró en reemplazo de Rex Tillerson, quien dejó la jefatura de la diplomacia estadounidense el mes pasado al cabo de un año en el que fue evidente la falta de coordinación entre su oficina y la Casa Blanca.

A juzgar por algunas de sus declaraciones y su experiencia cuando el respublicano era congresista por Kansas entre 2011 y 2017, Pompeo está más alineado con el presidente en varios los puntos críticos de política exterior que maneja Washington. De hecho, al contrario de Tillerson, Pompeo comparte una aproximación agresiva a países como Corea del Norte, Irán, la crisis entre Qatar y sus vecinos del Golfo Pérsico o Venezuela.


Se espera que durante el proceso de confirmación de Pompeo, el llamado Plan Integral de Acción Conjunta (JCPOA, por sus siglas en inglés) será uno de los elefantes en el salón de la audiencia. El acuerdo nuclear con Irán pende de un hilo y la asesoría que al frente del Departamento de Estado eventualmente le aporten al presidente serán cruciales en esta ecuación.

Una herencia de Obama

El polémico acuerdo fue uno de los puntos más contenciosos de la elección presidencial en 2016. Criticado en múltiples oportunidades por Trump como el “peor pacto internacional en la historia de Estados Unidos” y alabado pr quienes consideran que fue clave en reducir las tensiones entre Washington y Teherán.

Firmado en julio de 2015, JCPOA estableció que Irán no producirá uranio altamente enriquecido durante los próximos 15 años, se deshará del 98% del material nuclear que posee, eliminará dos tercios de sus centrifugadoras y permitirá la verificación del cumplimiento de estos puntos en cualquier momento.

Obama lo presentó como un paso histórico que impidió a Irán tener una bomba nuclear en sus manos.

El 12 de mayo de 2018 es la fecha límite impuesta por Trump para que líderes europeos presenten un plan que enfrente las objeciones principales que tiene su gobierno con el acuerdo firmado bajo la presidencia de Barack Obama.

Estados Unidos podría simplemente retirarse del tratado y con ello desatar un sismo diplomático, que complicaría las opciones de los otros signatarios además de Irán: Reino Unido, Francia, Rusia, China y Alemania.

Expertos en Medio Oriente temen que al desistir de JCPOA, Washinton complique sus relaciones con aliados europeos que se oponen a este paso, e incluso pueda acercar más a Irán a países como China y Rusia.

“Las ramificaciones internacionales de este paso aún no están claras. Pero hay países como China y Rusia que tienen grandes intereses comerciales en Irán. Si Estados Unidos abandona el acuerdo y si nuestros aliados no están dispuestos a seguirnos, dañaremos nuestras alianzas estratégicas con países como Francia, Inglaterra y Alemania”, aseguró a Univisión Noticias Jamsheed Choksy, profesor del departamento de Estudios Centrales de Eurasia, en la Univerisdad de Indiana.

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Lo que está en juego

Entre las críticas principales que Trump ha vociferado del acuerdo está su expiración - en una década-, cuando podrían levantarse todas las restricciones para que Irán desarrolle su tecnología nuclear.

Otro punto es que JCPOA no incluye el programa de misiles balísticos de Irán. El país continúa probando misiles de largo alcance en los que podría colocar ojivas nucleares.

Aunque el tratado especificó inspecciones en cualquier momento, los iraníes no ha dado acceso a sitios militares a los inspectores de la Agencia Internacional de Energía Atómica de Naciones Unidas y el acuerdo no detalló un proceso para forzar a Irán a cumplir con este requerimiento.

Países como Israel y Arabia Saudita comparten la postura de Trump y han hecho un fuerte llamado para desbaratar el documento. “Debemos detener a Irán”, dijo el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu en la reunión anual de AIPAC, quien insistió en la amplia influencia de Teherán en países como Siria, Líbano y Yemen.

El JCPOA permitió a Naciones Unidas levantar la mayoría de las sanciones económicas sobre Teherán, lo que le ha facilitado lograr importantes negocios. Es el caso de las compañías Airbus y Boeing, que venderán un total de 180 jets a Irán para renovar su flota aérea estatal IranAir.

Varias objeciones

A finales de marzo 100 veteranos en seguridad nacional, 50 de ellos militares retirados, incluyendo al menos cuatro ex embajadores estadounidenses en Israel, aseguraron que “abandonar el acuerdo no servirá para ningún propósito de seguridad nacional”.

El grupo, en el que está incluídos republicanos y demócratas, se reunió en la Coalición Nacional para Prevenir un Arma Nuclear Iraní.

En la declaración enumeraron 10 razones para preservar el tratado. Entre ellas la determinación de los inspectores de Naciones Unidas, respecto al cumplimiento del acuerdo; la importancia de preservar relaciones cercanas con aliados europeos y la posibilidad de concretar un acuerdo nuclear con Corea del Norte.

Entre los firmantes figuraba el ex director de la CIA, el general Michael Hayden y el ex senador republicano Richard Lugar.

Gregory Gause presidente del Departamento de Relaciones Internacionales de la Universidad Texas A&M aseguró a Univisión Noticias que antes del acuerdo, los iraníes tenían la capacidad para desarrollar un arma nuclear en cerca de un año.

“Bajo JCPOA tenían que desmantelar sus centrífugas y exportar el uranio enriquecido. Probablemente les tomará más tiempo ahora, pero incluso un país de bajos recursos como Corea del Norte lo puede hacer. No será una cuestión de meses, pero tampoco de varios años, si deciden seguir adelante con un arma nuclear”, explicó.

Diplomáticos europeos parecen estar cerca de un nuevo acuerdo que abarque las críticas de Trump a JCPOA, pero analistas como Gause creen que es muy poco probable que se logre este objetivo. “Los iraníes interpretarán la salida de Estados Unidos como que los americanos no cumplen su palabra, como una posición hostil contra ellos”.

El nuevo equipo

Cuando Trump decidió remover a Tillerson como secretario de Estado para reemplazarlo por Pomeo, y además colocar a John Bolton como su nuevo asesor de Seguridad Nacional en la Casa Blanca, envió un mensaje que la comunidad internacional interpretó como un paso más para retirarse de JCPOA.

Tanto Bolton como Pompeo favorecen una política rígida en contra de Irán. Ambos han criticado fuertemente el acuerdo.

“Bolton propone reemplazar la diplomacia con ataques militares que destruyan la infraestructura nuclear de Irán, unido a un vigoroso apoyo para la oposición en Teherán, con miras a cambiar de régimen”, escribió la subdirectora de política exterior de Brookings Institution Suzanne Maloney, haciendo referencia a opiniones expresadas por el asesor presidencial antes de integrarse al equipo de la Casa Blanca.

Con Bolton manejando el proceso de toma de decisiones y Pompeo en el Departamento de Estado, los iraníes y el mundo están preparándose para rompimiento del acuerdo. Los nombramientos le han sumado una nota de fatalismo al ya irregular diálogo entre Washington y Europa”, agregó.

Analistas internacionales insisten en que si Washington decide salirse de JCPOA no puede hacerlo sin un importante esfuerzo diplomático para justificar su decisión, cuestionar la honestidad de Irán y liderar a otros países para imponer nuevas sanciones contra Teherán. Un complicado trabajo que espera a Pompeo.

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